Lucía Legorreta de Cervantes*

 

Sin duda, ésta es una de las preguntas más difíciles de responder, ya que cada relación de pareja es única e irrepetible. Como bien se dice, “cada cabeza es un mundo”. Pero en este caso son dos las cabezas… y dos los mundos. ¿Qué hacer en caso de infidelidad? ¿Es posible perdonar? ¿La relación volverá a ser la misma?

 

La infidelidad es una de las situaciones más difíciles por las que puede atravesar una relación de pareja y, lamentablemente, cada día es más común. Ante un caso así, la solución más fácil es la separación o el divorcio, por la cual opta la mayoría de los afectados, dejando a un lado la posibilidad de buscar una solución que salve la relación. Conozco muchos matrimonios que después de una infidelidad han seguido unidos, así como otros que desde el momento que supieron de la infidelidad no volvieron a verse.

La infidelidad ocurre cuando uno de los integrantes de la pareja no cumple con el compromiso de común acuerdo afectivo, amoroso y sexual, cuando se trasgrede la exclusividad y una tercera persona ocupa el lugar que le corresponde a la pareja legítima.

Es importante aclarar que la infidelidad no solamente ocurre cuando han existido relaciones sexuales con una persona fuera del matrimonio, situación conocida como adulterio (que implica adulterar o cambiar el estado natural de una cosa), sino también cuando existe una deslealtad de tipo afectivo, es decir, cuando se le concede a una tercera persona el lugar de la pareja en prioridades, atenciones, sentimientos y emociones, aun cuando no haya habido contacto sexual.

Por lo tanto, la infidelidad comienza cuando el hombre o la mujer crean un vínculo de carácter afectivo o sexual con otra persona que no es su pareja, de manera paralela al matrimonio, la unión libre o el noviazgo.

No todas las infidelidades son iguales. No es lo mismo la aventura de una noche que una relación paralela que dure varios años; una en la que está implicada una persona desconocida que otra con un familiar o un amigo. La infidelidad siempre duele, por lo cual surge esta interrogante: ¿es posible perdonar?

Perdonar no significa aceptar como legítimas las acciones de la persona que ha sido infiel. Más bien es una decisión personal para sanar el alma y las emociones propias, con lo cual quiero decir que es necesario perdonar para liberarse del dolor que nos ha provocado esa situación: el perdón es un regalo del que no debemos privarnos para redimir el dolor que nos agobia.

Ahora bien, si existe arrepentimiento por parte de la persona que cometió la infidelidad, el acto de perdonar puede salvar el matrimonio, con más razón si esa relación se considera valiosa. La persona infiel debe comprender el dolor que ha provocado, recuperar la confianza de su cónyuge y terminar tajantemente con la tercera persona involucrada en el conflicto. Por su parte, la pareja que ha sido engañada debe evitar recriminaciones y chantajes, y entender que perdonar implica una profunda transformación del amor entre quienes deciden continuar su relación a pesar del dolor que les ha producido la infidelidad.

No obstante, si no ocurre un cambio de conducta genuino por parte de quien fue infiel, será difícil rescatar el matrimonio, lo mismo si la víctima de esta situación no logra superar sus resentimientos.

Frente a estas circunstancias es recomendable pedir ayuda profesional, pues los sentimientos que afloran luego de un engaño suelen llevar al desborde emocional, por lo cual las personas no saben qué hacer para restaurar su relación matrimonial. Un buen terapeuta de pareja puede guiar este proceso, mucho mejor que los familiares o los amigos.

La infidelidad es un acto muy destructivo, porque aniquila los vínculos de confianza entre la pareja; pero superarla es posible si existe el compromiso y la voluntad de ambos para luchar por la relación. Además, es posible aprender de esta experiencia amarga, poniendo atención en las cosas que marchaban mal en el matrimonio para corregirlas y seguir adelante.

Más que buscar un culpable, se trata de tener la madurez necesaria para enfrentar la infidelidad, de modo que no vuelva a ocurrir.

NOTAS

* Maestra en ciencias de la familia por el Instituto Superior de Estudios para la Familia, presidenta del Consejo del Centro de Estudios y Formación Integral de la Mujer y Consejera de TAD (Think Action Development, www.tad.org.mx ). Es autora del libro Ser mujer hoy.

 

 

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