Manipular alimentos es un acto que todos realizamos diariamente, ya sea al elaborar la comida en el hogar, como profesionales de la salud, como dueños o trabajadores de un restaurante, como propietarios de empresas o bien como distribuidores. ¿Sabes hacerlo correctamente?

 

 

La manipulación de alimentos implica estar en contacto directo con los ellos desde su preparación, su fabricación, su transformación, su envasado, su almacenamiento, su transporte y su distribución.

En muchas ocasiones se piensa que quienes preparan los alimentos son exclusivamente los operarios de las plantas elaboradoras o los cocineros en restaurantes u hoteles, pero la realidad es que hay muchas otras personas que contribuyen todos los días a que los productos que consumimos tengan una calidad higiénica. Si manipulamos los alimentos con normas higiénicas adecuadas evitaremos que las personas se enfermen por consumir un producto contaminado.

El manipulador de alimentos debe vigilar las fechas de caducidad y retirar los productos que hayan caducado. Además, debe controlar la higiene y la limpieza de los lugares donde se almacenan, con el fin de prevenir accidentes y enfermedades.

La higiene personal y los hábitos higiénicos de los manipuladores de alimentos son las formas más efectivas de combatir infecciones e intoxicaciones alimentarias. Por eso, las empresas dedicadas a esta industria deben poner especial atención en las normas y las regulaciones de higiene que se aplican en cada establecimiento. En este sentido, los hoteles y los restaurantes tienen que estar muy pendientes de los platillos que ofrecen para disminuir el riesgo de que sus comensales presenten una alergia a la comida que consumen. Los alimentos que generalmente causan alergia son: mariscos, frutos secos, huevo, leche, pescado, soya, trigo y cacahuate. El dilema radica en que, por ahorrar dinero, algunos restaurantes sustituyen algunos ingredientes costosos por otros más baratos; por ejemplo, las almendras son sustituidas por el cacahuate, sin tener en cuenta que cuando una persona tiene una alergia a ese alimento las reacciones adversas pueden llegar a ser muy graves e, incluso, letales.

Una alergia provocada por un alimento cocinado en un restaurante o bien una enfermedad de transmisión alimentaria desprestigian a los negocios y a quienes trabajan en ellos, lo que se traduce en una pérdida de confianza por parte del cliente y una pérdida económica para los dueños.

En la actualidad, la industria está muy involucrada en la vida de las personas y lamentablemente no siempre lo hace de una forma adecuada. La industria siempre tiene como objetivo generar ingresos, y la competencia está generando una gran producción de alimentos de procedencia desconocida y poco saludable.

Algunos productos de alta demanda son los “orgánicos”, ya que hoy en día las personas buscan consumir alimentos más saludables y, en teoría, más nutritivos. Por ejemplo, el consumo de miel ha aumentado por dos razones: a) la población mundial ha crecido de forma exponencial y b) dado que se ha concedido más importancia a los productos “más naturales”, las personas prefieren agregar miel y no azúcar a sus alimentos, aunque en realidad no saben que la miel y cualquier tipo de azúcar se procesan igual en el cuerpo. Al aumentar el consumo de miel se genera un problema, ya que la producción por parte de las abejas ha disminuido, lo cual ha propiciado la adulteración de la miel. Empresas exportadoras diluyen la miel con jarabes baratos (de maíz, de caña de azúcar o de arroz), vendiendo el producto a menor costo, pero de menor calidad, lo que en realidad es un engaño al consumidor.

Otro de los problemas actuales, en especial si hablamos de productos de origen animal como las carnes, el pollo y el pescado, es que se utilizan más productos químicos u hormonas para lograr mayor producción, lo cual, a la larga, puede provocar problemas en la salud del consumidor.

Día a día, se crean “modas alimentarias” con ciertos productos, lo que ha provocado que la gente siga dietas que no necesariamente son saludables para todas las personas, como la cetogénica o la vegana, o bien dejan de comer algún alimento, o sólo consumen ciertos productos naturistas (como la leche bronca, la miel de abeja, lo orgánico), con la mentalidad de que son más saludables para el cuerpo, sin estar conscientes de lo que se consume o de los riesgos que implica el consumo de esos productos, o quitar de la dieta algún alimento de manera definitiva.

Desde hace algún tiempo, el consumo de leche de vaca ha disminuido y se ha incrementado el consumo de “leches vegetales”, debido a ideas que sugieren que no es un alimento nutritivo y que es más dañino que benéfico. El consumo de la leche cruda se ha vuelto popular porque hay gente que la ha catalogado como la cura para diferentes enfermedades como el asma, los eczemas y las alergias, y para combatir infecciones de oído y nariz en niños, o bien para curar la enfermedad de Lyme, gracias a la cantidad de enzimas que contiene. Sin embargo, no existe base científica que lo compruebe, y, más bien, se ha relacionado con el síndrome urémico hemolítico, que es la causa más frecuente de falla renal en niños, provocado por la Escherichia colli que contiene la leche sin pasteurizar.

Como puede verse, la higiene es un factor indispensable a lo largo de todo el proceso de manipulación de los alimentos, cuyo fin es preservar la salud y la seguridad durante el consumo y evitar la transmisión de enfermedades. La industria debe ser honesta con lo que ofrece al consumidor y éste debe ser responsable, informarse y ser consciente de las decisiones que toma a la hora de alimentarse. En muchas ocasiones, lamentablemente, las personas prefieren adquirir alimentos de origen desconocido por un bajo precio, que pagar por productos frescos, ya que éstos son más costosos, sin tener en cuenta que el riesgo de consumir aquéllos es mayor que el beneficio. El consumo de productos nutritivos, en buen estado y de buena calidad, debería ser primordial, ya que, de lo contrario, las enfermedades transmitidas por alimentos podrían afectar la salud de toda la población.

A los profesionales de la salud nos corresponde capacitarnos y actualizarnos sobre alergias, tendencias y modas para poder brindar una adecuada orientación alimentaria dirigida a la salud de las personas.

 


* Nutrióloga.

 

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