Si naciste entre 1984 y 1996 (es decir, si tienes entre 23 y 35 años), entonces perteneces a la famosa generación de los millennials. Seguramente has escuchado este término, que se aplica a la generación caracterizada por su gran dominio de la tecnología digital (están en todas las redes sociales, manejan a la perfección los dispositivos móviles y pasan muchas horas en ellos, trabajando, socializando o simplemente navegando en busca de novedades), por la gran cantidad de información que manejan (están enterados de cualquier tema, aunque no necesariamente lo dominen a profundidad), por su visión global del mundo (están acostumbrados a la diversidad cultural, tienen “amigos” y “contactos” en muchos países y son capaces de comunicarse en otros idiomas con relativa facilidad) y por su constante deseo de innovar a nivel laboral (no suelen permanecer mucho tiempo en un mismo trabajo y buscan generar nuevas oportunidades o negocios, muchos de ellos digitales, que les permitan tener flexibilidad en sus horarios y trabajar desde cualquier parte).

Aunque muchos de sus rasgos son positivos, también hay ciertos aspectos preocupantes. Me gustaría mencionar sólo uno: el tema financiero, que es uno de los que más inquieta a esta generación. Para los jóvenes profesionistas, tener independencia financiera cada vez es más difícil: muchos trabajan “por su cuenta” y no tienen prestaciones laborales, no están afiliados al Seguro Social ni tienen una Afore, por lo cual su futuro financiero es incierto y viven “al día”. Asimismo, su juventud y su falta de experiencia juegan en su contra al momento de solicitar un trabajo, por lo que sus salarios apenas alcanzan para pagar la comida, los servicios, algunas salidas y quizá la renta en un espacio compartido con amigos (muchos de ellos siguen viviendo en casa de sus padres). Y ya ni hablar de la planeación financiera que implica formar una familia: casarse, tener hijos, solicitar un crédito hipotecario, ahorrar en un fondo para el retiro… Por eso muchos optan por no hacer compromisos de este tipo.

Pero no todo está perdido. Como podrás leer en el artículo “Secretos financieros para los millennials”, preparado por la Condusef para esta edición, existen diversas estrategias que puedes implementar para obtener ingresos, potenciar tus talentos, ahorrar y controlar tus deudas. Te invito a hacer un plan financiero desde ahora (seas o no millennial) para que puedas iniciar el próximo año con el pie derecho. ¿Te animas?

 

Cordialmente,

 

Luis Arturo Pelayo

Director Editorial

 

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