Nuestras mascotas suelen sufrir con los parásitos, internos y externos, pero existen muchas formas efectivas de eliminarlos. Aquí te decimos cuáles son las más sencillas.

 

Los parásitos internos, o endoparásitos, habitan en órganos como el intestino, el corazón y los pulmones. Regularmente son gusanos que se encuentran en las heces fecales y que es muy difícil detectar en su etapa inicial, ya que sus huevecillos son microscópicos. Estos parásitos se adquieren por lamer o comer en lugares donde han defecado otros animales.

Si detectamos que nuestra mascota se sienta y rasca su ano, arrastrándose en el suelo, seguramente está infectada. De igual manera, si vemos en sus heces pequeños puntos blancos como arroces, o bien pequeñas larvas, es momento de llevarla al veterinario. Si no es atendida a tiempo puede sufrir pérdida de peso, debido a que los parásitos se alimentan de los nutrientes que come; puede padecer neumonía bacterial y también obstrucción intestinal, ya que esas lombrices se reproducen rápidamente y pueden llegar a crecer más de 20 centímetros.

Un animal que acostumbra salir de paseo o deambula por la calle puede adquirir una infección en poco tiempo. Por eso es necesario que les demos una dosis de desparasitante cada cuatro o seis meses. Una manera de mantener limpio su intestino es darle cada dos o tres meses una papilla de semilla de calabaza (pepitas) sin asar y sin sal, mezclada con su alimento.

Por su parte, los parásitos pulmonares infectan los pulmones y la tráquea. Los síntomas de su presencia en el organismo del animal son muy parecidos a los de una afección de vías respiratorias. La mayoría de estos parásitos se adquiere cuando el animal toma agua estancada, donde los insectos dejan sus huevecillos. Los síntomas van desde tos ligera hasta dificultad para respirar, letargo y falta de apetito. El remedio para eliminar estos parásitos es un desparasitante especial.

Por último, hay parásitos que atacan el corazón, los pulmones y las principales venas que conectan a estos órganos. El hecho de que nuestro animalito tenga estos parásitos y no se le proporcione una cura temprana puede producirle la muerte, ya que éstos pueden llegar a medir más de 30 centímetros de largo y se reproducen rápidamente, bloqueando las venas e invadiendo la cavidad pulmonar y el corazón, así como los riñones y el hígado. Las larvas crecen en los tejidos del cuerpo durante uno o dos meses y luego pasan torrente sanguíneo. El tratamiento para atacar la infección consiste en una serie de inyecciones llamadas adultícidas, que mueven al parásito al torrente sanguíneo, llevándolo a las venas más pequeñas de los pulmones, donde lo desintegra.

Los parásitos externos son los que en general se encuentran en la piel. Algunos, como las garrapatas y las pulgas, son visibles por lo cual es muy fácil atacarlos. Las pulgas pueden contagiarse de un animal a otro. Y a pesar de que bañemos a nuestra mascota o le coloquemos una pipeta antipulgas es posible que el problema no termine, ya que puede dejar huevecillos en las alfombras, en las camas o en lugares con temperatura caliente.

Las pulgas pican y absorben la sangre del animal y sus piquetes producen comezón. Algunos animales pueden padecer alergias que les producen hinchazón y enrojecimiento de la piel. Cuando se presenta una infesta severa de pulgas nuestra mascota perderá pelo y detectaremos pequeños puntos blancos semejantes a la caspa. Por lo anterior, es muy importante bañarla con un jabón especial y aplicar el liquido antipulgas por lo menos cada tres meses.

Las garrapatas generalmente pasan a nuestras mascotas cuando se encuentran en lugares boscosos, ya que esos parásitos prefieren los climas templados. Se aferran a la piel del animal y le chupan la sangre. Tratar a tiempo a nuestra mascota evitará que se infeste y contraiga enfermedades graves que pueden provocarle la muerte. Si detectamos hinchazón en alguna parte del cuerpo de nuestro perro, en una zona endurecida de la piel, debemos llevarlo al veterinario, pues aunque la garrapata ya no esté adherida a la mascota, puede haberlo infectado con alguna bacteria.

Por otro lado, la sarna es un microorganismo que se deposita entre las capas internas y externas de la piel, por lo que no es posible detectarla a simple vista. Existen dos tipos de sarna: Demodex Canis y Sarcoptes Scabiei. La primera se presenta en perros, especialmente en cachorros, pero es parte de su fauna normal; sin embargo, cuando se desarrolla de manera abundante puede causar lesiones como inflamación, enrojecimiento de la piel, costras y manchas. Este tipo de sarna no es contagiosa para los seres humanos. La segunda constituye una enfermedad producida por ácaros y provoca una comezón desenfrenada. Es transmitida por el contacto de un animal infectado. Esta sarna es muy contagiosa incluso para los seres humanos. Sus primeros síntomas son enrojecimiento y erupción de granos en orejas, boca, axilas, codos y dorso. Su diagnóstico debe hacerse por medio de exámenes; sin embargo, es importante que antes de recibir los análisis se prescriba un tratamiento con medicamentos inyectados.

Es muy importante conservar libres de parásitos nuestros animalitos ya que todos los que he mencionado en este artículo —con excepción de la sarna Demodex Canis— son contagiosos para los seres humanos y para otras especies animales.

Si detectas cualquier anomalía en la piel o en el comportamiento de tu perro, llévalo inmediatamente al veterinario: prevenir es mejor que lamentar.

 


 

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