Aunque hay una infinidad de situaciones que pueden provocarnos el llanto, en ciertos ambientes o contextos existe la tendencia a considerar como débil o vulnerable a la persona que llora. Sin embargo, las lágrimas son el reflejo de una sana expresión de las emociones, como aquí te contamos.

 

 

Un niño de seis años está temblando de terror en el centro médico al saber que lo van a inyectar; entonces se escucha la voz del padre que le dice: “M’ijo, no llore, demuestre que es un hombre”. ¿Te resulta familiar esta escena?

Desafortunadamente, en muchas familias es muy común enseñar a los niños a mostrarse valientes frente a determinadas situaciones, calificando el llanto como una señal de debilidad o de vergüenza. Sin embargo, debemos recordar que desde que nacemos el llanto es parte de nuestras vidas: lo primero que hacemos cuando venimos al mundo es llorar. Cuando somos niños lloramos si tenemos hambre, si tenemos frío o si nos caemos; pero conforme vamos creciendo la cultura, la sociedad, y también nuestros padres, nos hacen creer que llorar implica mostrarse muy sensible o muy débil. ¡Y ni hablar de llorar delante de alguien!

Hay una infinidad de situaciones por las que podemos llorar. Lloramos de tristeza por la muerte o la enfermedad de un familiar, por la ruptura de una relación sentimental o por situaciones que ocurren a nuestro alrededor, como la pobreza o la desigualdad en el mundo. Lloramos por dolor cuando sufrimos una caída o experimentamos una quemadura, por ejemplo. Lloramos de emoción o de alegría cuando tenemos un logro importante, como aprobar un examen muy difícil. A veces también lloramos para mostrar empatía con la alegría o el sufrimiento de otras personas. Sin embargo, como ya se mencionó, con frecuencia no está bien visto llorar en público y por eso intentamos evitarlo a toda costa.

Es bien conocido que la risa tiene muchos efectos benéficos, pero poco se sabe sobre las lágrimas. El hecho de llorar está subestimado y, generalmente, se le considera desde un punto de vista negativo; sin embargo, ahora se sabe que llorar conlleva muchos beneficios. Por ejemplo, las lágrimas que derramamos cuando lloramos activan hormonas que tienen un efecto tranquilizante. Además, ayudan a eliminar ciertas sustancias que funcionan como depresoras (adrenalina, oxitocina y noradrenalina), provocándonos tristeza.

A continuación te presentamos los principales beneficios de llorar:

 

Liberación de emociones

Al llorar nos desahogamos y atenuamos la intensidad de las emociones negativas que sentimos, como la angustia y el dolor, lo cual nos hace experimentar un estado de relajación. Al llorar el cuerpo cambia de un estado de gran excitación a uno más relajado.

 

Disminución del estrés

En las lágrimas hay una gran dosis de cloruro de potasio y manganeso, endorfinas y otras sustancias que pueden dañar nuestro organismo si no las desechamos. Al liberar estas sustancias disminuye la tensión tanto física como psicológica y podemos ser capaces de mantener la calma en situaciones estresantes.

 

Mejora de la respiración

El llanto calma las emociones y estabiliza el ritmo de la respiración de las personas estresadas, quienes regularmente tienen un ritmo cardiaco elevado y una sudoración excesiva.

 

Mejora el estado de ánimo

Después de llorar solemos experimentar una sensación de alivio y desahogo al ver que hemos liberado de alguna forma la presión que teníamos en nuestro interior. ¿Has escuchado la expresión: “Me quité un peso de encima”? Cuando lloramos nos sentimos más “ligeros” porque estamos soltando lo que guardamos en nuestro interior y que se fue acumulando poco a poco hasta que “explotó”.

 

Manejo ante una situación negativa

Cuando lloramos como reacción a una emoción negativa, transformamos esa negatividad en algo tangible que podemos manejar y a lo que podemos hacer frente. Es más fácil enfrentamos con cosas tangibles que con emociones que no podemos definir bien. Es decir, llorar constituye el primer paso para superar el dolor, lo que nos permite ver la situación desde otra perspectiva más clara.

 

Lubricación del lagrimal y limpieza de los ojos

Las lágrimas evitan la sequedad de las membranas mucosas de los ojos y funcionan como analgésicos naturales porque contienen proteínas. Lubrican nuestros órganos oculares y matan las bacterias que se acumulan.

 

Disminución de problemas gastrointestinales y respiratorios

Algunos estudios han revelado que las personas que lloran más frecuentemente tienen menos enfermedades que aquellos que no lo hacen. Por ejemplo, en general las mujeres, que lloran más que los hombres, sufren menos ataques cardiacos y úlceras.

Como podrás darte cuenta, el llanto ya no debe ser sinónimo de debilidad; todo lo contrario: es una muestra de sensibilidad y una saludable manera de evitar reprimir y bloquear emociones que, si son mal canalizadas, pueden volverse más intensas y dañinas.

 


 

* Maestra en psicología clínica por la Universidad Iberoamericana.

 

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