La gratitud es la voz del alma y es un instrumento mágico para atraer a nuestras vidas todo lo bueno que el universo tiene para ofrecernos. El Día de Internacional de la Gratitud, que se celebra el 21 de septiembre, nos brinda la oportunidad de reconocer la importancia y el significado de ser agradecidos.

 

Hay tantas cosas que damos por hecho cada día, que ni siquiera nos tomamos el tiempo para verlas; mucho menos para agradecerlas. El simple hecho de despertar cada mañana, de estar vivos, es una razón para dar gracias de forma consciente. La gratitud, ante los hechos que parecen obvios y cotidianos, hace que nuestra atención se enfoque en lo positivo de nuestras vidas. En el momento en el que nuestros pensamientos reconocen todo lo que hay de bueno, atraemos más bendiciones a nuestra vida.

 

Historia del Día Mundial de la Gratitud
La celebración comenzó en 1965 en Hawái, cuando una reunión internacional decidió que sería una buena idea tener un día al año para expresar formalmente gratitud y aprecio por todas las cosas maravillosas que se pueden encontrar en este hermoso planeta. Después de la reunión en Hawái, muchos asistentes celebraron el Día de la Gratitud el 21 de septiembre de 1966, cuando regresaron a sus propios países. Desde entonces, el número de personas que lo celebran en todo el mundo ha crecido ido creciendo.

La palabra gratitud viene del latín gratia, que quiere decir favor, regalo o placentero. Con este significado podemos darnos cuenta que la gratitud es la sensación de recibir “regalos” de la vida, sin que necesariamente hayamos hecho algo para merecerlos.

Los sistemas cerebrales de recompensa se ven activados ante la presencia de dopamina y responden ante estímulos con carga emocional (ya sea positiva o negativa, es decir, lograr algo bueno o evitar algo malo). Una de las estructuras más potentes en este ámbito es el núcleo accumbens, el cual se encarga de activar nuestra motivación y permite que la voluntad se traduzca en acción. Es considerado el principal centro del placer en el cerebro.

Así, cuando se libera dopamina en este sistema, sentimos placer, bienestar, relajación... Son sensaciones de gran importancia a lo largo de nuestra evolución y están presentes en las necesidades básicas de supervivencia.

Cuando generamos sentimientos de gratitud en nuestros pensamientos, activamos el sistema de recompensa del cerebro, localizado en el núcleo accumbens, generando bienestar a nuestro cuerpo.

Por eso, las personas que manifiestan gratitud experimentan niveles elevados de emociones positivas, satisfacción con la vida, vitalidad y optimismo. Ejercitar el sentimiento de la gratitud disuelve el miedo, la angustia y los sentimientos de enojo. Ayuda a controlar los estados mentales tóxicos e innecesarios.

Es de suma importancia tener presente que nuestro cerebro no es capaz de sentir al mismo tiempo gratitud y angustia, ya que son sentimientos opuestos.

“No es que las personas felices sean agradecidas. Son las personas agradecidas las que son felices”. Pero la gratitud va más allá de ser una respuesta automática para cumplir con una formalidad de urbanismo y buenas costumbres. No se trata de decir sistemáticamente “gracias”. La gratitud es una forma de vida, una actitud ante todos las situaciones que se nos presentan. Agradecer desde el corazón hace que elevemos nuestras vibraciones y las de quienes nos rodean. El universo es abundante, pero muchas veces mantenemos cerrada la puerta de la abundancia con pensamientos negativos.

¿Cuántas veces no hemos creído que lo que esta sucediendo es malo y que no hay nada que agradecer de esa situación? Pero más tarde, al pasar un tiempo, miramos hacia atrás y descubrimos que, a partir de un momento que parecía terrible, surgieron situaciones positivas, nuevos rumbos o simplemente gracias a esa situación nos salvamos de otra aún peor. La gratitud fortalece la fe y ésta es indispensable para alcanzar nuestras metas. Al decir “gracias” vibramos en sintonías altas y el universo nos responde enviándonos muchas más razones por las cuales estar agradecidos.

Cuando nos quejamos, estamos actuando con base en la escasez y la carencia, desconectados del foco de la abundancia, y por lo mismo seguiremos recibiendo experiencias alineadas con esa vibración.

“La gratitud es riqueza, la queja es pobreza”, afirma Doris Day. El agradecimiento es un arte que nos enseña que hasta los eventos que pueden parecer desafortunados se deben agradecer. Todas las circunstancias poseen un mensaje que nos ayuda a evolucionar y a crecer intelectual, espiritual y físicamente.

 

Cada mañana, al despertar, piensa en cinco razones para dar gracias. Las primeras que vengan a tu mente. Durante el día, mantente atento a ese sentimiento de gratitud y agradece todo, hasta lo más banal e insignificante. Por la noche, antes de dormir, piensa en cuáles fueron las situaciones o los hechos más positivos de tu día y da las gracias. Así tus días empezarán y terminarán con la gratitud en tu corazón y verás cómo todo en tu mundo empieza a brillar.

 

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