¿Eres de las personas que experimentan ansiedad cuando se dan cuenta de que olvidaron el teléfono celular o se quedó sin batería? ¿Si no tienes tu teléfono contigo piensas en la cantidad de llamadas y mensajes que te estás perdiendo de responder? ¿Dejas de hacer cualquier actividad tras la vibración del teléfono? ¿Te levantas en medio de la noche si te llega un whatsapp? Si tus respuestas son afirmativas, es probable que estés demasiado “pegado” a tu teléfono celular.

 

 

Desde que surgieron los smartphones y la tecnología comenzó a avanzar a pasos agigantados, la mayoría de las personas pasa muchas horas al día conectada a sus teléfonos, ya sea para revisar las redes sociales o para navegar por internet, convirtiendo este hábito en una necesidad, de manera que cuando se quedan incomunicados algunos se sienten totalmente “perdidos”.

A pesar de que la tecnología es muy útil porque nos permite estar conectados en todo momento y tener acceso a la información de manera inmediata, la incomunicación puede llegar a tener un efecto negativo al producirnos una sensación de ansiedad similar a la que generan las sustancias psicotrópicas.

Los síntomas ansiosos y obsesivos que presentan algunas personas cuando se quedan sin su celular han sido objeto de un estudio minucioso por parte de los psicólogos, que le han dado el nombre de “nomofobia” al miedo irracional que una persona experimenta al salir de su casa sin el teléfono celular.

La nomofobia es una abreviatura de la expresión inglesa “no-mobile-phone phobia”, un término creado durante un estudio realizado por la oficina de correos británica Royal Mail para estimar la ansiedad que sufren los usuarios de teléfonos celulares. Este estudio, que contó con la participación de 2,163 personas, reveló que 53 por ciento de ellas sentía ansiedad al perder su teléfono celular, al quedarse sin batería o sin crédito y al no tener cobertura de la red. Las razones para experimentar ansiedad fueron varias, aunque las más comunes fueron el hecho de estar “aislados” de las eventuales llamadas o mensajes de familiares y amigos, así como también por causa del trabajo que exigía estar conectado de manera permanente. Además, la investigación demostró que los niveles de estrés de una persona con nomofobia son comparables a la ansiedad que experimenta el día antes de su boda.

Según las estadísticas, los usuarios de smartphones consultan sus teléfonos en promedio unas 35 veces al día, pero si por alguna razón no pueden revisar sus mensajes o sus llamadas, las personas nomofóbicas presentan ansiedad, taquicardias, pensamientos obsesivos y dolores de cabeza y de estómago. Además, el aumento en la presión arterial y en el ritmo cardiaco, tener dolor en el cuello y sentirse “herido y solo” también han sido síntomas reportados por las personas adictas.

El nivel de dependencia al celular por parte de los que sufren estos síntomas va desde utilizarlo como herramienta indispensable para realizar tareas básicas, como despertarse, hasta satisfacer necesidades importantes como sentirse seguro y conectado con el mundo. Algunas personas reportan dormir con su teléfono por las noches, como si fuera su oso de peluche, mientras que otras consideran al celular una extensión de su persona y de su identidad: su posesión más valiosa.

De acuerdo con los expertos, los adictos al celular suelen ser personas inseguras y de baja autoestima que carecen de habilidades sociales y que pasan su tiempo de ocio usando el teléfono, aunque sin disfrutar sin él. Las personas que presentan esta adicción suelen tener facilidad para entablar amistades en el ciberespacio, pero no saben relacionarse en la vida real.

Aunque este trastorno es más habitual en los adolescentes, que tienen mayor necesidad de ser aceptados por los demás y están más familiarizados con las nuevas tecnologías, también se presenta en altos porcentajes entre la población adulta. Se ha descubierto que las mujeres son quienes más padecen dicho trastorno, dado que su estructura cerebral demanda una mayor necesidad comunicativa y afectiva que los hombres.

¿Qué podemos hacer para reducir la dependencia y el tiempo que pasamos con nuestro teléfono celular? A continuación te presento algunos consejos que pueden ser de utilidad.

1. Deshazte de tu plan de renta y opta por un plan prepagado. Si controlas la cantidad de megas que usas, podrás llevar una vigilancia mayor sobre el tiempo que utilizas el teléfono.

2. Apaga y deja el teléfono de manera consciente en casa cuando sales.

3. Desinstala las aplicaciones y los juegos que no son necesarios y que te hacen perder tiempo en el teléfono cuando ya no tienes nada que hacer con él.

4. Ingresa a los sitios web desde el navegador, ya que usualmente es menos atractivo que la app, la cual está diseñada para “atraparte” por más tiempo.

5. Desactiva las notificaciones de las aplicaciones, lo cual evitará que consultes tu teléfono con frecuencia.

6. Cuando salgas de casa no lleves el cargador; de esta forma deberás aprender a usar adecuadamente las aplicaciones, los mensajes y las llamadas o, de lo contrario, te quedarás sin batería.

7. Haz el propósito de revisar las redes sociales sólo una o dos veces al día, por la mañana y por la noche.

8. Así como descansas de trabajar y de estudiar los fines de semana, proponte evitar el uso del smartphone sábados y domingos.

9. Lee un libro en tus “tiempos muertos” en lugar de revisar tus redes sociales.

10. Haz una “dieta” para revisar menos veces al día tu teléfono y realiza otras actividades a modo de terapia.

 


* Maestra en psicología clínica por la Universidad Iberoamericana.

 

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