El Día de Muertos, con la tradición de poner altares con la comida favorita de nuestros seres queridos que ya se han ido, representa una excelente oportunidad para ponernos a cocinar.

 

 

Queridos Lectores:

           

Bienvenidos a nuestra edición de noviembre… ¡Uf!, noviembre, un mes que para mí está lleno de matices. Durante mucho tiempo este mes fue el más esperado del año, pues siempre representó alegría, emoción, ilusión prenavideña, festejos y celebraciones como mi cumpleaños, el de mi esposo, el de mi abuela y el de mi tía favorita… Hasta que hace dos años, a mediados de mes y justo entre ofrendas, altares de muertos y todo el folclor que ofrece la tradición mexicana de Día de Muertos, noviembre también fue testigo de la súbita partida de mi alma gemela: mi papá… y se convirtió, de la noche a la mañana, en un mes difícil y doloroso.

Durante muchos años, en diversas culturas se han generado creencias en torno de la muerte, que han logrado desarrollar toda una serie de ritos y tradiciones para venerarla, honrarla, espantarla e, incluso, para burlarse de ella. Sabemos que México es un país rico en cultura y tradiciones; uno de los principales aspectos que conforman su identidad como nación es la concepción que se tiene sobre la vida, la muerte y todas las tradiciones y las creencias que giran en torno de ellas. Se asegura que el pueblo teotihuacano acostumbraba hacer ofrendas en honor de los fallecidos casi todo el tiempo, practicando cansados e intensos rituales con el propósito de que el difunto llegase con bien al paraíso, según la forma en que murió; tradición que hoy en día sigue vigente con los altares domésticos en los que se ofrecen como ofrenda alimentos, velas, flores y objetos de uso cotidiano del difunto, con el fin de mostrarles nuestro cariño, sentirnos cerca de ellos y demostrar que siguen presentes en nuestras vidas y en nuestra memoria.

Para ser honestos, durante casi toda mi vida esta tradición se me hizo un tanto sombría, triste, fúnebre, lúgubre y melancólica… Hasta que el año pasado pensé: “¿Qué puedo perder? Quizá esta tradición pueda ayudarme de alguna forma a sentirme un poco mejor”. ¿Y qué creen? Pues que el año pasado lo intenté. Mi familia y yo le hicimos una hermosa ofrenda a mi adorado padre y, extrañamente, desde entonces empecé a sentir y a entender la magia de esta costumbre. Durante el tiempo que tuvimos el altar con sus fotografías, sus flores y la comida que más le gustaba a mi padre, mi corazón encontró una extraña paz que se me hace muy difícil describir con palabras. Me sentí más unida a él que nunca. Tuve la sensación de que le había demostrado lo amado que fue por tanta gente y le hice patente el enorme hueco que dejó en nuestra familia. Lo sentí tan presente que decidí que cada año haría lo mismo por él. Y no encuentro mejor forma de honrarlo que preparándole sus platillos favoritos de esta temporada.

 

Tamales verdes

Ingredientes (tamales):

  • 1 kg de masa de maíz nixtamalizado
  • 250 gr manteca de cerdo
  • 1 cucharada de polvo para hornear
  • 1 cucharada de comino molido
  • 3 cucharadas de sal
  • 400 gr de pollo deshebrado
  • Salsa verde al gusto
  • Hojas para tamales

 

Ingredientes (salsa verde):

  • 12 tomates verdes lavados
  • 1/4 de cebolla
  • 1 diente de ajo
  • 3 chiles verdes
  • 1 manojo de cilantro
  • 2 cucharaditas de aceite
  • 3 cucharadas de consomé de pollo
  • Sal de grano

 

Modo de elaboración de la salsa verde:

Hierve los tomates hasta que cambien de color. Deja enfriar un poco. Mételos a la licuadora sin agua, junto con la cebolla, el ajo, los chiles y el cilantro. Licúa todo. Con el agua que absorbieron los tomates es suficiente para que esta mezcla se diluya bien. Pasa la salsa a una cazuela con un poco de aceite, sal de grano y consomé de pollo al gusto.

 

Modo de elaboración de los tamales:

Suaviza las hojas en agua caliente. Bate la manteca de cerdo por unos minutos hasta que se vea más ligera y suave: unos tres a cinco minutos a alta velocidad. Agrega la masa de maíz poco a poco con la batidora encendida a velocidad baja. Una vez que esté agregada toda, sazona con sal al gusto y agrega el polvo para hornear y el comino. Y si la masa está un poco seca, agrega unas cucharaditas de agua o de caldo de pollo. Bate unos minutos más para hacerla más ligera. Como tip, sabrás que la masa está lista cuando una bolita de masa flote en un vaso de agua. Si todavía no flota, entonces hay que batirla mas tiempo. Retira las hojas del agua y sécalas. Unta las hojas con la masa y dentro sirve el pollo con la salsa verde. Puedes mezclar la salsa con el pollo para que cerrar el tamal sea mas fácil. Dobla primero del lado derecho para el centro y después del lado izquierdo para el centro para cerrar el tamal. Toma el tamal por la parte de arriba para cerrarlo por completo. Haz lo mismo con los demás tamales hasta que se termine la masa. Llena una olla vaporera con agua. Cubre con hojas el fondo, agrega los tamales y tapa con más hojas. Cierra bien y cocina 70 a 80 minutos, cuidando que la vaporera nunca se quede sin agua. Los tamales estarán listos cuando se separen fácilmente de la hoja. Déjalos reposar de 15 a 30 minutos antes de comer.

 

Notas:

  • Si prefieres usar cerdo o puerco deshebrado para esta receta en vez de pollo, funciona sin problema.
  • La masa de maíz puedes comprarla en la tortillería.
  • Revisa que la vaporera nunca se quede sin agua.
  • Para elaborar la salsa verde puedes utilizar tu receta favorita o mi receta de salsa verde casera.

 

Pollo con mole

Ingredientes:

  • 1 pechuga de pollo
  • 5 gr de pimienta gorda
  • 5 tomates verdes asados
  • 1/2 taza de pasas remojadas
  • 2 tortillas muy doradas
  • 6 chiles anchos, hidratados sin semillas
  • 2 chiles guajillos, hidratados sin semillas
  • 3 dientes de ajo dorados
  • 4 chiles mulatos asados y sin rabo
  • 1 hoja de laurel
  • 2 cebollas                                               
  • 2 cucharadas de nuez dorada
  • 5 granos de pimienta negra
  • 2 jitomates asados
  • 1 bolillo dorado y cortado en cubos
  • 2 tablillas de chocolate de mesa
  • 2 cucharadas de cacahuate dorado
  • 2 cucharadas de pepita de calabaza dorada
  • 1/2 cebolla dorada
  • 2 ramitas de menta o hierbabuena
  • 3 dientes de ajo
  • Consomé de pollo

 

Modo de elaboración:

En una olla con suficiente agua, pon a cocer el pollo, con un trozo de cebolla, ajo, laurel y menta o hierbabuena, aproximadamente durante una hora o hasta que el pollo esté completamente cocido. Reserva el caldo. Muele en la licuadora o en un procesador de alimentos la nuez dorada, los granos de pimienta gorda, la pimienta negra, las pasas, el bolillo, las tortillas, los chiles anchos, los chiles guajillos, las tablillas de chocolate, el cacahuate dorado, la pepita de calabaza y los chiles mulatos hasta que todos los ingredientes se pulvericen. Cuando estén listos, mételos en una sartén y dóralos con un poco de aceite. Licúa el jitomate con el tomate y agrégalo a la sartén donde se cocinan los demás ingredientes. Salpimienta y sofríe por una hora a fuego bajo. Déjalo al espesor de tu preferencia, añadiendo caldo de pollo a la mezcla. Rectifica el sabor. Si es necesario añade un poco más de chocolate de mesa o consomé de pollo. Coloca las piezas de pollo en el mole y sirve de inmediato. Decora con ajonjolí y sirve junto con arroz…

 

Pan de muerto

Ingredientes:

           

  • 500 gr de harina de trigo
  • 150 gr de azúcar
  • 1 cucharadita de sal
  • 1 cucharadita de levadura instantánea
  • 3 huevos
  • 1 cucharadita de esencia de azahar
  • 150 ml de leche
  • 250 gr de mantequilla
  • 1/3 de taza de mantequilla fundida
  • 200 gr de azúcar para espolvorear
  • Ralladura de limón

 

Modo de elaboración:

En un tazón mezcla harina, azúcar, sal y levadura. Vacía sobre una mesa y forma un hoyo en el centro tipo volcán. Agrega los huevos mezclados y la ralladura de limón al centro de la fuente y comienza a amasar. Conforme se va formando una masa pegajosa, agrega la leche poco a poco mientras amasas enérgicamente. Te llevará aproximadamente 20 minutos lograr una masa elástica de apariencia homogénea. A continuación, incorpora a la masa la mantequilla a temperatura ambiente cortada en pequeños cubos. Continúa amasando hasta que la masa se despegue de la mesa. Coloca la masa en un tazón y ferméntala, colocándola en un lugar cálido y húmedo durante aproximadamente una hora o hasta que doble su tamaño. Corta la masa en proporciones del tamaño de un puño o el equivalente a 85 gr para panes individuales. Toma una porción y comienza a bolear sujetando con una mano la masa con firmeza de modo que obtengas una pieza redondeada. Coloca la pieza sobre una placa para hornear ligeramente enharinada y con la palma de la mano golpéala para aplanarla. Corta dos porciones pequeñas de masa y ruédalas con la mando y los dedos entreabiertos para formar las canillas que representan la osamenta. Pon una sobre el pan y forma una más que colocarás de manera cruzada. Para terminar de hacer los panes, toma una pequeña porción de masa y dale forma de canica. Esta pieza representa el cráneo y se coloca al centro. Deja reposar el pan en un lugar cálido y húmedo durante 30 minutos para que adquiera su tamaño final. Precalienta el horno durante 15 minutos y hornea a 200° C o 395° F hasta que los panes adquieran un color dorado. Al salir del horno, barnízalos con la mantequilla fundida y espolvorea con suficiente azúcar.

Pues de verdad espero que estas recetas te sean de utilidad y que este Día de Muertos lo pases acompañado de todos sus seres queridos recordando a los que ya no están entre nosotros. Es un placer para mí poder acompañarte en tus viajes… Te invito a que me sigas en mis redes sociales… ¡Nos vemos en diciembre!

 


 

* Chef e influencer en el área culinaria. Ganadora del Best Chef Williams-Sonoma 2018.

                                             

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