“Rojo mexicano, la grana cochinilla en el arte” es el nombre de la exposición que hasta el 4 de febrero se presenta en el museo del Palacio de Bellas Artes, con el objetivo de resaltar la importancia de este producto milenario cuyas características le permitieron destacar entre otros pigmentos y posicionarse como uno de los predilectos de artistas como Tintoretto, Tiziano, Turner, Renoir y Van Gogh.

 

 

La grana cochinilla es un insecto que se reproduce en las pencas de nopal y del cual se obtiene un extracto de color rojo o carmesí. Este extracto, al ser mezclado con ácidos, como el jugo de limón, proporciona otros tonos de rojo. Si se combina con alcalinos cambia a morado. En México se utilizó sobre todo en la cultura prehispánica y durante la época colonial.

En la cultura prehispánica, la grana era sumamente cotizada y se empleaba para teñir diversos objetos. Francisco Javier Clavijero, en su Historia antigua de México, afirma que la cochinilla necesitaba mayor cuidado que los gusanos de seda. La lluvia, el frío y los vientos la dañaban, y los pájaros, los ratones y las orugas la devoraban, por lo cual era necesario tener siempre muy limpios los plantíos de nopales y tunas. Cuando los españoles conquistaron México, vieron a los indígenas recogiendo insectos de los nopales, lo que despertó su curiosidad. A partir del siglo XVI, cuando descubrieron las propiedades de la grana cochinilla, empezaron a exportarla a Europa.

 

La exposición

La muestra consta de 70 obras, 49 procedentes de 16 colecciones nacionales y 21 piezas de 11 acervos internacionales. Esta exposición tiene como objetivo fundamental resaltar la importancia de este producto milenario cuyas características genéticas le permitieron destacar entre otros pigmentos y posicionarse como uno de los predilectos de artistas como Tintoretto, Tiziano, Turner, Renoir y, por supuesto, Van Gogh.

En el marco de esta exposición se han preparado una serie de actividades de carácter didáctico y lúdico para que el público tenga un mayor conocimiento y acercamiento a este producto; entre ellas, los visitantes podrán interactuar el mundo de Van Gogh, con la instalación de “La recámara de Van Gogh” en Arles, tal como se encuentra en la pintura del artista holandés.

En la exposición se presentan los usos de la cochinilla durante la época prehispánica y colonial en el papel, el textil y el mobiliario. El ejemplo más antiguo que se ha conservado de esta técnica son los códices. Una investigación reciente confirmó la presencia de cochinilla en casi todos los manuscritos prehispánicos elaborados en las regiones centrales y suroccidentales de Mesoamérica (excepto en los códices del área maya). Durante la Colonia, el uso de este pigmento se extendió a libros ilustrados, en particular a ejecutorias y a libros de coro.

En el ámbito textil existe una tradición indígena según la cual los artesanos han utilizado la cochinilla para la creación de sus obras, aplicando incluso técnicas antiguas y recetas originales. Una parte importante de la cochinilla está en el arte popular: huipiles, sarapes, rebozos, fajas y otras prendas conservan la memoria de este insecto a través de la tradición. En el arte popular destacan los maques y las jícaras. El mobiliario también constituye otro importante ejemplo ya que desde el virreinato los ebanistas michoacanos hicieron auténticas obras de arte con lacas de cochinilla.

En la Edad Media la industria textil tuvo una gran importancia en el desarrollo de la economía europea, de ahí que el enorme éxito de la cochinilla en esta época se debiera esencialmente a la demanda comercial y al uso por los tintoreros, lo que explica que la exportación de la cochinilla mexicana fuera la segunda fuente de ingresos para la Corona española, después de la plata. Es por eso que los pintores y los artistas europeos que empezaron a utilizar la cochinilla lo hicieron en los centros más importantes de la industria textil como Venecia, Sevilla, Amberes o Ámsterdam, ya que hasta el siglo XVII la pintura que utilizaban se preparaba a partir de sobrantes de textiles.

El elevado costo de la grana cochinilla propició que ésta se volviera un privilegio reservado a la élite, lo que ponía énfasis en la riqueza y la importancia de sus propietarios.

Esta situación se refleja en la pintura, tanto europea como mexicana, en la representación de personajes acaudalados o de importancia política, religiosa y social, por lo que son muchos los ejemplos en los que se empleó este prestigioso colorante, que produjo una transferencia de valor, pues el uso de un pigmento caro reafirmaba el estatus de los personajes retratados y sólo se utilizaba para representar a la gente prestigiosa. En pinturas de vírgenes, cristos, santos o altos mandos de la Iglesia, su importancia se subraya mediante el colorido de los mantos y los paños.

El color del poder también se refleja en la pintura civil, donde existen representaciones de la realeza y de la nobleza, así como de personas ricas o influyentes por su posición social. A través de estas obras se pone de manifiesto que el alto valor comercial de los pigmentos utilizados se sumaba a los valores estéticos renacentistas que privilegiaban la habilidad técnica del pintor.

En el siglo XIX se presentó un cambio de postura ante el uso de la grana cochinilla en la sociedad europea. De una actitud de fascinación y de respeto se pasó a una visión crítica de la cochinilla, relacionada con la ostentación de la riqueza. El uso de este pigmento se diversificó y cada vez fue menos utilizado como símbolo de poder. Además, aparecieron nuevos colorantes sintéticos, más estables, saturados y baratos, como la anilina, que sustituyó rápidamente a los pigmentos naturales. Fueron los artistas, en particular impresionistas, neoimpresionistas y postimpresionistas, quienes, en virtud de su interés por explorar las propiedades de los colores, siguieron usando la grana cochinilla, también gracias a sus cualidades pictóricas.

Cabe destacar la presencia de la cochinilla en las estampas japonesas del siglo XIX, que además de ser fuente de inspiración para los artistas nipones, revela que el comercio de la grana cochinilla se extendió por todo el mundo.

Durante enero se realizarán diversas actividades y charlas en museo del Palacio de Bellas Artes para dar a conocer al público la importancia que tuvo la grana cochinilla en el arte. No te pierdas esta maravillosa muestra.

 

Museo del Palacio de Bellas Artes

Eje Central Lázaro Cárdenas, esquina con Avenida Juárez

Col. Centro Histórico, Ciudad de México

Tel. (55) 1000-4622

 

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