La guerra por el aguacate, la supervivencia del vino francés, la sequía ocasionada por las compañías embotelladoras de agua, la explotación en los ingenios azucareros y en la industria del cacao, y el incremento en el uso de la mariguana son temas que no te puedes perder en la segunda temporada de Rotten.

 

Aprovechando este tiempo de cuarentena he tenido la oportunidad de ver diversos documentales que hablan de alimentos o de productos alimenticios que han existido desde hace muchos años, pero que cada día se comercializan más, donde se expone el recorrido que hacen los alimentos desde que se cosechan hasta el proceso por el que tienen que pasar para ser comercializados, mostrándonos situaciones que muchas veces desconocemos como consumidores.

Aunque se habla de diferentes alimentos o de productos alimenticios, todos tienen en común que a la hora de convertirse en negocio generan muchos problemas en diferentes niveles y pierden el objetivo principal de alimentar a la población.

En todo el documental se puede observar que existe abuso o descuido de los ecosistemas por el afán de producir más, se ha incrementado la violencia en algunas poblaciones, continúa la pobreza de la mayoría de los agricultores en contraste con la riqueza de las compañías que terminan comercializando sus productos, se fortalecen los intereses políticos a nivel mundial y crece la cantidad de intermediarios que hay desde la producción hasta la comercialización de dichos productos.

Este documental consta de seis capítulos. Trataré de destacar lo más importante de cada uno.

 

La guerra del aguacate

En los últimos años la idea que tenemos acerca del aguacate ha cambiado. Anteriormente se le consideraba un alimento “grasoso” pero ahora es un “superalimento”, lo que ha incrementado notablemente su consumo en todo el mundo. Y es que al buscar alimentos más saludables, tomando en cuenta todas las propiedades nutricionales que brinda este alimento —fibra, potasio, grasas monoinsaturadas, vitaminas A, B1, C, E, niacina y hierro—, ha aumentado su globalización y su venta, pues es un alimento que se puede consumir durante todo el año, aunque detrás de su producción existen algunos problemas:

  1. Escasez de agua. Para su cosecha se requiere una buena irrigación, la cual ha afectado las fuentes naturales de agua y ha propiciado el desecamiento de algunos manantiales, provocando que en algunos lugares, como Chile, el agua sea más importante para el riego de este alimento que para el consumo de la población, lo que ha agravado el problema del cambio climático, pues han aumentado las sequías.
  2. Inseguridad. Se ha convertido en un mercado de más de 2,500 millones de dólares al año, lo que ha generado mayor extorsión y secuestros en zonas como Michoacán y California, aumentando la violencia y el crimen organizado.

 

El reino del terror

El vino siempre ha sido un producto muy importante en Francia, donde se le ha considerado como sinónimo de placer y de lujo, pero los vinicultores tradicionales del sur de ese país están luchando por sobrevivir, compitiendo contra el vino extranjero y contra el fraude persistente, ya que en muchos lugares el vino francés es reemplazado por el vino español, que es más barato, en una operación que constituye una estafa tanto para el vinicultor como para el consumidor.

Por ser un producto que se consume con mucha frecuencia, y porque los consumidores cada vez son más exigentes, ahora hay más lugares en el mundo que producen vino de buena calidad, lo cual ha generado una competencia que, en sí misma, no es negativa, pero ha incrementado la producción de vinos de menor precio para producir mayor volumen y seguir compitiendo en el mercado. Esta situación, además de generar un problema ético, ha propiciado mucha violencia pues desde hace muchos años existen grupos activistas que luchan a favor de los pequeños vinicultores en contra de las grandes industrias. En Francia existe el Comité Regional de Acción Vinícola, formado por pequeños enólogos que intentan defender sus intereses económicos creando cooperativas para seguir vendiendo el vino que producen, aunque éste sea a granel y a menor costo.

 

Aguas turbias

“No hay vida, no hay economía, ni comunidad, si no hay agua.” Por eso surgió la idea de embotellar y comercializar el agua, ya que es fácil de llevar y de tener en cualquier lugar, lo cual ha propiciado que los pozos y los arroyos se sequen y los peces mueran, por haber sufrido modificaciones el ecosistema.

En este caso sólo ganan las embotelladoras de agua: una pequeña parte de la población gana millones de dólares en este negocio, mientras que existen millones de personas que no tienen acceso al agua.

Grandes industrias como Nestlé, Pepsi y Coca Cola se benefician por la venta de “agua de manantial” o de “agua purificada”, que no es sino agua natural a la que se agregan minerales, distribuyéndola en países en vías de desarrollo, donde la gente no tiene acceso a agua potable. No hay que perder de vista que al consumir agua embotellada se afecta al planeta por la gran cantidad de basura que generan las botellas que la contienen, influyendo en el cambio climático.

 

Negocio dulce

Durante muchos siglos el azúcar refinada fue un lujo inalcanzable. Ahora se consumen grandes cantidades que reditúan mucho dinero a la industria azucarera. También se utiliza para dar lugar a muchos otros productos: repostería, panadería, dulces, bebidas, etcétera.

La producción y la cosecha de azúcar genera mucho trabajo, aunque muy mal remunerado. El 80 por ciento del azúcar proviene de la caña, y el resto, de remolacha. Para producir una tonelada de azúcar se requieren nueve toneladas de caña.

Pero los ingenios azucareros ofrecen poca seguridad laboral, pues los trabajadores están mal pagados y muchas veces padecen deficientes condiciones de salud; en pocas palabras, se les explota.

La cantidad de dinero que reditúa la industria azucarera a nivel mundial se vuelve más importante que el daño que provoca a los ecosistemas y a los trabajadores de esos ingenios.

 

Chocolate amargo

Este documental revela la explotación que sufren los trabajadores del cacao, la destrucción de árboles y la corrupción que existe para poder llevar el cacao a su destino final: la producción de chocolate.

Se sabe que los mejores chocolates son originarios de Bélgica y Suiza, pero la realidad es que el mayor productor de cacao es África, donde se cosecha 60 por ciento de esa materia prima.

Existe un contraste económico impresionante entre quien produce el cacao y quien comercializa el chocolate. Hay una “exclavitud moderna”, sobre todo a nivel infantil, pues se trafica con niños para que trabajen en las granjas de cacao. Además, el cultivo de cacao propicia la deforestación de los campos de África.

Los comerciantes del cacao son los intermediarios y quienes se enriquecen más en el proceso, pues el chocolate genera millones de dólares al año, mientras que el granjero sólo recibe un dólar al día.

 

Comida para “volar”

Recientemente se ha incrementado el uso de la mariguana, ya sea de manera recreativa o medicinal, o en la creación de nuevas empresas que producen comestibles con esta hierba.

Se han desarrollado muchos productos comestibles que contienen mariguana: gomitas, mentas, pasteles, brownies, chocolates, paletas, limonadas, bombones, malvaviscos, etcétera, y se han elaborando productos sofisticados, de buen sabor, que llaman la atención de los consumidores, lo que ha aumentado el ingreso económico de una parte de la población, pero pone en riesgo a los consumidores, ya que aunque en muchos lugares de Estados Unidos y de Holanda está legalizado el uso de mariguana, muchos de estos productos no están estandarizados en relación con la cantidad de cannabinoides que contienen, lo que pone en riesgo al consumidor por no ser claras las dosis que está consumiendo.

La mariguana contiene muchos compuestos cannabinoides, como THC o CBD o CBL, algunos de los cuales poseen los agentes psicoactivos que generan los efectos secundarios de su consumo.

Los comestibles con cannabis se están apoderando del mercado y la industria está creciendo más rápido que las regulaciones, pero aún no es claro cómo consumir cannabis de manera segura y evitar los peligros que puede producir.

Quienes promueven la cannabis para uso medicinal aseguran que ayuda a disminuir el dolor, favorece el sueño, sirve como analgésico en enfermedades como el cáncer y ayuda al control de la epilepsia. Sin embargo, aún faltan muchos estudios para determinar en qué dosis es benéfico el consumo de estos productos.

La verdad es que los tiempos han cambiado, el consumo de muchos alimentos se ha incrementado, la forma de producir estos productos se ha modernizado, sustituyendo la mano de obra por nuevas tecnologías, lo cual evidentemente ha elevado los costos. No obstante, no por privilegiar la economía se debe dejar de lado la ética, pues es un hecho irrecusable que mucha gente se enriquece con la pobreza de la mayoría y por generar mayor producción mundial se están perjudicando los diferentes ecosistemas del planeta.

 


 

* Licenciada en Nutrición / Interbarter.

 

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