Tener un perro o un gato es una de las cosas más maravillosas que te puedan suceder, pero darle hogar a uno sin casa puede hacerte aún más feliz, porque podrás tener la oportunidad de darle una nueva vida a un ser que lo necesita. Aprovechando que el 23 de septiembre se celebra el Día Internacional del Perro Adoptado, te invitamos a tomar conciencia sobre este importante tema y, si está en tus manos, animarte a que le des hogar a uno de estos animalitos que tanto cariño necesitan y son capaces de dar para agradecer.

 

México es el país con más perros en situación de calle. Se calcula que 70 por ciento de ellos han sido abandonados o han nacido en la vía pública. A finales del siglo XX comenzaron a aparecer personas que se preocuparon por esta situación y formaron instituciones y grupos de ayuda y protección de animales callejeros, así como refugios y santuarios para resguardarlos, sanarlos y darlos en adopción.

Poco a poco, gracias a los nuevos medios de comunicación y de promoción, redes, blogs, etcétera, la gente empezó a interesarse por esta nueva forma de adquirir un animalito, con la seguridad de que las personas que lo daban en adopción se habían encargado de su salud.

En estos últimos años las personas ya conocen perfectamente el proceso de adopción y ha crecido mucho el número de adopciones y de rescate de la calle y del maltrato. De igual manera, la compra de animales en mercados y entre particulares ha disminuido en gran proporción. No obstante, el llamado boom de la adopción ha arrojado algunos resultados negativos, porque algunas personas han hallado en este medio la forma más fácil de adquirir animales que pueden padecer maltrato extremo, pues son utilizados como perros de pelea o como perros sparring, lo mismo que como gatos para sacrificio por algunas sectas, e incluso como alimento para otros animales.

Muchas asociaciones protectoras independientes no tienen un control sobre sus mascotas adoptables. Por el contrario, algunas instituciones realizan un seguimiento estricto sobre la persona a la que dan un animalito en adopción, para evitar que éste vuelva padecer maltrato o regrese a la calle.

Adoptar no es una moda, sino un compromiso que se establece tanto con la sociedad protectora que dejará a nuestro cuidado su animalito, como con la mascota, a la que debemos cuidar, respetar y querer el resto de su vida, pues es un ser que ha corrido con la suerte de ser salvado y nosotros tenemos la obligación de cuidarlo como se merece.

Conforme ha crecido este amor por las mascotas, también ha crecido el interés por desarrollar diversos estudios sobre el comportamiento de animales y personas y sobre su interacción, lo cual ha dado pie a que crezca el mercado de artículos para mascotas, entrenadores, hoteles, pensiones, etcétera.

Los etólogos (que son algo así como los psicólogos de los animales), con base en diferentes pruebas y estudios, consideran que un amor obsesivo hacia los animales puede afectar su comportamiento, ya que, por ejemplo, en el caso de los perros, al vestirlos, al hablarles y al tratarlos como bebés, al cargarlos y al pasearlos en carriolas, pierden su instinto natural y se les causa obesidad, angustia y una excesiva dependencia respecto de sus dueños.

En el caso de los seres humanos, los psicólogos apoyan la idea de tener un animal de compañía, ya que éste puede ayudarlos a superar los problemas de depresión, ansiedad o soledad. Se afirma que las personas que se relacionan con animales tienden a ser más tranquilas, más tolerantes y más felices. Pero también se sostiene que rebasar los límites de esa relación con una mascota puede propiciar conductas de desadaptación social e, incluso, algunos trastornos obsesivos.

El amor excesivo por una mascota puede ser producto de diferentes problemas psicológicos derivados de la soledad, de un complejo de inferioridad o de la excentricidad. Cuando ese amor traspasa los límites de la razón se convierte en una manía (que a veces linda con la enfermedad mental) como la zoofilia y el síndrome de Noé (que padece quien acumula animales).

Cuando el problema llega a estos extremos es importante que la persona consulte a un profesional, ya que el daño hacia sí mismo y hacia su mascota va en aumento conforme pasa el tiempo.

Pero no confundamos estos problemas de comportamiento con el amor sincero por los animales, pues muchas personas adoran a sus mascotas por el simple hecho de que les dan compañía, cariño y tiempo de calidad. Las divierten con sus travesuras y perdonan sus regaños. Quienes mantienen en condiciones óptimas a sus animales logran establecer con ellos un vínculo especial y emocional que no podrían tener con otro ser humano.

Con motivo del Día Internacional del Perro Adoptado, que se celebra el 23 de septiembre, en diversos países del mundo se celebran grandes campañas para recordar que la adopción es una forma no sólo de salvar la vida del animalito que saldrá de las calles o de un refugio para tener un hogar cálido y amoroso donde podrá olvidar el maltrato, la soledad, el hambre y el frío; también es una oportunidad para que un ser humano, una familia, conozcan el amor incondicional de una mascota y llenen sus almas de amor y satisfacción.


 

* Protectoras y animalistas independientes desde hace más de 20 años.

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