Cada vez es más más común encontrar personas que se preocupan por comer alimentos sanos y libres de químicos. Este comportamiento, que en principio parece ser un hábito saludable, puede llegar a convertirse en un problema de graves repercusiones cuando se transforma en una obsesión.

 

  

Maddy Moon es una joven bloguera estadounidense de 27 años de edad que se dedica a dar consejos de vida saludable a través de sus redes sociales. Durante una etapa de su vida, cuando se dedicaba al modelaje fitness, Maddy estuvo motivada por una energía perfeccionista que la llevó a luchar arduamente por comer de manera sana y hacer ejercicio de forma constante para mantener un cuerpo perfecto. Su obsesión por los alimentos libres de productos químicos dio paso a una serie de patrones de alimentación desordenados, inquietud y falta de confianza; además, padecía insomnio, su digestión funcionaba mal y carecía de energía. Después de recibir un diagnóstico médico por su obsesión enfermiza a comer productos saludables, Maddy se dio cuenta de que no era feliz y decidió contar su experiencia a través de un programa de radio on line.

Así como ella, cada vez es más más común encontrar personas que se preocupan por comer alimentos sanos y libres de químicos. Este comportamiento, que en principio parece ser un hábito saludable, puede llegar a convertirse en un problema de graves repercusiones cuando se transforma en una obsesión.

Pensemos en alguien que se preocupa más por la calidad de los alimentos que por el placer de comerlos, que se siente culpable por ingerir comida procesada y que se aísla de los demás para poder comer tranquilamente lo que le permite su dieta. Esta persona ha pasado de un interés genuino por un estilo de vida sano a ser adicta a la comida saludable; es decir, se ha convertido en víctima de la ortorexia, un nuevo trastorno de la conducta alimentaria que consiste en la obsesión por la comida sana.

El término ortorexia fue introducido por el doctor estadounidense Steven Bratman en 1997 juntando la palabra griega orthos (correcto) y orexis (apetito) para referirse al apetito correcto, en contraposición al término anorexia (sin apetito). Aunque el objetivo de la anorexia es perder peso y el de la ortorexia es estar sano, ambos trastornos limitan los hábitos de comida de manera que ponen en peligro la vida de quienes los padecen.

Bratman caracterizó la ortorexia como el consumo exclusivo de alimentos que la persona considera saludables (de origen natural, probióticos, vegetales, orgánicos, sin conservadores, sin grasas, sin carnes, o sólo frutas), o por consumir únicamente alimentos con una preparación concreta (sólo crudos, sólo preparados al vapor, etcétera), dejando de lado todos aquellos que no pueden incluirse en estas categorías.

Los ortoréxicos se muestran estrictos y escrupulosos, gustan de planificar y de llevar un control exhaustivo sobre su vida y sus actividades cotidianas, incluyendo la preparación de sus propios platillos (difícilmente comen fuera de casa, o en restaurantes o en casa de familiares o amigos). En su alimentación es común encontrar platos ricos en vegetales, como hojas de espinaca, con algunos granos como la quinoa (que está muy de moda), los cuales parecen muy apetitosos a simple vista pero que no aportan nada a nivel energético ni proteínico.

Evitar comer grasas, sustancias artificiales o verduras y frutas cultivadas con pesticidas o de origen transgénico, así como abonos químicos, realmente no es malo; el problema de los ortoréxicos es que llegan a excluir de su dieta nutrientes necesarios para el buen funcionamiento del organismo por considerarlos perjudiciales. En consecuencia, pueden presentar anemia, desnutrición, osteoporosis, mayor incidencia de infecciones por una baja de defensas en el sistema inmunitario, falta de energía, déficit de vitaminas y minerales, etcétera.

Para evitar llegar a la obsesión por una alimentación sana es recomendable seguir los siguientes consejos:

  • Instaurar hábitos alimenticios correctos para reponer las carencias nutricionales debido a la exclusión de determinados alimentos.
  • Regirse por una comida sana que incluya una amplia variedad y una gran cantidad de alimentos que el organismo necesita para funcionar correctamente.
  • Tratar las complicaciones orgánicas derivadas de una alimentación deficiente.
  • Modificar las conductas que el ortoréxico ha adoptado a lo largo del tiempo, así como los pensamientos obsesivos, el aislamiento social y los cambios en su estado de ánimo.
  • Atender los posibles trastornos psicológicos, así como los problemas familiares y sociales derivados de este problema alimentario.

 

Padeces ortorexia si presentas los siguientes síntomas:

  • Obsesión por comer alimentos sanos.
  • Eliminación de grupos de alimentos de la dieta (las grasas, los granos, los conservadores, los químicos artificiales y los productos de origen animal).
  • Planificación exhaustiva de los platillos por preparar así como de la compra de ingredientes.
  • Obsesión por el cuidado del cuerpo y la salud.
  • Ansiedad y temor al pensar en la comida.
  • Aislamiento social por la negativa de comer en restaurantes o en cualquier lugar.

 


 

* Maestra en psicología clínica por la Universidad Iberoamericana.

 

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