La alopecia es la pérdida anormal del cabello —cuando una persona pierde más de 100 cabellos diarios se considera que sufre alopecia—. ¿Sabes qué relación existe entre este padecimiento y tu alimentación? Descúbrelo y comienza a prevenir este problema mejorando tu dieta.

 

 

Son diferentes las causas que generan la alopecia. Algunas pueden ser el estrés, la genética, factores hormonales o inmunológicos o el uso constante de productos químicos; pero también puede deberse a factores relacionados con la alimentación, ya sea por falta de hierro (anemia ferropénica) o bien por una dieta pobre o incompleta. Como el cabello está en constante renovación, su mantenimiento y regeneración dependen de una buena alimentación, pues es muy sensible a cualquier deficiencia nutricional que debilita su estructura y su fuerza.

El cabello está compuesto por proteínas y aminoácidos, así como por vitaminas y minerales. Y para mantenerlo sano hay que garantizar la ingesta de estos nutrientes a través de la dieta.

Es fundamental mantener un buen aporte de antioxidantes, de proteínas de alta calidad biológica (huevos, leche, queso, pescado), así como de grasas de origen vegetal (frutos secos y aceite de oliva) y ácido linoleico presente en el aceite de girasol y de soya, todos los cuales evitan tener el cabello débil, seco y quebradizo. 

Los nutrientes más comunes que deben incluirse en la dieta para evitar problemas capilares y la pérdida del cabello son: cobre, hierro, zinc, yodo, magnesio, silicio, selenio, vitamina A, vitamina C, vitaminas del complejo B (B6 y B12), biotina, ácido fólico y agua. Pero, ¿dónde encontramos estos nutrientes?

  • Vitamina A: huevos, hígado, verduras en general, leche y aceites (de pescado, de girasol y de oliva).
  • Vitaminas del complejo B (B6 y B12): pescado, carne de res y de cerdo, hígado, pollo, soya, huevo, frutos secos, cereales integrales (muy importantes en la resistencia de la insulina, hormona relacionada con la calvicie masculina y fuente de ácido fólico que ayuda a oxigenar la sangre de los folículos pilosos) y levadura de cerveza (es el nutriente natural que brinda más vitaminas del complejo B, una cantidad considerable de aminoácidos esenciales y otros minerales como el fósforo).
  • Vitamina C: cítricos, kiwi, papaya, melón, nopal, espinaca y brócoli.
  • Biotina: hígado, pan de levadura, cereales, avellanas, salvado de trigo y plátano, entre otros. 
  • Ácido fólico: hígado de pollo, ternera, pavo y leguminosas como garbanzos, lentejas, frijoles, vegetales de hoja verde, espárragos, brócoli, coles de Bruselas, naranja y otros cítricos y cereales integrales.
  • Cobre: mariscos, granos enteros, leguminosas, nueces, papas, verduras de hoja verde oscuro, frutas deshidratadas como ciruelas, pimienta negra y levadura.
  • Magnesio: verduras de hoja verde oscura, plátano, durazno, aguacate, nueces, almendras, frijoles, soya, granos enteros como arroz integral y leche.
  • Silicio: alcachofas, espárragos, perejil, chile, lechuga, jitomate, rábano, pepino, espinacas, manzana, piña, mango, naranja, mandarina, pasas, plátano, soya, lentejas, cacahuate, almendras, semillas de girasol, arroz integral y salvado de cereales como la avena, la cebada, el maíz y el trigo.
  • Selenio: carne roja, pescados, mariscos, huevo, pollo e hígado, atún en lata, verduras, ajo, champiñones, nueces, piñones, granos, cereales integrales, levadura de cerveza, germen de trigo, harina de trigo y pasta.
  • Yodo: sal de cristal del Himalaya, arándanos, fresas, ejotes, frijoles blancos y yogurt natural.
  • Hierro: carnes rojas magras, mariscos de concha como almejas y mejillones, hígado, nueces, avellanas, pistaches, almendras, verduras de hoja verde, berros, acelgas, espinacas, leguminosas como soya, frijoles, lentejas, productos integrales de trigo, arroz, avena, amaranto y alga espirulina.
  • Zinc: carne, higos, espárragos, papas, berenjenas y apio.
  • Agua: debemos asegurar por lo menos la ingestión de 1.5 litros de agua natural al día, para mantener un cabello fuerte y sin problemas de caída.

Las deficiencias de vitaminas y de minerales suelen afectar el estado del cabello. Por eso, llevar una dieta o una alimentación equilibrada ayuda a cuidar la salud del cabello y de todo el organismo.

 


 

* Nutrióloga.

 

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