La industria del vestido a nivel internacional y las tendencias en la forma de vestir están experimentando un poderoso cambio a raíz de las nuevas necesidades que ha generado la pandemia y la situación de confinamiento que estamos viviendo. Echemos un vistazo a lo que está sucediendo en este escenario.

 

No cabe duda de que 2020 pasará a la historia como el año en el que cambió la historia reciente, no sólo porque la temible pandemia cobró miles de vidas humanas a nivel mundial, sino también porque provocó una etapa turbulenta en la que se desplomaron muchas de las estructuras económicas, sociales y culturales de toda la humanidad.

El habitar en una “aldea global”, en la que todos estamos interconectados de múltiples maneras, ha hecho que la magnitud de la enfermedad conocida como Covid-19 tuviera alcances nunca vistos, ni remotamente comparables con la pandemia de la gripe española de 1918. No es fortuito que expertos de diversos sectores estén de acuerdo en que habrá un antes y un después del brote de esta enfermedad en todas las áreas del quehacer humano.

Y la moda no es la excepción. Por el contrario, ésta será uno de los ámbitos en los que primero será visible el cambio en la forma de vivir de las personas y de percibir la llamada “nueva normalidad”. Independientemente de las pérdidas en ventas que sufrió la industria del vestido internacional durante estos meses de confinamiento, la pandemia ha creado nuevas necesidades que han modificado de manera radical las tendencias en la forma de vestir, como veremos a continuación.

 

Nuevos e indispensables accesorios

Nos guste o no, el uso del cubrebocas va a ser necesario durante largo tiempo, razón por la cual será una parte más del atuendo. Lo que lo convierte en el accesorio sine qua non de la moda de la nueva normalidad.

Al igual que un sombrero, la mascarilla tiene una función estética y otra práctica en el outfit, solamente que éste es un accesorio que puede hacer la diferencia entre la vida y la muerte, al menos mientras sigan las fases de contagio. Además de ser un elemento esencial para la seguridad personal, el cubrebocas también se presta para ser decorado e interpretado de infinitas maneras. Y es que al cubrir la mitad del rostro inevitablemente se vuelve un punto de interés visual.

De modo que ya existen cubrebocas que lucen los muy deseados logos de las marcas de lujo, otros de encaje realizados especialmente para acompañar el vestido de novia y algunos más de inspiración futurista. Lo cierto es que con unos cuantos centímetros de tela es posible hacer maravillas, siempre que esta pieza cuente en la parte interna con los filtros necesarios que dicta la Organización Mundial de la Salud para la protección de las vías respiratorias.

Lo mismo sucederá con las micas y los goggles utilizados para proteger los ojos, los cuales se fusionarán con el atuendo de maneras asombrosas. Prueba de lo anterior son los prototipos que ya están por lanzar las más prestigiadas marcas, como Reebok, con diseños especiales para hacer deporte.

Así, estos elementos de seguridad pronto pasarán de ser el amargo recordatorio de la pandemia a convertirse en un elemento de la expresión del estilo personal. Así es como funciona la fascinante alquimia de la moda.

 

Mejores tejidos y materiales con performance

Entre las cosas que ha dejado claras la crisis sanitaria que atravesamos se encuentra la vulnerabilidad del ser humano al medio ambiente. Esto ha hecho resurgir una de las más elementales funciones de la indumentaria: proteger a su usuario del entorno.

En la nueva normalidad se requiere un atuendo que sea un escudo protector contra los virus. Y ya existen estudios científicos sobre la resistencia que ofrecen los materiales textiles más usados. Hasta el momento se ha descubierto que la seda y el algodón son los mejores materiales orgánicos para cumplir con esta finalidad, además de los sintéticos que utilizan los profesionales de la salud que, para efectos de la vida cotidiana, son muy incómodos.

Lógicamente, el uso de materiales de ese tipo elevará el costo de las prendas, por lo que contribuirá a cambiar la cultura de la fast fashion que tanto daño hace al medio ambiente. Está claro que la vida en tiempos de pandemia ha venido a demostrarnos que realmente no necesitamos comprar tanto. Esto va a modificar radicalmente la forma de consumir: será un alivio que por fin queden atrás los días de la moda de “úsese y tírese”.

Más aún, en la investigación de punta la ingeniería textil está en proceso de crear materiales inteligentes que, además de proteger, sean capaces de brindar otro tipo de beneficios. Por ejemplo, ya se está trabajando en un material que sea capaz de medir la temperatura corporal y avisar al usuario de la prenda si presenta fiebre. A este tipo de funciones se les conoce como performance y antes se reservaban para el atuendo de los atletas de alto desempeño, pero durante la nueva normalidad estarán al alcance de todos.

 

Elegancia sin esfuerzo

En muchas cintas de ciencia ficción la vestimenta del futuro se presenta como ropa neutra en la que es más importante la funcionalidad que la estética. Con los beneficios de los materiales inteligentes de los que ya hemos hablado, pero con una síntesis de diseño tan limpia, prácticamente se prescinde de cualquier detalle superfluo: prendas que por su simpleza pueden usar personas de cualquier género y de cualquier edad. Pues hacia allá nos dirigimos.

Lo cierto es que los próximos años todos pasaremos más tiempo en casa que en la calle, puesto que trabajos y estudios se realizarán en su mayor parte en el hogar. Como culturalmente estamos acostumbrados a arreglarnos para ser vistos en el exterior, entonces, si no salimos, cambiará la forma de presentarnos.

Esto forzará a la moda a presentar estilos en los que la comodidad vaya de la mano de la elegancia. Ahora la moda se abocará a poner la simpleza como el hilo conductor de los atuendos, sin descuidar la estética, porque se trata de una sofisticación relajada, no de vestir en fachas.

Éstas son apenas algunas de las primeras modificaciones que aparecerán en el futuro cercano de la moda. Podemos afirmar con absoluta certeza que un gran cambio en la historia de la humanidad, en esta etapa de pandemia, transformará por completo el devenir de los estilos.

 

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