La llegada de este mes nos devuelve otra vez a la rutina. Y es que después de casi dos meses de vacaciones para cerca de 26 millones de estudiantes en todo el país, durante los cuales las familias convivieron, viajaron y descansaron (¡y hasta se volvieron locas!), como sólo lo pueden hacer en las vacaciones de verano, por fin hace unos cuantos días todo volvió a la “normalidad”.

¿Cuáles son los momentos que más recuerdas de estas vacaciones? ¿Qué fue lo que más disfrutaste, lo que más te gustó, lo que te hizo vibrar? Quizá después de pensarlo un breve instante tu respuesta sea: “No hubo ninguna novedad, todo fue normal”. ¡Vamos! Haz un esfuerzo. Estoy seguro de que hubo grandes momentos que, si lo piensas bien, son verdaderas joyas en la relación con tus hijos, con tu esposo, con tus familiares o con tus amigos. ¿Conociste un lugar nuevo? ¿Vieron juntos una película que los hizo llorar? ¿Leíste un libro que te hizo a reflexionar y comprometerte con propósitos para tu vida personal? ¿Te reuniste con alguien a quien hace mucho no veías y con quien pudiste reír y recordar viejos tiempos?

El “secreto” de la vida no está en vivirla esperando que pasen cosas extraordinarias (como ganar la lotería, casarte con un príncipe azul, viajar por todo el mundo o tener la figura que siempre soñaste) para, entonces sí, ser feliz. La clave de la verdadera felicidad está en aprender a vivir y a disfrutar las pequeñas cosas de la vida cotidiana con alegría: una mañana soleada, el canto de un pájaro, la lluvia vespertina, una noche de luna llena, el correo electrónico de un amigo a quien no has visto hace mucho tiempo, la risa de tus hijos, la deliciosa comida preparada por tu esposa, comerte un helado tomado de la mano de tu pareja, sentir el agua caliente cayendo sobre ti al bañarte, un buen café al comenzar el día... Seguramente tú puedes añadir muchas cosas más a esta lista (tal vez ya lo estás haciendo en este momento). ¿Verdad que hay miles de motivos para ser feliz?

Estoy convencido de que desde esta óptica, tus vacaciones fueron extraordinarias. Y el regreso a la “rutina” también será extraordinario, porque podrás maravillarte a cada momento con todo lo que la vida tiene para ti. Así que, ¿por qué no comienzas este mes de septiembre con una mirada nueva?

 

Cordialmente,

 

Luis Arturo Pelayo

Director Editorial

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