En buena medida, la ciencia moderna ha reemplazado los alimentos nutritivos por productos químicos en forma de medicamentos como un método para tratar las enfermedades. Por el contrario, la sabiduría oriental propone un enfoque mediante el cual los alimentos constituyen la verdadera medicina. Echemos un vistazo a sus principales corrientes filosóficas como una alternativa nutricional.

 

 

La sabiduría milenaria oriental interpreta la realidad y estudia la naturaleza de las cosas a través del pensamiento tradicional oriental, utilizando el intelecto, la intuición y los sentidos como instrumentos de transformación que, con ayuda de los principios energéticos, permiten entender la relación causa-efecto de los fenómenos naturales, incluido el propio estado de salud. Se extiende hasta los alcances de la filosofía, la espiritualidad, la medicina y la nutrición.

Existen diferentes filosofías o creencias que ven a los alimentos como parte indispensable de la salud de las personas. Las analizaremos a continuación.

 

Filosofía y nutrición ayurveda

Cree en la idea de que el cuerpo se alimenta de lo que comemos y confía en la dieta como una de las herramientas más importantes de la cual depende la función y la salud del cuerpo y, por ende, de cómo nos sintamos durante las diferentes actividades del día.

Los vedas descubrieron que cada persona cuenta con un balance interno que depende de muchos factores, como la edad, el género y constitución física. Por eso existen ciertos alimentos que unas personas toleran y otras no. Sostienen que una dieta especializada según el tipo de cuerpo ayuda a explotar su máximo potencial y tiene consecuencias positivas en la mente.

Según esta filosofía los alimentos se clasifican de acuerdo con seis sabores: dulce, amargo, ácido, astringente, salado y fuerte. Los médicos vedas recomiendan incluir estos seis sabores en todas las comidas, pues ayudan a fortalecer el sistema inmunológico. Además, cada comida tiene un olor, un color y un sentido diferente que ayuda a las personas a sentirse bien.

 

Yin yang

La teoría del yin yang proviene de la antigua filosofía taoísta y se fundamenta en la observación de la naturaleza y de sus ciclos para entender los movimientos de la energía y sus diferentes manifestaciones, tanto físicas como inmateriales. Cree en la existencia de un par de energías opuestas y complementarias, yin y yang, que se expresan continuamente: expansión-contracción, polo negativo-polo positivo, grande-pequeño, largo-corto, hueco-compacto, frío-caliente, húmedo-seco, ácido-alcalino, etcétera.

En el cambio constante de yin a yang, y viceversa, se pueden identificar cinco movimientos de la energía, que se manifiestan en la naturaleza: ascenso, expansión, descenso, contracción y fluctuación. Estos movimientos se estudian en la teoría de los cinco elementos, los cuales son madera, fuego, tierra, metal y agua. Esta filosofía atribuye a cada elemento diferentes características: colores, olores, sabores, estaciones del año, tipos de alimentos, órganos corporales, emociones, etcétera, lo cual tiene un gran valor en la práctica terapéutica, incluida la alimentación.

 

Macrobiótica

Es un estilo de vida que cultiva la salud y procura el desarrollo humano. Hipócrates (460 a.C-370 a.C.), el padre de la medicina en Occidente, ya empleaba el término makorbióticas para referirse a las personas longevas y sanas que cultivaban cuerpo, mente y espíritu.

Aplicaba principios de compensación a través de conceptos como humedad-sequedad y caliente-frío, para llegar hacer un diagnóstico y sugerir un tratamiento. Asimismo, tenía en cuenta seis pilares básicos: la alimentación, el ejercicio, el descanso, la actividad sexual, las evacuaciones y los baños.

La macrobiótica recomienda adoptar una alimentación basada en alimentos integrales de origen vegetal, de la estación, crecidos naturalmente y libres de químicos (como los cereales integrales, las leguminosas, las semillas, los frutos secos, las verduras, las frutas, las algas, los fermentados y algunos condimentos naturales), que, desde un punto de vista energético, son alimentos que deben formar parte habitual de nuestra dieta pues permiten mantener un equilibrio sin generar problemas de salud.

Por el contrario, los alimentos altamente procesados, refinados y con muchos conservadores poseen efectos desequilibrantes, por lo cual se recomienda evitarlos o usarlos con moderación. En algunos casos su consumo ocasional y en cantidades adecuadas, preparados correctamente, puede no ser dañino, pero su abuso implica inevitablemente la pérdida del equilibrio, es decir, el quebrantamiento de la salud.

Lo rescatable de las teorías mencionadas es que la sabiduría milenaria considera los alimentos como medicina y ofrece soluciones prácticas a los problemas de salud. La medicina moderna ha reemplazado a los alimentos nutritivos por productos químicos en forma de medicamentos como un método para tratar las enfermedades, aunque debemos considerar que la nutrición por sí sola puede prevenir y tratar muchas de las enfermedades, incluyendo hipertensión, colesterol alto, padecimientos autoinmunes, diabetes tipo 2, males cardiacos, ansiedad y depresión, e incluso cáncer.

Por lo anterior, una alimentación saludable, completa y equilibrada siempre será una aliada en el proceso de la salud, lo que se resume, y muy bien, en la conocida cita de Hipócrates de hace más de 2,500 años: “Que la comida sea su alimento y el alimento su medicina”.

 

 


 

* Nutrióloga.

 

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