Animales nobles, cariñosos y consentidos, los perros han sido parte de la vida del ser humano desde hace miles de años. Desafortunadamente, también han sufrido abandono y maltrato. La celebración del Día Mundial del Perro, el 21 de julio, es la ocasión perfecta para demostrarles el agradecimiento que les tenemos por su amor y compañía.

 

 

Los perros han sido motivo de inspiración en la mitología, la literatura y el arte. A veces su imagen ha sido la de un animal feroz, como el cancerbero de la mitología griega, un monstruo de tres cabezas que cuida el inframundo para que los muertos no puedan salir de ahí, o un dip, la leyenda catalana que describe a un perro sin una pierna, quien devora a la gente para ofrendarla a su amo, el diablo.

Pero también hay leyendas hermosas, como la de Argos, el perro de Odiseo, quien lo espera durante 20 años, luego de lo cual muere.

El perro ha sido un cuidador del ser humano y su espíritu siempre lo acompaña. Hay muchas historias de los que esperan a sus dueños para cruzar al otro mundo cuando mueren, como la del xoloitzcuintle.

Las imágenes y las estatuas de perros en algunos lugares del mundo son representaciones de fidelidad, fuerza y sabiduría. En China, los grandes perros que se encuentran a los lados de las escalinatas de los palacios son llamados perros celestiales o perros de la felicidad y representan valor y sabiduría.

En Egipto se han encontrado esfinges de perros como guardianes fieles de las tumbas de los faraones, quienes eran los únicos que podían tener como compañía a estas maravillosas criaturas.

Muchos autores literarios han utilizado a los perros como su inspiración, como Virginia Woolf, quien describe a los dueños de los perros como adquirientes de su carácter y su comportamiento por la convivencia cotidiana. O como J. R. Arckerley, quien dedicó su libro My Dog Tulip a su perra pastor alemán, a la que adoptó y volvió su compañera durante 10 años. Cartas a mi perro de Florentino Hernández Herrera, por su parte, describe a su perro como impredecible, a veces tranquilo y a veces tumultuoso.

El perro ha sido honrado y querido durante muchos años. Muchas historias sobre perros alrededor del mundo nos han conmovido y el ser humano lo ha honrado con monumentos. Por ejemplo, Hachiko, el perro japonés que esperó a su dueño durante más de 10 años en la estación del tren sin saber que ya había fallecido. La estatua de esta mascota se encuentra en Shibuya. Por otro lado, en el metro de Moscú se halla la estatua de un perro llamado Malchik, que fue asesinado y que representa una defensa a la vida de los perros. Y en Buenos Aires existe una estatua de un pastor alemán que simboliza la fuerza y el valor de la policía canina de ese país.

En México también hay una estatua, ubicada en Tlalpan, Ciudad de México, erigida con ayuda de la ciudadanía y de algunas instituciones a un perrito llamado Peluso, que tuvo una muerte cruel. Se levantó en honor de los perros que día a día sufren cansancio, hambre, frío e diferencia del ser humano. La placa de la estatua consigna lo siguiente:

 

Mi único delito fue nacer y vivir en las calles o ser abandonado.

Yo no pedí nacer y a pesar de tu indiferencia y de tus golpes,

lo único que te pido es lo que sobra de tu amor.

¡Ya no quiero sufrir; sobrevivir al mundo es sólo una cuestión de horror!

¡Ayúdame, ayúdame por favor!

Peluso

 

En algunos lugares, como en Nepal, India, cada año se honra a los perros con un festival, durante el cual se colocan collares de flores a todos los canes y se maquillan sus caras con una pintura naranja de origen orgánico. Esta celebración, conocida como Kukur Tihar, data de hace miles de años. Se afirma que el príncipe Yudhisthira murió junto con su perro. A las puertas del cielo, Indra, dios de los cielos, le prohíbe la entrada con su fiel compañero, a menos que entre solo. El príncipe convence al Dios de que los deje pasar, argumentando que su perro no lo abandonó y prefirió morir que dejarlo. Al entrar los dos al cielo, el perro es convertido en un Dios.

Sin embargo, no en todos los países se honra a los perros. Desafortunadamente, en algunos países como España son utilizados para celebrar el cambio de estación al verano y a los animalitos los amarran a la cuerda de un poste que es girado a gran velocidad. El perro se orina del miedo. Y se cree que quien sea rociado por su orín tendrá sembradíos más productivos.

Por su parte, en China se celebra el Festival del Perro, durante el cual miles de canes son capturados, torturados y cocinados vivos para consumir su carne. Se asegura que este “festival” fue inventado por los comerciantes para tener mejores ventas. Muchos animales que se sacrifican durante este evento son callejeros o robados, han sido envenenados o están enfermos. A pesar de la lucha de muchas asociaciones defensoras de animales, esta celebración sigue vigente. Por la pandemia del Covid-19 se han establecido prohibiciones a la venta y al consumo de carne de perros y gatos, pero la gente, acostumbrada a estos hábitos, se rehúsa a dejar de consumirlos.

Finalmente, en Buenos Aires, Argentina, se estableció el 2 de junio como el Día del Perro para recordar a un pastor alemán llamado Chonino, quien murió defendiendo a su grupo policiaco. Sin embargo, la fecha se ha modificado en algunos países, como en México, donde ese día se celebra el 21 de julio, para recordar a las personas la responsabilidad que conlleva tener una mascota, a la que hay que honrar, cuidar y festejar por ser nuestra mejor amiga.

 


 

* Protectoras y animalistas independientes desde hace más de 20 años.

 

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