Fernanda Arozqueta, cantante y actriz ex miembro de La Nueva Banda Timbiriche, nos comparte la mejor forma de aceptar los cambios inesperados de plan, cuando la vida nos sorprende con algo que no habíamos pensado.

 

No sé mucho de la vida, excepto una cosa: las cosas rara vez salen como te las imaginas o como las planeas. Por eso es indispensable aprender a ser flexible.

Desde niña sabía que quería vivir rodeada de música. A los 18 años, me eligieron para ser una de las cantantes de La Nueva Banda Timbiriche, y esto me dio la oportunidad de cumplir mi sueño. Fue una experiencia increíble. Sin embargo, la banda se desintegró a los dos años (mucho menos tiempo de lo que yo hubiera querido).

Entonces formé un dueto llamado Fridas, en el que seguí cantando y escribiendo canciones. Al mismo tiempo, empecé a estudiar actuación. Y fue ahí, en mi primera oportunidad actoral en Esperanza del Corazón, donde conocí a mi mejor amiga Carmen Aub.

En ese momento, las dos soñábamos con hacer más series juntas; filmar en Colombia, en Miami, en Europa... Queríamos comernos al mundo, juntas, lo más rápido posible.

Pero cuando terminó Esperanza del Corazón, la vida llevó a Carmen por un lado y a mí por otro. Y cada una tuvo que descubrir su propio camino. En El Señor de los Cielos, Carmen encontró una oportunidad que le permitió a la gente conocer su increíble talento y, sobre todo, la gran persona que es.

Fridas terminó. Y después de algunas series y telenovelas, mi relación con la actuación se convirtió en algo muy inestable –como cuando tienes una pareja tóxica a la que amas cuando todo va bien, y odias cuando las cosas no salen como esperas–. Así que tuve que tomar una pausa larga y replantear las cosas.

Esa pausa tuvo muchos altibajos. Primero, obviamente, me deprimí y me enojé con la vida. Claramente, eso no funcionó... Entonces hice lo opuesto: soltar, olvidarme del plan y dejar que la vida me diera instrucciones para el plan B.

Y afortunadamente, me las dio. Entré a la universidad a estudiar Psicología. Y abrí una empresa de marketing digital, llamada Boötes. Aprender estas nuevas disciplinas me dio un sentido, me llenó de emoción y me permitió seguir expresando mi lado creativo. Todo esto me trajo una gran estabilidad.

Pasaron un par de años. Y ya estando en un estado de aceptación, me reencontré con otra de las integrantes de La Nueva Banda Timbiriche, Taide. Las dos seguíamos amando cantar y formamos un grupo llamado Alana, con el cual hemos dado un par de shows, en los que cantamos covers musicales. Este proyecto me llenó de alegría porque lo puedo disfrutar desde un lugar de estabilidad y de paz emocional –sin dejar a la Psicología ni a Boötes–.

En conclusión: nada salió como inicialmente lo tenía planeado. Pero encontré equilibrio y felicidad. Al final, todo se acomodó en su lugar. Tengo una carrera que me llena de plenitud. Carmen sigue en mi vida (se volvió como una hermana)... y hasta sigo teniendo música.

Y estoy convencida que si no hubiera sido capaz de soltar lo que no funcionaba, no tendría todo esto ahora.

Síguela en @ferarozqueta 

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