Posiblemente has escuchado hablar del “mindfulness”, una nueva filosofía muy popular de la que se habla en todos lados, desde las revistas y los medios de comunicación, hasta las universidades y las clínicas. Aquí te explicamos de qué se trata.

 

 

Mindfulness es una palabra que puede ser traducida de diferentes formas, siendo las traducciones más comunes “atención plena”, “plena conciencia” y “presencia plena”. En pocas palabras, mindfulness significa prestar atención de manera consciente a la experiencia del momento presente con interés, curiosidad y aceptación. Mindfulness o atención plena puede considerarse una filosofía de vida basada en la concentración en el momento presente y que incluye la práctica de la meditación, con el objetivo de desarrollar la capacidad de ser conscientes del mundo que nos rodea, así como de nuestros hábitos de comportamiento.

Aunque parece una postura nueva en el campo del bienestar y la meditación, en realidad los orígenes de la atención plena se remontan a finales del siglo VII a.C., momento histórico relacionado con la aparición del budismo. La palabra mindfulness también constituye una de las primeras traducciones que se hicieron de la palabra “sati” en pali, un idioma similar al sánscrito que se hablaba en la época en que Buda comenzó a enseñar, hace 2,500 años. Sati es la palabra relacionada con el verbo sarati que significa “evocar” o “recordar” y, por lo tanto, sati o mindfulness es la capacidad humana de estar en el presente y de “recordarnos” estar en el presente volviendo al aquí y al ahora.

Aunque parece muy lógico pensar que vivimos siempre en el aquí y en el ahora, y creemos tener control consciente de nuestra atención, es muy común que mientras caminamos, manejamos o llevamos a cabo cualquier actividad simple, estemos absortos en pensamientos acerca del pasado o el futuro y sólo nos demos cuenta de una pequeña parte de lo que está sucediendo en el presente. Vivimos en “piloto automático”, ocupándonos de nuestras actividades con muy poca conciencia de los detalles o las intenciones que motivan nuestras acciones.

La atención plena permite reconocer lo que está sucediendo en el momento presente, aceptando la experiencia tal cual se está dando, así se trate de algo desagradable o doloroso, sin intentar que desaparezca. Podemos aprender a estar conscientes acerca de cómo nos sentimos (tanto física como emocionalmente), cómo nos movemos y cómo respondemos o reaccionamos ante cada momento de la vida. Es posible que haya cosas que no podamos cambiar, como una enfermedad, el dolor o las circunstancias difíciles, pero sí podemos darnos cuenta de cómo reaccionamos o respondemos a lo que nos ocurre, y desarrollar estrategias para cambiar la forma en que nos enfrentamos a esas circunstancias.

En los últimos 20 años la atención plena se ha utilizado en áreas como la medicina y la psicología de manera efectiva para aminorar el estrés, aumentar la autoconciencia, reducir los síntomas físicos y psicológicos relacionados con el estrés y, en general, mejorar la calidad de vida. El hecho de tomar conciencia de nuestra realidad nos permite trabajar conscientemente con la ansiedad, la depresión, las pérdidas y con cualquier desafío de la época actual, en contraste con una vida en la que no prestamos atención a lo que vivimos, en la que nos preocupamos más por lo que ocurrió o por lo que todavía no ha ocurrido, y que nos conduce al aislamiento y a conductas inadaptadas.

 

Beneficios del mindfulness

El objetivo fundamental de la atención plena es dominar las estrategias necesarias para aprender a manejar emociones, reacciones, actitudes y pensamientos. Esta técnica se ha utilizado para trabajar condiciones diversas, como problemas de relación, farmacodependencia, incremento en el rendimiento deportivo y mejora de la capacidad de liderazgo, entre otras.

A continuación te presento los principales beneficios físicos y mentales de esta técnica:

  • Controlar el estrés y la ansiedad. En conjunto con la meditación, la atención plena reduce los niveles de cortisol (la hormona que se libera en respuesta al estrés) proporcionando un estado de calma y serenidad, pues cuando los niveles de cortisol descienden también disminuye la presión arterial.
  • Incrementar la capacidad de concentración. El mindfulness es una práctica que se centra en el entrenamiento de la conciencia y la atención plena; por lo tanto, es eficaz para aumentar nuestra capacidad de concentración y recomendada para trabajar con trastornos relacionados con el déficit de atención.
  • Tratar problemas de insomnio. Las personas que practican la atención plena muestran un nivel bajo activación cortical por la noche, lo cual les ayuda a dormir mejor.
  • Desarrollo de la inteligencia emocional. Con la práctica del mindfulness se mejora la autoconciencia, el autoconocimiento y la capacidad de comunicación, lo que permite poseer un mayor control emocional que las personas que no lo practican.
  • Mejora la memoria de trabajo. La memoria de trabajo (la que permite el almacenamiento temporal de información para la realización de tareas cognitivas complejas como la comprensión del lenguaje, la lectura, las habilidades matemáticas, el aprendizaje o el razonamiento) se incrementa por medio de la reducción de la distracción y de los pensamientos intrusivos.
  • Mejora las relaciones personales. La práctica de la atención plena permite responder de manera apropiada al estrés de las relaciones interpersonales, reducir los conflictos y mejorar la habilidad para comunicar las emociones a otras personas.

 

 


 

* Maestra en psicología clínica por la Universidad Iberoamericana.

 

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