Ubicado al norte del estado de Morelos, en las faldas del cerro del Tepozteco, el pueblo de Tepoztlán representa un destino inmejorable para hacer un viaje de ida y vuelta desde la Ciudad de México, en el que podrás disfrutar de la naturaleza, del patrimonio arqueológico y de las tradiciones y la cultura de este el pueblo mágico morelense.

 

El Tepozteco

La magia de la zona arqueológica El Tepozteco no se limita a su impresionante aspecto, sino a que ha sido un verdadero sitio ceremonial desde casi 1,300 años antes de Cristo. ​ Las tribus xochimilcas que poblaron este pueblo rendían culto al dios del Tepozteco: Ometochtli-Tepoztécatl, deidad del pulque, a quien se le erigió una pirámide en la parte alta, adonde acudían diversas peregrinaciones de lugares distantes.

La pirámide, conocida como la Casa del Tepozteco, mide 9.50 metros de altura. Allí se encontró el ídolo Dos Conejo, representación de Ometochtli, destruida por los frailes durante la evangelización. Cada año, el 21 de marzo, acuden cientos de visitantes a la pirámide del Tepozteco para llenarse de energía. Y los días 7 y 8 de septiembre se realiza una ofrenda a Ometochtli, así como una representación teatral en náhuatl.

 

El cerro del Tepozteco

Este cerro siempre ha estado rodeado de misterio, ya que hay muchas personas que afirman que es sobrevolado por ovnis. La subida vale la pena sólo por observar los vestigios arqueológicos y disfrutar la vista incomparable. El trayecto a la pirámide, al estilo de El peregrino de Paulo Coelho, resulta un pequeño viaje de encuentro personal y espiritual, que ofrece una maravillosa vista de Tepoztlán y de los pueblos aledaños desde la cima.

 

Leyenda

Cuenta la leyenda que Tepoztécatl nació de una doncella, quien lo concibió sin conocer varón. Unas versiones sostienen que encontró una figura de barro que guardó entre sus ropas y le provocó la concepción; otras aseguran que el agua del arroyo de Axitla la preñó, y hay quienes simplemente dicen que le “dio un aire”, ya que supuestamente es producto del dios del viento, Ehécatl. Al nacer el niño, sus abuelos intentaron deshacerse de él para mantener la honra de su hija. Lo abandonaron en el cerro, donde fue cuidado y alimentado por hormigas con las plantas de maguey y luego por un mago y su esposa, quienes lo acogieron como su hijo. Más tarde, el joven aprendiz de brujo realizó grandes prodigios y estuvo bajo la protección del dios del viento. Liberó a su gente de un gigante y fue proclamado dios gobernante del pueblo hasta su muerte. En su honor se erigió un templo en la punta del cerro Tepozteco.

 

La fauna

Hay 12 especies locales de reptiles, entre las cuales destaca un lagarto venenoso: el lagarto enchaquirado. Además, existen 42 especies de aves, tres en peligro de extinción, entre las cuales sobresale el tecolote. Y en el cerro habitan tejones, armadillos, tlacuaches, zorrillos, cacomixtles, ardillas, conejos y coyotes.

 

La flora

Su flora está constituida por muchos tipos de flores, entre las que destaca la dalia, una de las más hermosas de la región, y las silvestres: la flor del camote, la flor de mayo y el cerezo en flor. También hay varios tipos de hongos alucinógenos, así como peyote.

 

Qué visitar en Tepoztlán

 

La Ruta de los Conventos

Durante este recorrido podrás admirar el ex Convento de Tepoztlán, o de la Natividad, construido por los indígenas tepoztecos bajo las órdenes de los frailes dominicos entre 1555 y 1580. En 1994 fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Sus paredes decoradas cuentan historias sobre su antigüedad y guardan un museo que explica la historia del pueblo. Hay exposiciones temporales, talleres, conferencias y conciertos.

 

El mercado de Tepoztlán

Para recargar las pilas en el mercado del centro encontrarás diferentes opciones: los famosos itacates de maíz martajado rellenos con flor de calabaza o setas, el mole tepozteco y los huauzontles rellenos de queso, todo los cuales pueden acompañarse con un pulque o una cerveza artesanal de Tepoztlán.

 

Sus restaurantes

Si lo tuyo no son los mercados, en Los Colorines encontrarás un lugar tradicional y sencillo. El sabor de sus platillos mexicanos es exquisito y serás atendido por personas que usan vestimentas típicas de la región. En El Ciruelo también podrás comer en una terraza con una impresionante vista a las montañas. La Veladora es otra buena opción: ahí encontrarás una mezcla gastronómica de Baja California y de Tepoztlán, cuyo plato principal son los mariscos acompañados con un buen vino.

 

Platillos con tradición

Entre enero y marzo puedes encontrar una preparación única de la región: los tamales de colorín, que reciben su nombre por el relleno de flores de ese mismo nombre. Su color rojo es tan intenso que conquistarán tu vista y querrás probarlos. Puedes disfrutar el agua de ciruela criolla entre junio y agosto. Para degustar de una de las mejores nieves no dejes de ir a Tepoznieves.

 

Donde alojarse

El hotel boutique Casa Fernanda cuenta con spa, un jardín muy relajante y un renombrado restaurante. Posada del Tepozteco es otro ícono de la hotelería del pueblo —tiene restaurante, alberca, temascal y cancha de tenis— y es uno de los lugares más demandados para celebrar una boda.

 

Fechas importantes

El 7 y 8 de septiembre se celebra el Reto del Tepozteco, tradicional carrera hacia la pirámide del Tepozteco. El gran premio consiste en la satisfacción de haber logrado subir hasta la cima.

Cada 27 de septiembre se lleva a cabo la Fiesta de San Miguel: Día de los Elotes, durante la cual abundan los elotes asados. La celebración de este día viene de toda una tradición religiosa: la gente coloca en las puertas de sus casas, de sus negocios y de sus sembradíos, cruces hechas con flores de pericón y las bendicen para hacerle saber al diablo que no es bienvenido; tocan las campanas de la capilla y toca una banda de viento en el quiosco. El 28 de septiembre se festeja comiendo elotes y recogiendo flores con las que se adorna la iglesia.

 

Los souvenirs

No dejes de comprar una casita de pochote o una figura del Tepozteco labrados en la madera típica del lugar. Los instrumentos prehispánicos son souvenirs que puedes conseguir en el tianguis los fines de semana. Y no olvides llevar cuarzos y cuencos para armonizar tu mente y tu espíritu durante la meditación.

 

Cómo llegar

En auto desde la ciudad de México es necesario seguir la autopista hacia Cuernavaca (México-Acapulco). Después de pasar la curva conocida como La Pera hay que tomar la desviación hacia Tepoztlán y Oaxtepec. El tiempo de recorrido es de 45 minutos.

 

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