Aunque ahorrar es una muy buena forma de tener salud financiera, puede resultar difícil adquirir esta práctica como un hábito. Por esa razón te proponemos algunos retos que harán que ahorrar sea algo divertido.

 

 

El reto de ahorro de las 52 semanas

Mediante este deafío tendrás que ahorrar semanalmente. Tienes 52 oportunidades para hacerlo. Para comenzar define una cantidad, que deberás sumar cada semana. Por ejemplo, puedes empezar a ahorrar 10 pesos la primera semana, 20 pesos la segunda, 30 la tercera, y así, sucesivamente, hasta llegar a la semana 52.

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Recuerda que para que el reto funcione es importante que seas constante. Inicia con una cantidad que no te sea difícil de ahorrar y, sobre todo, que no afecte tu presupuesto.

 

El reto de ahorro de los 10 pesos

Para este deafío lo primero que debes hacer es conseguir una botella de plástico del tamaño que desees. La idea es que diariamente coloques dentro de ella todas las monedas de 10 pesos que lleguen a tus manos, hasta que ya no le quepan a tu botella. El monto total que ahorrarás dependerá del tamaño de la botella de plástico que hayas elegido. Puedes implementar variaciones al reto; por ejemplo, ahorrar todas las monedas de cinco pesos, de dos pesos o un peso, o guardar todas las que traigas, independientemente de su denominación, cuando llegues a tu casa.

 

El reto del redondeo

Cada vez que vayas al supermercado y realices una compra o pagues algo en la tiendita, deberás redondear la cuenta al siguiente monto en ceros y ahorrar la diferencia. Es decir, si tu compra fue de 321 pesos, redondea a 330 pesos y ahorra los nueve pesos redondeados.

Es importante que establezcas un plazo determinado para finalizar el desafío. Por ejemplo, seis meses o un año. Puedes incrementar tu monto de ahorro, redondeando cada uno de los gastos que realices: la cuenta de luz, de agua, de predial, de teléfono, etcétera.

 

Los impuestos de tu casa

Para este último desafío trata de establecer las reglas. Por ejemplo, los impuestos se impondrán por ciertos comportamientos y ciertas conductas inapropiados en la convivencia: se cobrará un impuesto por no tirar la basura, por no arreglar la habitación, por no bajar la tapa del inodoro, por dejar trastes sucios, por decir malas palabras, etcétera. Recuerda que las reglas y el monto que tendrá que cubrirse por faltar a cada una de ellas, las establecerán ustedes.

Una idea es anotar las reglas y su impuesto en una hoja de papel y colocarlas en un lugar donde todos las puedan ver; por ejemplo, en la puerta del refrigerador. Este reto, además de ayudarlos a ahorrar, les servirá para mantener una convivencia sana en casa.

Es importante que entre todos los integrantes de la familia establezcan cuánto tiempo ahorrarán el dinero recaudado por los impuestos y lo que harán con su ahorro. Por ejemplo, ir al cine o a cenar, destinarlo para las vacaciones, etcétera. Recuerden que el propósito de este reto es fomentar el ahorro mientras aprenden valores, y qué mejor que hacerlo en familia.

 

El reto de los 30 días de ahorro

Este reto de ahorro es útil cuando sabes que necesitarás dinero al cabo de 30 días y su funcionamiento es similar al de las 52 semanas, sólo que con la variante de que el ahorro es diario. En este desafío empezarás ahorrando un poco cada día y la cantidad irá incrementándose diariamente. Por ejemplo, si comienzas con un peso, el segundo día deberás ahorrar dos, y así sucesivamente, hasta el último día del mes, que deberás ahorrar 30 pesos. Al finalizar los 30 días habrás ahorrado 465 pesos. Puedes incrementar tu ahorro comenzando con un monto mayor; sólo debes considerar que el monto inicial es la cantidad que sumarás diariamente.

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No importa el reto que elijas o la forma en que ahorres. Lo importante es dejar atrás los pretextos y comenzar a formar el hábito del ahorro. Para conocer más acerca de las distintas formas de ahorro, te invitamos a visitar el microsito Educa tu Cartera de la Condusef. Sólo ingresa al portal www.gob.mx/condusef y alcanza tus metas financieras.

Recuerda que una meta de ahorro deben ser:

  1. Concreta: mientras más específica sea tu meta, será más fácil visualizarla y cumplirla.
  2. Medible: debes conocer el costo de tu meta y establecer el tiempo (plazo) en que quieres cumplirla, pues de eso dependerá el monto mensual que deberás ahorrar.
  3. Realista: tu objetivo de ahorro debe ser congruente con tu edad y tus posibilidades.

 

¿Sabías que en nuestro país 21.5% de las personas adultas no ahorra y de quienes lo hacen 15.2% lo práctica de manera formal, 31.4% de manera informal y 31.9% en ambas formas de ahorro?

Encuesta Nacional de Inclusión Financiera, 2019

 

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