Conoce gente hospitalaria, prueba sabores de campo, adéntrate en el silencio del bosque y despierta todos tus sentidos en Tlaxco, pueblo mágico de aventura y sabor.

 

Tlaxco es un municipio del estado de Tlaxcala, que se ubica a dos horas de la Ciudad de México. La palabra Tlaxco significa “en el lugar del juego de pelota”.

Es un pueblo mágico que recibió el nombramiento no hace mucho tiempo y al que se puede llegar en autobús desde la central de Apizaco, pues es el ayuntamiento más cercano a Tlaxco.

De camino, uno va dejando atrás los colores grises de la ciudad, para encontrarse con grandes extensiones de campo, propias de las haciendas vivas que aún se conservan en este destino, el cual hace siglos fue la cuna de la ganadería en Tlaxcala, razón por la cual hoy en día hay una gran producción de leche y quesos artesanales. Los productos que han cobrado fama en Tlaxco son los quesos de aro, el ahumado, el asadero, el botanero, el delicioso requesón y el queso de “tenate”, los más sabrosos que caracterizan la actividad artesanal de ese lugar. Generalmente se sirven asados con salsa verde o roja. Los productores reciben visitantes, con previa reservación, para explicar el proceso y la preparación de cada tipo de queso.

El sol radiante del mediodía me permitió visitar una de las haciendas ganaderas: El Grullo. Fue toda una experiencia la visita guiada a bordo de un remolque, desde donde uno puede ir viendo de cerca toros y vaquillas de diferentes edades. La adrenalina de esta aventura es única por los imponentes animales llenos de bravura. Esta actividad es tradicional en Tlaxco, así como la comida campirana en el tentadero (un pequeño ruedo en el que se pone a prueba el desempeño de las vaquillas). Con previa reservación uno puede torear una vaquilla.

Mientras salía de la hacienda para visitar a varios artesanos de Tlaxco, admiré los campos de cebada y trigo que abundan en la región. Es inevitable contemplar el bello paisaje y mirar a lo lejos La Peña del Rosario, un montículo donde se practica rappel y senderismo.

Al llegar al zaguán de madera del artesano en carpintería don Miguel Márquez, a quien le apasiona este milenario oficio, uno queda sorprendido por los trabajos que ha hecho, como un títere a su imagen y semejanza, o bien un automóvil decorado con madera, al cual nombró “El Tlaxcomóvil”, que de vez en cuando pasea por el centro de este mágico lugar. Con pasión, relata su historia y la de su taller, en el que, con mucha calidez, recibe a cualquiera que toque a su puerta.

De los lugares que hay para comer en el centro de Tlaxco opté por La Casona de Don Agustín, porque ofrece platillos típicos, como sopa de milpa, espinazo al pulque, tlacoyos de alberjón, queso asado, pastel de huitlacoche y el imperdible de la casa: requesón horneado con miel, entre otras delicias. Esta casona tiene 200 años de antigüedad y perteneció a don Agustín Herrera, quien la heredó a sus hijas. Una de ellas, Lupita, conserva muebles de los años veinte del siglo pasado: vajillas, fotografías y artefactos que hacen que uno se remonte al pasado al traspasar la puerta. Este restaurante es refugio de vecinos, forasteros y viajeros como yo, que buscamos los sabores de la casa, o bien un pulque fresco o una cerveza artesanal, los cuales se sirven en La Reliquia, un pequeño bar localizado en la planta baja de la casona.

Por la noche la espesa neblina cubre la carretera que lleva a la hermosa sierra boscosa. El día terminó frente a una cálida fogata encendida a la luz de la luna.

Al otro día visité La Peñuela. Fue asombroso adentrarme en el silencio del bosque, donde, a cierta altura, hay que dejar el vehículo en el que uno se transporta y caminar entre pinos y arbustos para llegar al área de campamento, donde se puede pernoctar en tiendas de campaña y realizar diversas actividades, como senderismo y rappel, y conocer las pinturas rupestres que hay en este lugar, las cuales tienen una antigüedad de 10,000 años. También hay tours en bicicleta y caminatas.

Mi viaje terminó en el centro empedrado de Tlaxco, donde admiré su palacio municipal que fue inaugurado por Porfirio Díaz; caminé por los antiguos portales y visité algunas tiendas antiguas que aún conservan su estantería típica. Definitivamente, éste es un lugar mágico, con gente cálida y comida deliciosa.

 

Imperdibles

- Comer pan de queso y empanadas de requesón de la región, en la panadería San Francisco, que tiene más de 100 años de antigüedad.

- Visitar sus haciendas vivas, ya sea ganaderas, pulqueras o para hospedarse.

- Comprar quesos artesanales.

- Visitar el muy pintoresco centro de Tlaxco.

- Comer el requesón horneado de La Casona de Don Agustín.

Todas las actividades de aventura y gastronomía se pueden reservar en Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo., o llamando al teléfono (01 241) 110-6492.

 

Otras aventuras: Huamantla y su vuelo en globo

Una manera segura de admirar la neblina y volar sobre las nubes es hacerlo en globo aerostático. Se trata de una experiencia increíble. Un piloto especializado lidera la tripulación de este artefacto que puede llevar dos, cinco o 10 pasajeros. Con el propósito de aprovechar las corrientes de aire, uno debe llegar alrededor de las siete de la mañana, para que los preparativos en la zona de despegue sean óptimos. Desde las alturas se tiene una vista privilegiada de los volcanes: La Malinche y el Pico de Orizaba. El viaje tiene una duración de 45 minutos a una hora, tiempo suficiente para contemplar Huamantla, sobrevolando sus milpas, sus iglesias y sus haciendas. Se pueden contratar diversos paquetes para disfrutar esta experiencia (algunos incluyen hospedaje). AeroGlobos de México recoge en su hotel —si éste se halla en Huamantla o en el centro de Tlaxcala— a las personas que realizarán el vuelo. El globo parte de la hacienda de Soltepec. Para más información visita www.aeroglobos.mx o llama al teléfono (01 241) 128-0518.

 

Donde hospedarse

- Posada San Francisco. Este hotel es una buena opción, pues se localiza en el centro de Tlaxcala y es de fácil acceso para que AeroGlobos recoja a las personas y las traslade a la zona de despegue.

- Akan. Este hotel, que se localiza en Tlaxco, posee un concepto ecoturístico. Aquí el huésped puede disfrutar varias actividades: clases de equitación, baños en el río y reflexología, senderismo, bicicleta de montaña, picnic en el bosque, lunadas y fogatas. Definitivamente, es un lugar mu recomendable para alejarse de la rutina y el ruido y dedicarse al descanso. Los fines de semana tiene buffet de cocina tradicional de Tlaxco. Al estar situado a 2,860 metros sobre el nivel del mar, su clima semifrío y sus bellos paisajes boscosos con mágicas neblinas pasajeras, así como sus arroyos, te invitan a explorar sus senderos, para descubrir la majestuosidad de su flora y su fauna y hacer de tu estadía una aventura inolvidable. Para más información visita www.akan.com.mx o llama al teléfono (01 241) 167-8162.



 

* Editora en TourismoGourmet.com, medio digital especializado en turismo gastronómico y estilo de vida.

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