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Color escarlata, vuelta a los años 60, vestimentas monocromáticas y juegos ópticos son sólo algunas de las características de la moda femenina de esta temporada, así como pantalones menos ajustados y predominio de las bufandas, para el outfit masculino. ¿Estás listo para el cambio?

¿Cómo innovar cuando ya todo está visto? Éste es uno de los principales dilemas del diseño en el tercer milenio, la consecuencia de que la moda haya evolucionado a un ritmo casi demencial por causa de una sociedad consumista con una cultura hedonista que siempre va en busca del placer inmediato. El resultado es una moda exhibicionista estructurada a manera de un collage en el que texturas, colores, líneas y volúmenes son la materia prima. No hay nada nuevo en la temporada otoño-invierno, sólo que a las prendas se les lleve de una manera muy lejana a lo convencional.

Para ellas…

 

Invierno escarlata

Cada temporada tiene un color predilecto. Y para ésta, la elección de la moda fue el rojo escarlata. Encendiendo los escenarios invernales con su presencia, vestir de la cabeza a los pies con esta vibrante tonalidad es una de las principales tendencias del momento. Abrigos, suéteres, vestidos de noche y hasta accesorios aparecen teñidos de este color pasional. Y para alcanzar aún mayor teatralidad en la intensidad de este rojo se suman las ricas texturas de los materiales de la estación: las pieles, los cueros, las sedas y los tejidos de punto.

 

Back to the 60’s

Las modas retro ya parecen algo normal, pero no lo son. En toda la historia de la moda el comienzo del tercer milenio es la primera ocasión en que la indumentaria en lugar de ir hacia adelante va hacia atrás. Este fenómeno sólo tiene lógica en el contexto de la posmodernidad, en la que, al no poderse generar nuevas ideas, se replantean una y otra vez las mismas. Esto explica por qué una vez más los años sesenta se apoderan de las pasarelas con sus estampados psicodélicos y su onda groovy: coloridos minivestidos acompañados por abrigos en línea A, prominentes y coloridas gafas junto con plataformas, y alguno que otro par de botas a go go hacen el look.

 

Visión monocromática

Todo parece indicar que vestirse de un único color sigue siendo un recurso viable para los diseñadores, que ya han mantenido esta tendencia durante varias temporadas. Como siempre, para que este estilo no resulte aburrido, el secreto radica en dar vida a la homogeneidad conjugando una multiplicidad de materiales. Sin embargo, en esta ocasión la riqueza de los atuendos también se logra al crear fantásticos efectos de volumen, jugando tanto con el XL como con su opuesto, cortes súper ceñidos que describen la silueta. Estas pericias del corte logran dar un efecto novedoso a la ya muy usada tendencia monotonal.

Un poco de mesh

Mesh es el nombre de un tejido semejante al de la cota de malla, en el que se van entrelazando una especie de aros para elaborar la prenda. El mesh se puede realizar con metal lo mismo que con hilo, y la textura que se obtiene es muy distinta a la que produce el jersey, el punto inglés o cualquier otro tejido. Pues bien, los tejidos de mesh son una de las innovaciones de la temporada. Por consiguiente, todo guardarropa de invierno debe tener al menos una prenda de mesh.

 

Juegos ópticos

De una cruza entre el animal print y el arte con base en ilusiones ópticas, como las de Escher, por ejemplo, surgen los estampados de esta temporada, los cuales se aplican a todo tipo de piezas, desde los más insólitos abrigos, pasando por vestidos sui generis, hasta conjuntos de lo más glam. Los modelos más elegantes se basan en la insuperable dicotomía del blanco y el negro, aunque también surgen algunos modelos con electrizantes tonos como fondo. Definitivamente este look es un must have para la temporada.

Para ellos…

 

No more slim pants

Llevar bien puestos los pantalones es básico para cualquier hombre. Desafortunadamente esto resultó algo difícil durante los años pasados por la tendencia a usar los pantalones ultrapegados y más cortos de lo normal, de manera que se muestren los calcetines. Y mientras esto hacía las delicias de los hipsters, para el resto de los hombres resultó ser todo un problema. Al parecer, esta temporada los diseñadores han entrado en razón y por fin han presentado otras opciones, sobre todo en lo que se refiere a sastrería. Claro que no hay que esperar un cambio extremo, pues la propuesta del slim fit está arraigada en toda manifestación cultural del momento. Entonces, el avance radica en pantalones rectos, algo cortos para el criterio tradicional, pero no tanto como se les había llevado. Algo importante del corte es que la caída de la pierna recta se complementa con pliegues en la parte de la cintura y la cadera, haciendo un inusual contraste de volúmenes.

Bien envueltos

Desde que volvió la moda ochentera de las bufandas o pashminas como un accesorio masculino, no sólo han demostrado una testaruda permanencia sino que han cobrado importancia. Por eso esta temporada crecen en dimensiones, casi hasta convertirse en una especie de capas, que no sólo complementan el atuendo sino que literalmente lo envuelven. Estas piezas se llevan sobre atuendos formales y casuales, en los más finos materiales y elaborados diseños. La idea es que sustituyan al abrigo, aunque pocos se atreverán a aparecer en público literalmente “arrastrando la cobija”.

El abrigo ranglan

Ranglan es un corte clásico en el cual las mangas del abrigo o la gabardina surgen desde el cuello de la prenda y bajan en una línea diagonal. Originalmente, estas prendas, aunque de naturaleza elegante, estaban reservadas para el atuendo casual, pero ya no más. A partir de esta temporada es un must contar con abrigo de este tipo. Se puede elegir entre modelos sobrios de casimires lisos u otros más vistosos a cuadros, o, incluso, en colores fuera de lo convencional como el azul cobalto.

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