Es duro perdonar cuando alguien te hiere, pero cuando se trata de tu pareja, quien juró amarte y respetarte todos los días de tu vida, el asunto es aún más complicado, pues se trata del quebrantamiento del principal voto matrimonial. A partir de lo anterior, ¿se puede sobrevivir a la traición?

 

 

Una persona infiel puede engañarse en un principio pensando que “la relación fuera del matrimonio no significó nada” o “que nadie se va a enterar”, pero la realidad es que cuando se es infiel el daño que se hace a la pareja es enorme y el precio que se paga es muy alto. Una infidelidad sacude los cimientos de una relación, llevándose con ésta la autoestima del engañado, su sentido de pertenencia y de seguridad, y trae una gran decepción y un gran dolor. Además, viene acompañada de una fuerte crisis de pareja, de la cual no todos logran salir.

Las personas que son infieles y sienten arrepentimiento lo único que desean es retomar el camino correcto y dejar todo atrás. En estos casos, para muchas parejas, una infidelidad les dará la oportunidad de reconectarse y crecer con más fuerza para replantear sus votos matrimoniales.

 

Recogiendo los pedazos

Comprender las razones que llevaron al infiel a hacer lo que hizo es esencial si se desea restablecer el vínculo perdido. La infidelidad sucede por muchas razones, ninguna de las cuales es justificable: ego, dolor, soledad, insatisfacción, vacío, arrogancia, inseguridad, deseo de aventura, etcétera. Para algunas personas, la infidelidad sucede simplemente porque se dio la oportunidad o porque surgió una tentación, la cual era tan emocionante que no se pudo dejar pasar.

Cuando una relación ha sido afectada de tal manera por una infidelidad, se requiere una introspección por parte de los dos para tratar de llegar al fondo de las razones por las cuales sucedió. Y si ambos creen que vale la pena luchar por la relación, es más factible que logren un resultado positivo. Pero debe existir el entendimiento de que ambas personas contribuyeron de alguna manera al problema y que también es responsabilidad de los dos resolverlo. Aunque uno fue el artífice de la infidelidad, es muy probable que la pareja haya dejado la relación con la vulnerabilidad suficiente para que sucediera. Esto lo deben entender ambos y empezar a sanar.

Reconstruir la confianza entre la pareja después de una infidelidad no es fácil pero sí es posible. Con la debida transformación de la relación, basándose en mayor comunicación, intimidad y compromiso, se puede sobrellevar este difícil momento y restablecer las reglas del juego. En muchos casos esta crisis trae consigo una relación mejor, mucho más fortalecida. Lo malo es que vivir con alguien que te traicionó puede ser muy duro, y el resentimiento y el miedo de que vuelva a suceder puede acechar a las parejas durante muchos años.

 

Perdonar, mas no olvidar

La pareja que fue infiel debe estar consciente del error que cometió y estar convencida de que no volverá a fallar. Debe tomar la responsabilidad de sus acciones y estar abierta a enfrentar las consecuencias del enojo y el dolor que seguramente sentirá su pareja. Pero con un trabajo firme y en equipo se pueden sanar las heridas. El infiel debe mostrar el compromiso de proteger la relación y llevar a cabo una verdadera reflexión con respecto al daño que causó. Por medio de este proceso las parejas pueden crecer y reconfigurarse bajo nuevas reglas, ya que una infidelidad se podrá perdonar, pero nunca se podrá olvidar.

También debe surgir un autoanálisis de la relación en la cual ambos descubran las razones por las que desean salvar la relación. Si es por las razones correctas —amor, compromiso y ganas de seguir juntos—, ¡maravilloso!; pero si planean seguir juntos por el bien de sus hijos, por miedo a estar solos o por temor a un fracaso matrimonial, mejor ¡olvídenlo!, ya que la relación entrará en un camino de resentimiento, amargura y vulnerabilidad. Para que la relación funcione después de este trago tan amargo debe existir compromiso, amor y humildad.

 

Daños colaterales

Hay que considerar que después de un golpe tan fuerte a la confianza de pareja, por un tiempo indefinido la persona engañada estará invadida de dudas y preocupaciones de que la infidelidad vuelva a presentarse. Esto es algo previsible pero no debe ser un factor determinante para tirar la toalla. Es parte del proceso de sanación para ambas partes.

La pareja que fue engañada pasará por etapas de sospechas, paranoia, inseguridad y falta de confianza, producto de lo que sucedió. Una llamada telefónica que no conteste la pareja la puede llevar a un tsunami de dudas y de pánico. Será trabajo de la pareja infiel realizar los cambios correspondientes para dar la seguridad y la confianza que requiere el otro. Será un camino largo por recorrer, pero sí ambos están comprometidos y desean salvar su relación, valdrá la pena todo el dolor que se ha vivido.

Cualquier acción asociada a la infidelidad —como las llegadas tarde, las llamadas y los mensajes sin contestar, los viajes largos, etcétera— podrá revivir el trauma en la persona engañada. Por eso se debe trabajar tenazmente para restablecer la confianza, dejando de guardar secretos, mostrándose como un libro abierto con el otro y dejando siempre abiertas todas las vías de comunicación.

 

Cuando el perdón no es suficiente

Hay algunos casos en que la reconciliación y la reconstrucción no será posible, ya que la relación queda muy dañada. Estos son tres de los más comunes:

  • La persona que cometió la infidelidad no asume la responsabilidad de sus acciones y no hace nada por resarcir el daño. Si sucede esto, es el momento de buscar una salida civilizada y dejar de lastimarse más en un futuro. Desgraciadamente, si no hay toma de conciencia con respecto a la infidelidad es muy poco probable que el infiel realice el trabajo que se necesita para que su pareja vuelva a creer en él.
  • Si la infidelidad ha sido una situación recurrente en la relación, puede volver a suceder. Hay personas que convierten la infidelidad en un modelo de vida y pasan de una relación prohibida a la siguiente, poniéndose miles de pretextos, como que su pareja ya no es la misma de antes, que no lo atiende debidamente o que no se puede contener, pues esa es su naturaleza.
  • La relación queda fracturada más allá de lo normal. Hay algunas relaciones que no son lo suficientemente fuertes para continuar, debido a las duras heridas que se provocaron. Hay momentos en que la relación ya estaba quebrada desde antes de la infidelidad y no se vislumbrará ninguna recomposición viable. Las necesidades de ambos ya no podrán ser cumplidas y el dolor y el resentimiento irán más allá de los buenos deseos y las ganas de seguir juntos.

 

Buscando ayuda

La terapia de pareja es una gran herramienta para sanar las heridas en caso de una infidelidad, ya que todo el tiempo estarán acompañados por un profesional que los guiará adecuadamente.

La terapia se basa en cuatro ejes principales:

  1. Evaluar el estado de la pareja y por qué sucedió la infidelidad.
  2. Desactivar las reacciones emocionales iniciales.
  3.  Iniciar el proceso del perdón y, en su momento, tomar la decisión de separarse o luchar por la relación.
  4. Buscar la reconciliación y la reconstrucción de la pareja (en caso de que no se busque la separación).

 


 

* Comunicóloga por la Universidad Iberoamericana. Divide su tiempo entre su pasión de escribir, su familia y su blog: www.tudosisdiaria.com.

 

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