Alegría, tristeza, sorpresa, miedo o ira son sólo algunas emociones que a veces parecen dominar nuestra vida sin que podamos controlarlas. A continuación te presentamos algunas técnicas que puedes aprender a utilizar para manejar de manera más satisfactoria tus estados afectivos y tener una vida emocional saludable.

 

 

Todo en nuestra vida involucra emociones. Cualquier suceso, por simple que sea, despierta emociones muy diversas. Cada uno de los recuerdos que forman parte de nuestra vida está asociado con una carga emocional, porque las emociones son, finalmente, las que nos mantienen vivos. Para muestra de ello está el corazón, uno de los íconos más representativos para las culturas de todo el mundo a través de los siglos, y que originalmente fue empleado por los egipcios con la creencia de que en esta parte del cuerpo residían el alma y la mente del hombre.

En artículos anteriores hemos hablado de la estrecha relación que existe entre los pensamientos y los sentimientos. Muchos problemas psicológicos surgen como resultado de una respuesta emocional desproporcionada que está ligada a una interpretación distorsionada de la realidad. Con frecuencia tendemos a reprimir las emociones que, al no ser liberadas, producen síntomas físicos mejor conocidos como somatización (Voy&Vengo, abril de 2018).

La clave para llevar una vida emocional saludable no consiste en reprimir nuestras emociones, sino en saber manejarlas. Como es imposible dejar de sentir, elegir qué sentir o “desconectarnos” del mundo para evitar el descontrol, podemos aprender a manejar nuestras emociones mediante el control emocional, es decir, aprender una serie de técnicas que nos permitan regular las emociones de manera que no seamos arrastrados por ellas cuando se presenten los eventos negativos.

Las siguientes son algunas técnicas muy útiles que puedes aprender a utilizar para manejar de manera más satisfactoria tus emociones:

 

Control de la respiración

Existen diferentes técnicas para respirar que ayudan a reducir la tensión física y mental. Generalmente permiten que el individuo alcance una mayor calma, reduciendo sus niveles de estrés, ansiedad e ira. La relajación física y mental está relacionada con el bienestar personal del individuo, con la alegría y con la calma.

La respiración profunda oxigena nuestros órganos y hace que el cerebro trabaje mejor; además, nos relaja y consigue calmarnos. La mayoría de las personas usamos la respiración superficial e inspiramos por la boca, en lugar de hacerlo por la nariz. Lo más importante es ser consciente de esto y practicar una técnica sencilla, siguiendo los siguientes pasos:

- Inspirar por la nariz en lugar de hacerlo por la boca.

- Respirar suave y profundamente varias veces. Al hacer esto el abdomen debe ensancharse al introducir el aire y estrecharse al exhalar.

- Hacer un par de inspiraciones profundas por la nariz seguidas de exhalaciones lentas y suaves por la boca.

Para comprobar si estamos realizando correctamente esta técnica es bueno colocar una mano sobre el pecho y la otra sobre el abdomen y observar cuál se levanta cuando respiramos. Si es el abdomen el que produce el movimiento, estamos respirando correctamente.

 

Control de los pensamientos

El primero de los componentes que forman la cadena de emociones negativas es lo que pensamos con respecto a una determinada situación. Si somos capaces de reconocer los pensamientos inadecuados antes de que se conviertan en enojo, ira o frustración, nos resultará más fácil controlarlos; de este modo no correremos el riesgo de reprimir la emoción negativa y de que se convierta en un problema mayor.

En lugar de dejarnos llevar por las emociones negativas es importante analizar si resulta útil molestarnos en estas circunstancias. No tiene sentido deprimirnos o molestarnos cuando las cosas no son como deseamos. La mayoría de los problemas emocionales surge de nuestra incapacidad para aceptar las cosas tal como son.

Una de las mejores estrategias para identificar los pensamientos negativos es enfocarnos en la emoción que sigue inmediatamente al evento. El dolor de cabeza, la tensión en el cuello o el dolor de estómago pueden ser indicadores de que hemos experimentado una situación emocional desagradable, desencadenada por nuestros pensamientos.

 

Afirmaciones positivas y sustitución del pensamiento

Para poder llenar nuestra mente con afirmaciones positivas primero necesitamos deshacernos de los pensamientos negativos. En el apartado anterior ya hablamos de la importancia de detectar cuáles son los pensamientos que generan, mantienen o incrementan nuestras emociones negativas y nos hacen sentir tristeza, ansiedad, miedo o enojo. Una vez identificados, es indispensable sustituirlos por otros más positivos. Hay que tener claro cuál es el pensamiento negativo y cuál es el positivo que lo va a sustituir, para lo cual es conveniente ponerlo por escrito. Una vez hecho esto hay que ponerlo en práctica, y cada vez que se presente el pensamiento negativo cambiarlo por el positivo de manera automática.

Las afirmaciones positivas, cuando se practican de manera deliberada y repetida, refuerzan los patrones químicos del cerebro, fortaleciendo ciertas conexiones neuronales y disminuyendo la ansiedad.

 

Visualización de la situación

Todo el tiempo nos enfrentamos a situaciones que nos hacen sentir inseguros; por ejemplo, hablar en público o lidiar con una discusión. Cuando sabemos que debemos hacer frente a estas situaciones anticipamos la ansiedad, misma que se ve reforzada por una serie de pensamientos negativos.

Para prepararnos a afrontar esas situaciones la visualización es una buena estrategia. Consiste en ensayar mentalmente la situación temida, actuarla como si se estuviera viviendo en la realidad, practicar los diálogos, los movimientos y las situaciones y acompañarla con pensamientos positivos. Con cada visualización el nivel de ansiedad se reduce y la persona se siente más cómoda y con mayor confianza para enfrentar la situación real de manera exitosa.

 

Aunque de apariencia sencilla, las técnicas antes descritas son efectivas para manejar emociones de manera satisfactoria. Además de ser utilizadas por psicólogos y psicoterapeutas, también pueden ser practicadas por cualquier persona que decida convertirlas en un hábito que le permita un mayor control de emociones y sentimientos.

 


 

* Maestra en psicología clínica por la Universidad Iberoamericana.

 

 

© Voy vengo 2016 Todos los derechos reservados - Política de Privacidad