La seda es un material milenario y desde sus orígenes es símbolo de lo exquisitamente delicado. Producido a partir del capullo del gusano de seda, los tejidos hechos con esta fibra sorprenden por su belleza, su suavidad y su brillo, pero también por ser asombrosamente resistentes.

 

 

Por este cúmulo de virtudes se asocian con las de las del bello sexo, y es que a la seda se le ha dado una connotación femenina, aunque también es utilizada en numerosas prendas masculinas, como la corbata. La seda es justo lo opuesto de la dureza del cuero que es un material masculino por excelencia, aunque se utilice en muchas prendas para dama.

De esta manera tenemos que la seda ha pasado al imaginario colectivo como una metáfora de la belleza femenina en la que su textura es lo más semejante a la piel de la mujer. De hecho, hubo una época en que las prendas íntimas femeninas se elaboraban con telas de seda, lo cual contribuyó a cargarlas con un significado de sensualidad, además del lujo que representa, ya que este material siempre ha estado reservado para unos cuantos privilegiados.

 

Un accesorio bello y práctico

Pues bien, ya que mayo es el mes de las flores, el clímax de la primavera y la época en que se festeja la maternidad, hemos elegido la seda como la perfecta metáfora de la resistente delicadeza de mamá para regalarla en la forma de una mascada o foulard. Es sorprendente cuánta belleza se puede contener en unos cuantos centímetros de seda. Y más sorprendente aún es lo mucho que puede hacer por el guardarropa femenino algo tan simple. Una mascada es el accesorio más versátil: se puede llevar como pañuelo, collar, bolso, cinturón, blusa, chal, falda y más. Todo depende de la imaginación y el tamaño de la mascada en cuestión; además de sus coloridos dibujos y su textura sin igual, pues, como ya ha quedado de manifiesto, las buenas mascadas están hechas de seda y el uso de una de estas piezas depende de su forma. La mascada clásica es un cuadrado que en promedio mide 36 y 48 pulgadas. Si se encuentra de menor tamaño puede ser considerada en la clasificación de los pañuelos, y de mayor, ya es una prenda de vestir rudimentaria, como un “sarong” o “pareo”. También encontramos las mascadas rectangulares o echarpe, semejantes a una bufanda, es decir, más apropiadas para lucirlas en torno del cuello, pero no por eso son menos transformables que las cuadradas. Pues bien, no existe una mascada igual a otra, desde el punto de vista de que estas adquirirán la forma que su usuaria les dé, pues estimulan la creatividad de cada mujer: algunas querrán lucirla como un coqueto moño en el cabello y otras usaran el mismo modelo más como un corbatín que cubra el escote de un saco. De hecho, ya existen infinidad de tutoriales en las redes acerca de los usos que se le pueden dar a una mascada.

Entonces, para ofrecerla como regalo, no hay que preguntarse qué uso le dará mamá, pues eso depende de su imaginación, sino qué color le va mejor. El color es un aspecto muy importante ya que esta prenda a menudo se lleva cerca del rostro, lo que afecta cómo luce la complexión de cada piel.

Un tip de moda para saber hacer una buena elección es preguntarse lo siguiente: cuando se toma el sol mamá, ¿es de las que se broncean o de las que se ponen rojas? Si la respuesta es que mamá se tuesta la piel sin problemas, significa que su complexión es cálida y que le van mejor los tonos como el amarillo, el dorado, el naranja y el café, así como diferentes tonos de verdes, por mencionar algunos. Por el contrario, si mamá literalmente se quema con el sol significa que su piel pertenece a los tonos fríos, a los cuales les van bien colores como el rosa, el plateado, el rojo, el morado y diferentes tonos de azul. Si aun así no se estás seguro de qué color le quedará bien para regalarle esta prenda, entonces lo mejor es optar por lo seguro con las combinaciones que le van bien a cualquiera, como el binomio blanco y negro, el color coral o el azul marino. Después de estas consideraciones será fácil elegir un primoroso presente para mamá con la única de condición que provenga del universo de la seda.

 

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