¿Alguna vez has visto a alguien que, estando dormido, camina o habla? Si no lo has visto en persona, es muy probable que a través de la televisión o de los libros hayas estado en contacto con algún sonámbulo, que sale de su cama, camina por la casa con los ojos abiertos y la mirada perdida, para después, al despertar, no recordar nada. Si tú eres uno de ellos, o si conoces a alguien que padezca sonambulismo, en este artículo te explicamos en qué consiste, así como los riesgos implicados en este trastorno.

 

 

El sonambulismo es un trastorno que se produce durante las fases tres o cuatro del sueño, es decir, en la etapa denominada sueño lento o sueño de ondas lentas, que puede producirse debido al consumo de bebidas alcohólicas o a determinadas enfermedades médicas. Las personas que padecen sonambulismo pueden realizar acciones sin darse cuenta, como hablar y comer, tienden a regresar a la cama por su propia cuenta y, al despertar, no recuerdan lo que ha sucedido.

Como trastorno del sueño, el sonambulismo implica una alteración del comportamiento normal y puede perjudicar el bienestar del individuo. En general, este trastorno suele iniciarse en la niñez, entre los cuatro y los ocho años de edad, con una prevalencia de 16.7 por ciento en niños de 11 a 16 años. Aunque se considera menos común entre adultos (en general el sonambulismo tiende a desaparecer cuando el individuo pasa a la edad adulta, por lo que sus paseos nocturnos por el hogar quedan en una simple anécdota), evidencias corroboran la persistencia de éste en años posteriores, siendo los hombres más propensos que las mujeres. Asimismo, se ha descubierto que si ambos padres padecen sonambulismo existe una probabilidad de 60 por ciento de que el hijo también sufra el trastorno.

Aunque no existe una teoría única basada en evidencias sólidas que explique las causas del sonambulismo, se ha encontrado una disociación en la activación de ciertas áreas cerebrales; hay unas que están desinhibidas y otras más totalmente inactivas. La hipótesis más aceptada indica que se trata de un trastorno hereditario, es decir que entre 70 y 80 por ciento de los sonámbulos tienen familiares que han presentado algún trastorno del sueño a lo largo de su vida. Los profesionales señalan que el sonambulismo en niños regularmente está asociado con la fatiga y con la ansiedad, mientras que entre los adultos está más relacionado con el consumo de algún tipo de fármaco.

Algunas características más comunes acerca de la conducta del sonámbulo son las siguientes:

  • Puede levantar las sábanas, acomodarlas y volver a acostarse y dormir.
  • Se levanta y camina por la habitación o fuera de ella.
  • Abre los ojos durante el sueño.
  • Muestra actividad motora torpe.
  • Toca instrumentos musicales.
  • Bebe y come.

Sin embargo, es importante mencionar que tanto los síntomas como las conductas del sonambulismo se diferencian entre personas que lo viven durante la adultez y la niñez. Por ejemplo, en los niños las conductas más frecuentes incluyen sentarse en la cama, levantarse de la cama, caminar por la habitación, dar paseos por la casa, hablar, vestirse, desvestirse, abrir y cerrar puertas. Entre los adultos pueden presentarse conductas como caminar por la casa esquivando objetos o realizar acciones mucho más complejas, como cocinar alimentos exóticos, salir a pasear con un niño en la carriola e, incluso, manejar.

Este trastorno del sueño puede ser riesgoso para quien lo padece o para sus familiares, porque los sonámbulos corren riesgo tanto de dañarse a sí mismos como a otros; por ejemplo, cuando suben o bajan escaleras o tratan de usar una herramienta potencialmente peligrosa, como una estufa o un cuchillo. Se han documentado casos de personas que han muerto o han sido heridas como resultado del sonambulismo. En el Reino Unido se reportó el caso de una mujer que subió a una grúa que se encontraba en una construcción y se durmió en uno de los extremos. Al día siguiente los bomberos de la región tuvieron que rescatarla. En 1846 un hombre llamado Albert Tirrell fue acusado de asesinato e incendio, aunque liberado posteriormente, pues al hacerlo estaba sonámbulo. Kenneth Parks, un joven de 23 años, jugador compulsivo y con muchas deudas y problemas económicos causados por el juego, salió de su casa una noche de 1987 en estado de sonambulismo, subió a su coche y manejó durante 20 kilómetros hasta la casa de sus suegros. Allí mató a su suegra a golpes con una barra metálica y estranguló a su suegro, aunque éste logró sobrevivir al ataque. Luego, volvió a subir a su coche y manejó hasta la comisaría más cercana donde, ensangrentado y, supuestamente, todavía dormido, se entregó a los policías diciendo: “Creo que he matado a alguien”. Su largo historial de sonambulismo sirvió a Parks para ser declarado inocente.

 

Cómo ayudar a un sonámbulo

Aunque no existe un tratamiento específico para este trastorno del sueño sí hay medidas preventivas que deben seguirse para estar alertas y evitar que un episodio ponga en peligro la vida del afectado o de sus familiares.

  • Tener un horario de sueño regular y seguirlo.
  • Reducir al máximo los ruidos y las luces cuando se intenta conciliar el sueño.
  • Evitar beber líquidos al menos una hora antes de acostarse.
  • Hacer uso de técnicas de relajación antes de acostarse, así como de técnicas alternativas, como hipnosis o yoga. La ayuda psicológica también es recomendable.
  • Despejar las habitaciones y los pasillos de muebles u obstáculos con los que podría tropezar el sonámbulo por la noche.
  • Cerrar puertas y ventanas y bloquear escaleras u otras áreas peligrosas.
  • En caso de encontrar al sonámbulo deambulando por la casa, llevarlo con tranquilidad y delicadeza a la cama.

 

 


 

* Maestra en psicología clínica por la Universidad Iberoamericana.

 

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