Isaac Torres*

Aunque hay nuevas tecnologías desarrolladas especialmente para el ahorro de energía, no todas están al alcance de nuestros bolsillos. Pese a ello, aquí te damos algunos consejos y te sugerimos nuevas formas de ahorrar energía sin gastar mucho.

Existen múltiples razones por las cuales debería interesarnos ahorrar energía. Una de ellas es el cuidado del medio ambiente. Sin embargo, quienes todavía no poseen esta conciencia ecológica deben tener en cuenta que otra razón de peso es la economía familiar, por lo cual deben poner especial interés en utilizar lo menos posible este recurso y que esta práctica se vuelva parte de la cultura familiar.

A veces nuestra instalación eléctrica presenta pérdidas de energía debido a la edad de nuestra casa o a errores humanos de quienes realizaron la instalación o de las propias personas que hacen uso de dicha energía. Si bien es difícil definir si tenemos un problema de esta índole, pues no somos especialistas, sí podemos llevar a cabo una revisión muy sencilla: desconecta todos los aparatos eléctricos de tu hogar —es muy importante que sean todos, sin excepción—; una vez que estés seguro de que no hay ningún equipo o aparato conectado debes revisar el medidor; si éste presenta algún movimiento significa que existe pérdida de energía en algún punto de la instalación eléctrica. Para solucionar este problema debes llamar a un técnico especialista.

Por otro lado, la iluminación puede representar un gran gasto o un buen ahorro de energía, puesto que cada foco que se enciende en nuestro hogar representa la mayor parte del consumo eléctrico en casa. En consecuencia, hay que poner en práctica todos los viejos consejos que venimos oyendo de nuestros padres y de nuestros abuelos: aflojar un foco de una lámpara que tenga varios, apagar las luces de los espacios en los que no nos encontremos, pintar nuestras paredes de colores claros o aprovechar la luz natural.

Actualmente existen focos ahorradores de energía que pueden disminuir el consumo diario. La tecnología LED (Light-emitting diode o diodo emisor de luz) es, hoy por hoy, lo mejor que hay en el mercado, y aunque significa un gasto inicial importante, con el tiempo se convierte en una buena inversión. De cualquier forma, siempre está la opción de los focos ahorradores fluorescentes, que no son tan caros como los LED y que también implican un ahorro importante.

Tabla

Tipo de foco Duración* Gasto Costo
Incandescente 100 horas 100 watts 1 vez
Fluorescente 1,000 horas 26 watts 5 veces
LED 8,000 horas 13 watts 20 veces

* Datos aproximados

No sólo los focos gastan mucha de energía, sino también el refrigerador, uno de los aparatos electrodomésticos que más consumen energía eléctrica.

Para ahorrar en este aspecto, una opción es cambiar nuestro refrigerador viejo por uno nuevo, ahorrador de energía. Si por cuestiones económicas no podemos reemplazarlo —o incluso si ya lo hicimos— siempre es bueno seguir algunos consejos: primero, sitúa el refrigerador lo más lejos posible de las ventanas, de la estufa, del horno y de cualquier otra fuente de calor, y mantén la puerta del refrigerador perfectamente bien cerrada; esto impedirá que aumente la temperatura interna y que el motor se esfuerce más de lo normal (cuando estos aparatos tienen alguna fuga, el motor trabaja hasta tres veces más para mantener la temperatura programada); segundo, revisa la temperatura que aconseja el fabricante y programa tu refrigerador dependiendo de la zona o la ciudad en la que te encuentres; abrir y cerrar la puerta del refrigerador también genera un consumo mayor de energía, por lo cual es importante hacerlo lo menos posible.

Aunado a todo esto, cada vez es más común que cada miembro de la familia tenga una computadora. Debemos recordar que estos aparatos también consumen energía, por lo que es importante programar en las opciones y preferencias del sistema todas aquellas enfocadas al ahorro de energía — como el protector de pantalla— y desconectar las laptops, ya que esto ayuda a no gastar electricidad y además aumenta la vida de las pilas.

Por otra parte, las lavadoras y las secadoras se han vuelto cada vez más comunes y para algunos incluso son indispensables. Lejos de pensar que limitar su uso es la solución a los problemas ambientales, está comprobado que una lavadora gasta menos agua que una mujer que lava a mano. Pero para ahorrar energía el consejo más común y al mismo tiempo más eficiente es esperar hasta tener una carga completa o una cantidad importante de ropa, o platos para lavar, ya que el gasto en los equipos no está relacionado con la cantidad de los objetos que se desea limpiar.

Asimismo, recuerda que los cargadores deben estar desconectados mientras no los utilizas, ya que aunque no están conectados a nuestros teléfonos o a nuestras computadoras también realizan un gasto energético constante.

Finalmente, si bien muchos de nosotros no tenemos todas las herramientas para contribuir al ahorro de energía y no está en nuestras manos que las grandes empresas y los gobiernos instauren sistemas ecológicos, sí podemos poner nuestro granito de arena, que además se verá reflejado en nuestros bolsillos. Por ello, ayudar a nuestro planeta se vuelve un buen negocio. ¿Tú qué piensas?

* Arquitecto por la Universidad Iberoamericana y director de proyectos en Cachoua y Asociados, S.C.

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