Comienza bien el año haciendo el propósito de mejorar los aspectos de tu personalidad que te generan conflictos, ya sea contigo mismo o con los demás. Y para ello, nada mejor que acudir a la ayuda de un experto.

 

En pleno siglo XIX, para muchas personas ir al psicólogo tiene que ver con locura o debilidad; sin embargo, la realidad es muy diferente, ya que asistir a terapia psicológica puede aportar a cualquier persona herramientas para enfrentar mejor situaciones difíciles y convertirla en alguien emocionalmente más fuerte.

Muchas veces, la persona que necesita acudir a terapia no es consciente de ello, evita hablar de la dificultad o simplemente no sabe cómo enfrentar su problemática y desconoce que puede haber maneras de sentirse mejor. Sin embargo, acudir a terapia psicológica no sólo es una actitud inteligente, sino también valiente, ya que para nadie es sencillo hablar sobre temas personales con un desconocido.

El psicoterapeuta o psicólogo clínico es un experto en terapia psicológica, que tiene amplios conocimientos sobre la conducta humana; sin embargo, esto no lo convierte en mago o en mecánico al que visita la gente “loca” para arreglar su vida. Ni las personas que recurren al psicoterapeuta están locas ni los psicoterapeutas “arreglan” a sus pacientes, como se hace con una televisión o con un auto descompuestos. El psicólogo tampoco “quita” las partes de la personalidad que no sirven y deja al paciente como “nuevo” después de un par de sesiones.

El psicoterapeuta ayuda a su paciente a desarrollar nuevas habilidades y a superar sus limitaciones y es un guía que lo ayuda a encontrar formas más adaptativas de enfrentar sus problemas. En este proceso el paciente es quien debe llevar a cabo el trabajo, mientras que el psicoterapeuta actúa como un acompañante, esto es, como un promotor del autodesarrollo y de las nuevas habilidades que serán útiles en el día a día.

Una vez que sabes cómo trabaja un psicoterapeuta podrás conocer algunos de los principales beneficios que aporta la terapia psicológica, sobre todo en este inicio de año, cuando tenemos objetivos acerca de lo que queremos lograr y eliminar de nuestras vidas.

La terapia psicológica nos ayuda a resolver los conflictos de la vida cotidiana de manera más favorable y a sentirnos mejor, lo cual no significa que vamos a estar libres de problemas o de estrés, sino que los afrontaremos con estrategias más adaptativas. Con ayuda del psicoterapeuta los problemas que nos causan dolor o malestar pueden ser tratados en un ambiente de confianza y sin temor de ser juzgados, pues el psicólogo es una persona neutral y objetiva que tiene como misión permitir que el paciente exprese libremente sus pensamientos y sus sentimientos. El proceso por medio del cual en la terapia nos liberamos de recuerdos o cargas emocionales es conocido como catarsis, la que nos permite sentirnos aliviados, pues por su conducto nos deshacernos de comportamientos, actitudes y pensamientos negativos. Además, mediante la catarsis nuestro estado de ánimo se modifica, lo mismo que nuestra actitud frente al futuro.

Un aspecto fundamental que aborda la terapia psicológica son nuestras creencias, responsables de los pensamientos negativos que tenemos y, por lo tanto, de nuestro estado emocional. Las creencias son interpretaciones de nuestro entorno que muchas veces constituyen distorsiones de nuestra realidad o de la situación que enfrentamos. Pensamientos como los siguientes: “Cualquiera puede hacer las cosas mejor que yo”, “Ella es más bonita y más segura que yo”, “Lo que haga no va a funcionar”, “Yo no soy tan divertido como los demás”, “Seguramente yo tengo la culpa”, “No soy suficientemente inteligente”, entre otros, son sólo algunos ejemplos de distorsiones que la terapia psicológica nos enseña a detectar, a analizar y a combatir, con el fin de aliviar los síntomas asociados a ellos y reducir la ansiedad, la depresión, la desesperación, la baja autoestima, el mal humor o nuestro dañino afán de perfeccionismo, entre otros.

Por ser el psicoterapeuta una persona que no está involucrada emocionalmente con el paciente (como lo está un familiar o un amigo) tiene un mayor grado de objetividad para evaluar su situación. El hecho de que alguien nos “mire desde fuera” y detecte cosas que nosotros no identificamos nos ayuda a conocernos mejor y a evaluar el impacto que nuestra conducta y nuestros pensamientos tienen en los demás.

Finalmente, como el psicoterapeuta es un guía o acompañante que busca fomentar nuestra independencia para tomar decisiones, este proceso nos lleva a adquirir fortaleza, a impulsar cambios en nuestra vida y a desarrollar la confianza en nuestras capacidades y en nuestras acciones sin depender de nadie. Iniciar cambios en nuestra vida puede ser emocionalmente difícil, pero trabajar en terapia puede hacernos sentir apoyados, positivos y confiados para tomar el control de nuestra vida.

 


 

* Maestra en psicología clínica por la Universidad Iberoamericana.

 

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