La región de Los Tuxtlas, Veracruz, es conocida por la cascada El Salto de Eyipantla y los puros de San Andrés, la Procesión del Silencio celebrada durante la Semana Santa en Santiago y los tradicionales brujos, la Isla de los Monos y los tegogolos de Catemaco. En este lugar también se ubica la Selva del Marinero, un ejemplo en el uso sustentable y la protección de los recursos naturales que vale la pena conocer.

 

En Los Tuxtlas destaca la formación de la Sierra de los Tuxtlas, un macizo montañoso de origen volcánico. Los principales picos son el Volcán de San Martín, el Volcán Santa Marta y el Volcán San Martin Pajapan, pero también existen numerosos picos y cerros que le dan una topografía accidentada a la región. Esta topografía da origen a climas característicos y constituye una de las cuatro zonas más lluviosas de México, con una precipitación anual de más de 4,500 mm. Por esta y muchas otras características, tanto topográficas como climáticas y de importancia sociocultural, Los Tuxtlas es una región especial, donde existen muchas especies vegetales y animales endémicas (que únicamente habitan en este sitio) y grupos étnicos locales, por lo cual desde el 22 de noviembre de 1998 se le asignó la categoría de Reserva de la Biosfera de Los Tuxtlas, con una superficie de 155,122 hectáreas.

Debido a la explotación de los recursos naturales de la región, la deforestación ha mermado la vegetación y, en consecuencia, ha propiciado la extinción de muchas especies animales y otras están en peligro. En 1997 el gobierno mexicano propuso el uso sustentable y la protección de los recursos de la zona mediante la estrategia de las unidades para la conservación, el manejo y el aprovechamiento sustentable de la vida silvestre (UMA). Estas unidades constituyen un esquema alternativo de producción compatible con la conservación, mediante el aprovechamiento sustentable de la vida silvestre a través del uso racional, planificado y ordenado de los recursos naturales, cuyo objetivo es revertir los procesos de deterioro ambiental. Hay de dos tipos de UMA: las intensivas, sobre ejemplares o poblaciones de especies silvestres en condiciones de cautiverio o de confinamiento, y las extensivas, las cuales atienden ejemplares o poblaciones de especies que se desarrollan en condiciones naturales, sin imponer restricciones a sus movimientos. Las UMA están encaminadas a promover la conservación del hábitat natural, de las poblaciones y los ejemplares de diversas especies silvestres, así como a apoyar la restauración, la protección, el mantenimiento, la recuperación, la reproducción, la repoblación, la reintroducción, la investigación, el rescate, el resguardo, la rehabilitación, la exhibición, la recreación, la educación ambiental y el aprovechamiento sustentable.

Un ejemplo de estas unidades es la UMA Selva del Marinero, ubicada en las faldas de la sierra de Santa Marta, en la comunidad Adolfo López Mateos, municipio de Catemaco. Establecida desde 1997, esta reserva ejidal de 125 hectáreas promueve la educación ambiental por medio del ecoturismo interpretativo. Su nombre hace referencia al Cerro del Marinero. Nuestro interés por saber por qué el cerro tiene ese nombre, no obstante que no está cerca del mar, nos hizo preguntar a las personas que administran esta unidad, quienes nos contaron que fue bautizado con ese apelativo en honor al pecarí de labios blancos (Tayassu pecari), conocido como “marín”. La gente asegura que en el cerro existía un área donde los pecaríes, esto es, los marines, llegaban a descansar, por lo cual a ese lugar se le conoció como “El Marinero”. Cuando los pecaríes se congregaban, los pobladores iban a cazarlos, ya que era más fácil hacerlo porque había muchos. Los pecaríes de labios blancos son animales muy sociales que pueden llegar a formar grupos de 10 a 300 individuos. Actualmente esta especie se encuentra extinta en la región de Los Tuxtlas y a nivel nacional su rango histórico de distribución se ha reducido 84 por ciento.

Según la gente de la comunidad Adolfo López Mateos, que respalda la concepción de la UMA Selva del Marinero, el agua es el principal elemento para la conservación: “Si no hay agua no hay siembra, ni hay ganado, no hay vida, ni hay nada”. Además, con base en su experiencia en el trabajo de campo aseveran que “si no se cuida el bosque no habrá agua”. Éste es un ejemplo de la responsabilidad en la protección de los recursos naturales para el bien de la comunidad. Esta protección y esta conservación no están en conflicto con el uso de los recursos. Por el contrario, los recursos económicos alternativos para la protección de la vida silvestre son uno de los mejores esquemas para la conservación del ecosistema. La UMA Selva del Marinero ha recibido reconocimientos y certificaciones nacionales e internacionales por su proyecto ecoturístico campesino y de conservación de la naturaleza.

La UMA Selva del Marinero es uno de los casos de estudio contemplados en el proyecto “Evaluación de la Unidad de Manejo para Conservación de la Vida Silvestre (UMA) como política de conservación nacional”, coordinado por el doctor Armando Contreras, del Instituto de Ecología, A.C., de la convocatoria del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología de los Proyectos de Desarrollo Científico para Atender Problemas Nacionales. Entre las actividades de este proyecto están la evaluación de la diversidad de mamíferos en las UMA extensivas de Veracruz, Tabasco y Chiapas. En la UMA Selva del Marinero, con la ayuda de cámaras-trampas, se han detectado numerosas especies de fauna silvestre de alta importancia ecológica, cultural y de conservación.

 

Cómo llegar

En cualquier autobús de la línea Autobuses de Oriente que vaya a Catemaco. El transporte comunitario o “pirata” no es muy frecuente, por lo que la opción más viable para llegar a la comunidad es un taxi. De Catemaco hay que ir en dirección a Coyame por camino pavimentado, después tomar la desviación hacia Adolfo López Mateos por un camino de terracería de aproximadamente seis kilómetros. Aunque el trayecto hacia la comunidad Adolfo López Mateos es difícil por las malas condiciones de los caminos causado, constituye una gran experiencia pues se puede apreciar la vegetación y la fauna nativa.

 


 

* Los autores son integrantes del Instituto de Ecología, A.C., de Xalapa, Veracruz.

 

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