Desde hace muchos años la industria alimentaria utiliza químicos que se agregan a los alimentos para poder preservarlos por más tiempo. Sin embargo, mucho se ha dicho acerca de los efectos secundarios que pueden tener las hormonas, los antibióticos y los conservadores presentes en los alimentos que consumimos.

 

 

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), los alimentos naturales son aquellos a los cuales no se les ha añadido ningún componente, es decir, no se les ha agregado industrialmente sal, azúcar, grasas o conservadores, y tampoco han recibido un tratamiento industrial. En este grupo de alimentos se encuentran las frutas y las verduras frescas, los tubérculos, las legumbres, las semillas, los frutos secos, las carnes, los mariscos y los huevos.

Existen también en este grupo alimentos mínimamente procesados, a los que no se han añadido ingredientes pero sí han recibido un mínimo procesamiento que no altera su naturaleza. Por ejemplo: se les lava, se les pasteuriza, se les limpia, se les congela, se les esteriliza, se les fermenta sin producir alcohol o se les envasa, con el fin de almacenarlos y conservarlos por más tiempo, pero siguen siendo alimentos y no productos. En este grupo encontramos el yogur, las leches y otros lácteos, los vegetales y las hortalizas congeladas.

Los alimentos procesados son aquellos que pasan por un proceso industrial donde se cambia la naturaleza del alimento original al agregarle grasa, sal, azúcar, aditivos u otros conservadores; son versiones diferentes del alimento natural ya que se alteró su perfil nutricional, logrando un nuevo producto pero de menor calidad y generalmente con desequilibrio de nutrientes. En este grupo encontramos las frutas y las verduras en conservas, los encurtidos, los ahumados, las carnes curadas, así como también las bebidas alcohólicas y algunas golosinas.

También existen alimentos ultraprocesados, que en su mayoría se elaboran a partir de ingredientes industriales. En ellos los nutrientes de los alimentos naturales se presentan en muy escasas cantidades. Son altamente durables, apetecibles y caros; en general, son productos listos para consumirse que contienen muchos aditivos. En este grupo encontramos: sopas enlatadas o deshidratadas, preparaciones congeladas, pastas instantáneas, papas fritas de bolsa, bollería industrial, nuggets de pollo, palitos de pescado, bebidas energizantes, margarinas, mermeladas, salsas, pizzas, hamburguesas, refrescos, entre otros.

Al agregar a un alimento natural conservadores, aditivos, colorantes y sabores artificiales, o bien hormonas o antibióticos, es decir, al procesarlo, se vuelve refinado e industrializado, haciendo que durante estos pasos se pierdan varios de sus nutrientes, volviéndolo un alimento o producto más artificial. Sin embargo, un alimento no debe considerarse “bueno” o “malo” por si es o no procesado, sino por la cantidad de nutrientes que aporta.

 

Hormonas y antibióticos

Las hormonas están presentes de manera natural en nuestro cuerpo y su función es muy importante para lograr un adecuado desarrollo y un óptimo crecimiento, incluyendo la reproducción y el mantenimiento de músculos, órganos y tejidos.

A pesar de que las hormonas se encuentran presentes en todos los alimentos de origen animal que consumimos, últimamente se habla mucho de la adición de hormonas y antibióticos en los animales (res, cerdo y pollo), y aunque es normal utilizar antibióticos y otros medicamentos para proteger al ganado de enfermedades y parásitos, en ocasiones se aumentan las dosis de hormonas para incrementar el tamaño del animal, así como la producción de carne y leche. Es importante mencionar que esto está prohibido y controlado desde hace muchos años por la Food and Drug Administration (FDA).

Frente a la preocupación de que esta práctica provoca enfermedades, hay que señalar que las hormonas son fracciones de proteínas, que al someterse al proceso de digestión se rompen en aminoácidos; así que el organismo ni siquiera las digiere como hormonas. Además, no todas las hormonas son dañinas para el organismo, pues existen algunas, como los fitoestrógenos, presentes en productos de origen vegetal como la soya, que actualmente son utilizadas en medicina para la prevención de las enfermedades cardiovasculares y la osteoporosis, así como para reducir el exceso de colesterol en la sangre (hipercolesterolemia) y aliviar las manifestaciones molestas de la menopausia.

 

Conservadores

Los conservadores se utilizan para evitar que los alimentos se descompongan, permitiendo que el alimento se almacene y dure más tiempo. Algunos, como la sal, el vinagre y el azúcar, han sido utilizados desde hace mucho tiempo, pero muchos de los que se utilizan actualmente son artificiales y unos tienen efectos negativos. Existen muchos. Por ejemplo, los jugos elaborados de forma industrial contienen azúcar industrial, ácido cítrico, fosfato de calcio, sabor artificial, ácido ascórbico, nitrato de potasio, xantato, goma celulosa, color artificial, incluyendo amarillo 5 y 6, entre otros. Pero, ¿cuáles son sus efectos negativos? El azúcar industrial eleva la presión arterial y aumenta el riesgo de presentar caries y padecer obesidad y diabetes. El ácido cítrico daña el esmalte de los dientes. Los colorantes artificiales amarillo 5 y 6 se asocian con hiperactividad en los niños, alergias y tumores cancerígenos y aumentan el riesgo de presentar enfermedades respiratorias como el asma.

Por lo anterior, al consumir de manera frecuente y excesiva los productos industrializados se incrementa el riesgo de padecer enfermedades, ya que estos productos perdieron la mayoría sus nutrientes como la fibra, las vitaminas y los minerales que contenía el alimento natural.

En conclusión, a mayor grado de procesamiento de un alimento, peor es su perfil nutricional; por lo tanto, lo mejor es evitar estos productos, ya que la base de una dieta saludable debe estar compuesta por alimentos naturales o mínimamente procesados. Es por esto que aprender a comer saludablemente debe ser prioridad para todos, para prevenir enfermedades y tener un estado de salud adecuado de forma permanente.

 


 

* Nutrióloga.

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