En febrero los periódicos de circulación nacional dieron a conocer la noticia de que Dafne Almazán, a sus 17 años, se convertiría en la mexicana de menor edad en ingresar a un posgrado en la prestigiosa Universidad de Harvard. Se trata, sin duda, de una joven superdotada, pero ¿sabes cuáles son las muestras de inteligencia que presentan los niños durante sus primeros años de vida que los incluyen en la categoría de niños superdotados?

 

 

Dafne Almazán es una adolescente superdotada que posee un coeficiente intelectual (CI) mayor a 130, lo cual le da la capacidad de poder aprender más rápido. Aprendió a caminar antes de cumplir un año de edad y a los tres años ya sabía leer y escribir (habilidades que adquirió de manera autodidacta). A los seis años ya sabía leer y escribir en dos idiomas (inglés y español), realizaba operaciones matemáticas básicas (sumas, restas, multiplicaciones y divisiones) y comenzó a adquirir conocimientos más avanzados de álgebra y trigonometría. A los siete años concluyó la primaria, y un año después la secundaria, para ingresar inmediatamente a la preparatoria. A los 10 años entró a la universidad para estudiar psicología, carrera que terminó tres años después, convirtiéndose en la psicóloga más joven del mundo.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define a una persona superdotada como aquella con un coeficiente intelectual mayor a 130 puntos. Sólo 2 por ciento de la población infantil iguala o supera el coeficiente intelectual para ser calificado como superdotado, y casi la mitad suelen ser niños problemáticos con bajo rendimiento académico y, en algunos casos, con fracaso escolar. Según datos del Centro de Atención a Talentos (Cedat) de México, 93 por ciento de los niños superdotados son confundidos y mal diagnosticados con déficit de atención, lo que genera un manejo inadecuado, pérdida de sus capacidades, desmotivación y aburrimiento en la escuela.

Los niños superdotados poseen, además de una inteligencia superior, gran creatividad e imaginación, por lo cual son curiosos y muestran facilidad para el aprendizaje autodidacta. Estas cualidades los convierten en niños especiales, con necesidades y exigencias diferentes a las de los demás.

Sin embargo, reconocer a un niño superdotado no es tarea sencilla. Los papás no son profesionales de la educación y carecen de un punto de referencia para comparar; por lo tanto, en la mayoría de los casos son incapaces de reconocer que su hijo posee capacidades diferentes o que se encuentra dentro de la “norma”.

No obstante, los padres de familia sí pueden detectar algunos signos, como el aburrimiento o una demanda de más conocimientos. Un niño que demuestra desinterés y aburrimiento puede tener dificultades para aprender o, por el contrario, ya conoce la información y se aburre al tener que escuchar la misma explicación en repetidas ocasiones. Por otra parte, un niño que solicita más información de la habitual (por ejemplo, aprender a leer cuando todavía no conoce el alfabeto) también está dando indicios de un comportamiento diferente.

A continuación enlisto algunas conductas que pueden ayudarte a reconocer si tu hijo es superdotado:

  • Comienza a hablar antes de lo habitual.
  • Formula preguntas inusuales.
  • Pregunta por el significado de palabras que no conoce.
  • Presenta un alto nivel de creatividad, curiosidad, imaginación y fantasía.
  • Lee y escribe antes de lo que corresponde a su edad.
  • Adquiere los conocimientos con mayor rapidez que otros niños, muchas veces de manera autodidacta.
  • Posee una gran memoria.
  • Se aburre con las tareas simples o repetitivas.
  • Le gustan los retos y es persistente hasta llegar al final.
  • En su relación con los demás es más sensible a las necesidades y los sentimientos de las personas.

 

¿Cómo ayudar a un niño superdotado?

Los padres tienen una función muy importante para evitar que sus hijos se aburran y para fomentar su motivación. Los niños superdotados son muy sensibles, y así como poseen una gran capacidad para aprender rápido, también pueden caer en la frustración y la depresión. Es importante apoyarlos en todo lo posible y buscar un programa educativo que les permita desarrollar sus necesidades intelectuales. En la escuela es normal que se sientan desconectados de sus compañeros e incomprendidos por los maestros; incluso pueden llegar a sufrir bullying por el hecho de ser diferentes, y ante el rechazo muchas veces son incapaces de entender por qué sus compañeros no los quieren o no los dejan jugar con ellos. El acoso escolar y el maltrato físico o psicológico pueden afectar su autoestima y provocarles graves problemas psicológicos cuyos efectos se mantienen durante toda la vida adulta, por lo que requieren mucho apoyo emocional.

Dafne Almazán estudió psicología para ayudar a otros niños mexicanos superdotados que requerían ayuda, principalmente porque aunque ella asegura que no sufrió acoso ni discriminación por sus capacidades especiales, sabe que otros niños superdotados padecen malas experiencias por la incomprensión o la ignorancia de quienes los rodean.

  • A continuación señaló algunas ideas que puedes llevar a cabo para ayudar a un niño superdotado:
  • Habla y juega con él.
  • Pon atención a su interés por el arte o los números y ayúdalo a desarrollar estas habilidades.
  • Llévalo a lugares donde pueda aprender cosas nuevas: bibliotecas y museos.
  • Inscríbelo en actividades fuera de la escuela.
  • Si es posible, busca un programa educativo que lo ayude a canalizar sus capacidades intelectuales.
  • Recurre a la orientación y a la ayuda de un especialista.
  • Crea un ambiente en el que pueda seguir siendo niño, donde disfrute su vida, conviva con otros niños y avance a su propio ritmo, sin presión.

 

 


 

 

* Maestra en psicología clínica por la Universidad Iberoamericana.

 

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