Con más de 48 millones de artículos en 300 idiomas, redactados en conjunto por voluntarios de todo el mundo, Wikipedia se encuentra entre los 10 sitios web más populares del mundo, ya que pone el conocimiento sobre prácticamente todos los temas al alcance de cualquier persona que tenga acceso a Internet. Si no estás familiarizado con sus orígenes y su funcionamiento, aquí te lo contamos.

 

 

El antecedente revolucionario

Uno de los más grandes hitos de la humanidad ocurrió en el siglo XVIII, al que los historiadores posteriores no dudarían en catalogar como “Siglo las Luces”. El detonante provino de la iniciativa que en Francia llevaron a cabo grandes escritores como Denis Diderot, Voltaire, Jean D’Alembert y otros humanistas al darle forma a la enciclopedia más completa que se hubiera redactado hasta entonces. Los saberes que se habían desarrollado hasta esa fecha fueron consignados en una sola obra para consulta de todos los interesados. Se abordaron con profundidad y de manera sistemática temas científicos y técnicos que, en buena parte, apenas si eran intuidos por la mayoría de las personas, pero se relegaron las explicaciones metafísicas y religiosas.

Para muchos, aquella obra pionera abrió tantos campos de conocimiento a los profanos, obligándolos incluso a cuestionar el poder de los reyes, que terminaría por desatar una de las revoluciones modernas más importantes de la historia de la humanidad: la Revolución francesa. El modelo, además, resultó tan novedoso y adecuado, que se exportó a otras regiones. Las independencias de las colonias americanas también deben mucho a estas ideas que agitaban a las potencias europeas. La explicación de este hecho parece ser una operación sencilla: mientras más conocimiento, mayor capacidad crítica; mientras mayor crítica, mejor pensamiento. El conocimiento se convirtió en un arma de grandes posibilidades y promotor de grandes cambios.

 

Desarrollo acelerado

No obstante, el saber estaba destinados a un pequeño grupo: aquella élite que era capaz de discernir la importancia de una obra como esa, de adquirirla y de aprovecharla. Es decir, siguió existiendo una diferencia social que ponía por encima a las personas educadas sobre las ignorantes, con los beneficios consecuentes que eso les otorgaba a los primeros.

Al mismo tiempo, también resultó un potenciador del desarrollo tecnológico: los saberes que habían permanecido ocultos y resguardados durante mucho tiempo por gremios de artesanos, sólo accesibles para los iniciados, de pronto estaban al alcance de casi cualquier persona. Esto derivó en una nueva competencia y propició que aparecieran novedosas miradas y formas de resolver los problemas que, de otra manera, hubieran continuado igual que siglos atrás. A partir de ese momento, obras similares en inglés, alemán y otros idiomas empezaron a llenar los estantes de los libreros, poniendo en acción el desarrollo de nuevas tecnologías.

Junto a una nueva concepción del ser humano y su posición en el universo, durante los siglos posteriores se fueron ensanchando las ideas y sus aplicaciones: se aceleró la Revolución industrial, se perfeccionaron las máquinas de telares, se inventaron máquinas para sumar en las que se retomaron los principios de aquéllas (como las tarjetas perforadas), se concibió la máquina de Babbage como la primera computadora mecánica, se exploraron con mayor profundidad las ciencias fisicoquímicas, se inventaron y se perfeccionaron las computadoras electrónicas y, a finales del siglo XX, se logró una de las revoluciones más importantes de la humanidad: la que ha traído consigo el internet, es decir, la de poder compartir ideas, sentimientos, conocimientos y cultura con personas de diferentes latitudes a través de cualquier equipo de cómputo y en tiempo real.

 

El proyecto Wikipedia

Al comenzar el siglo XXI, la revolución de internet fue aún más lejos. En enero de 2001 Larry Sanger (filósofo) y Jimmy Wales (empresario) dieron vida a una página on line que se convertiría en la punta de lanza de un concepto que cada vez adquiere mayor presencia en el ciberespacio: la inteligencia colectiva. Es decir, la inteligencia que se deriva de una forma de colaboración entre diferentes personas sobre un tópico.

La propuesta de este par de visionarios podría muy bien haberse basado en el célebre dicho del polígrafo mexicano Alfonso Reyes: “Entre todos sabemos todo”. Asimismo, hubiera podido surgir de la frase del pedagogo brasileño Paulo Freire: “Nadie se educa solo; todos nos educamos en sociedad”. Ambas visiones pueden sostener muy bien la filosofía que subyace a la creación de Wikipedia, que es la de que los usuarios compartan el conocimiento que poseen sobre un tema y que cualquier persona, en cualquier lugar, a cualquier hora, pueda ampliarlo, mejorarlo, enmendarlo, profundizarlo e, incluso, refutarlo. No se necesita para hacerlo mayor credencial que tener acceso a internet y la disposición real de ayudar a generar mayor consciencia acerca de los hechos y los fenómenos de la cultura y el mundo científico.

Para algunos, esta posibilidad de que cualquier tipo pueda “dar cátedra” convierte a esta enciclopedia en línea en un arma de doble filo. ¿Qué tan segura, válida, verificada, es la información que se registra allí si no se sabe qué tan calificada está la persona que la redacta? Sin embargo, un estudio publicado en la revista Nature ha establecido que, de hecho, las exposiciones que se ofrecen en esa página tienen un grado de confiabilidad cercano al de las enciclopedias tradicionales más precisas, como la Enciclopedia británica. De hecho, los errores o los vandalismos de los que suele ser objeto el contenido son, la mayor parte de las veces, enmendados por la propia comunidad en cuestión de horas e, incluso, minutos. Además, abordan muchos más temas, puesto que no están limitados por el espacio de los libros físicos.

 

Hacia la inteligencia colectiva

Estas nuevas formas de generación de conocimiento retan y ponen en crisis el concepto de “autoridad”. Si en cierta forma la Enciclopedia francesa consiguió minar las bases de la monarquía (de la “autoridad divina”), ¿cuáles serán las consecuencias que se deriven de que los saberes estén a un clic de distancia y sean generados por personas informadas y de buena fe?

Hay quienes piensan que este tipo de iniciativas sólo son la punta de lanza para ampliar el concepto de democracia y, a partir de ahora, actuar desde una cibercomunidad, desde el punto de vista de las personas que se ponen de acuerdo para ampliar el poder ciudadano sin intervención de esos agentes profesionales llamados políticos, que se autodesignan “representantes populares” (aunque en la práctica sirvan más a los intereses de pequeños grupos). Sin lugar a dudas, nuestro siglo se verá beneficiado por esta enciclopedia on line de formas que apenas podemos imaginar.

 

 


 

* Escritor de ficción narrativa, autor de los libros de cuentos Mi vida como payaso salvaje (2007) y Postales de Nundá (2016), y de la novela La noche que asolaron Tokio (2013).

 

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