Alrededor de Real de Catorce se entretejen miles de historias que navegan entre el mito, la leyenda y la realidad. Desde recorrer sus añosas calles empedradas y conocer sus bocaminas y pueblos fantasmas a lomo de caballo, hasta subir a sus empinadas cumbres en los emblemáticos Willys, Real de Catorce es una experiencia casi mística.

 

La llegada

Llegar a Real de Catorce es muy complicado, así que es mejor que te prepares para nueve o diez horas de un trayecto que comenzará muy temprano y terminará cuando la noche comience a invadir el horizonte. Justo a la hora en que el cielo se convierte en un telón de fondo azul eléctrico atravesamos el emblemático túnel Ogarrio, que lleva a lo que fue uno de los más imponentes bastiones mineros de nuestro país. Ésta es la única ciudad en el mundo a la que se accede de esa manera.

Cruzando el túnel se encuentra la Hacienda Dolores Trompeta. Vale la pena detenerte a admirar la arquitectura del lugar, coronada por una capilla abierta sui generis dedicada a esta virgen. El túnel de un solo carril fue labrado a cincel en la montaña e inaugurado en 1901. Mide 2,300 metros y constituye el final de los 24 kilómetros del camino empedrado original.

Una vez en Real de Catorce, te recomendamos cenar en el restaurante del hotel El Mesón de la Abundancia, que además de cocina local y regional ofrece gastronomía internacional, entre la que destacan las pizzas elaboradas con ingredientes locales como los cabuches y la flor de la biznaga, que sólo florece de marzo a abril, pero que podrás encontrar en compotas y conservas durante el resto del año, pues es una de las estrellas de la gastronomía de este lugar.

La visita extrema de un lugar apacible

Amanece y se nos antoja desayunar algo típico. Después de múltiples recomendaciones de amables catorceños, llegamos a la calle de Alhóndiga, donde se encuentran diferentes fonditas de cocina regional y local. Sobresale la fonda de doña Chila, quien tiene 36 años como cocinera tradicional del Altiplano Potosino. Ella tuvo la visión de abrir su primer puesto, con brasero de leña, en una época en que el pueblo se estaba quedando sin recursos ni gente. Tienes que probar las gorditas de cabuches (sólo en temporada) y el asado de boda, guiso tradicional de este sitio.

Después de la sobremesa visitamos la Parroquia de la Purísima Concepción, que se ha convertido en santuario por los milagros adjudicados a la efigie de san Francisco de Asís, parroquia conocida cariñosamente como “El Charrito”. La austera fachada neoclásica contrasta con el interior, que mezcla estilos y colores entre los que predomina el neogótico. Sobresale el piso de tarimas removibles de madera de mezquite, único en el país. Después caminamos hacia la Plaza Principal para conocer a Lupita, la única conductora de Willys en Real, a quien podrás identificar por su vehículo rosa.

Estos pintorescos autos 4x4 fueron traídos por refugiados de la Segunda Guerra Mundial. Gracias a ellos podrás conocer puntos de gran interés como el desierto, el Socavón de Purísima, el pequeño pueblo indígena de Los Catorce (donde podrás buscar la planta sagrada de los wirikuta) o la Estación Catorce. El recorrido está lleno de adrenalina por los vehementes movimientos que provoca el terreno irregular y porque puedes (y debes) realizarlo subido en el techo. Después de tanto ajetreo, se antoja comer y descansar un rato.

A caballo para conocer San José de los Álamos

Ya descansados, quisimos admirar el atardecer catorceño en uno de sus sitios más emblemáticos, San José de los Álamos, conocido por todos como el Pueblo Fantasma. Este recorrido es indispensable, pero también extenuante, tanto si decides hacerlo a pie por el original camino empedrado, como si lo haces a caballo, ya que si no estás acostumbrado a cabalgar, los abruptos movimientos del caballo, tanto para bajar como para subir la cuesta, pueden provocar mucho cansancio, pero si te decides por esta última opción, busca a Lorenzo en la Plaza Principal. El trajín valdrá la pena cuando te encuentres con los restos de lo que fue una hacienda de beneficio donde se extraía y se procesaba oro y plata. Este enclave data de aproximadamente 1700 y fue abandonado cuando los metales se extinguieron, por lo que los mineros se desplazaron a Real de Catorce, fundado en 1779.

Si te apasiona la fotografía, el atardecer es el mejor momento para realizar este recorrido, ya que la puesta de sol otorga a las ruinas un tono dorado que contrasta con el cielo azulísimo, además de entregar una preciosa postal de Real de Catorce, visto desde lo alto.

Recomendaciones

Cómo llegar

En la Terminal de Autobuses del Norte toma el camión a San Luis Potosí (cinco horas de recorrido). Ya en San Luis Potosí aborda otro autobús a Matehuala (dos horas y media). Aprovecha para comer el mejor cabrito de México en el restaurante El Chivero (Ángel Veral 328, Altamira, La Lagunita). De ahí tendrás que tomar un camión a la Hacienda Dolores Trompeta (una hora y media) y finalmente abordar un transporte colectivo para atravesar el túnel Ogarrio, trayecto que también puedes realizar a pie.

Recuerda que el camino es empedrado y accidentado, por lo que sólo es recomendable para vehículos con excelente tracción.

Dónde hospedarse

El hospedaje en Real de Catorce es rústico, así que, si quieres consentirte, te recomendamos, de regreso a San Luis Potosí, tomarte un día de descanso para conocer esta bella ciudad colonial y disfrutar del relax y la excelente cocina del Hotel Hilton San Luis Potosí (Avenida Real de Lomas 1000, Las Haciendas, San Luis Potosí), inaugurado recientemente y que cuenta con todas las amenidades que relajarán tu cuerpo después de tanta adrenalina.

Qué llevar

Calzado adecuado para caminar en terrenos abruptos, ropa cómoda para clima desértico (muy cálido y soleado de día, pero muy frío de noche), sombrero, lentes oscuros y bloqueador solar.

Nota

* Editora y periodista de viajes, cultura y estilo de vida. Le apasiona saborear nuestro legado gastronómico, mítico e histórico.

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