Los procesos creativos son tan misteriosos cómo brillantes; por desgracia para algunos también son momentos escasos y limitados. Si bien dicen que no hay nada nuevo bajo el sol, pues hasta los grandes artistas se inspiran en sus musas para crear, también es cierto que la frontera entre una creación original y una copia puede estar muy difuminada. A continuación te compartimos algunos de los plagios contemporáneos más famosos.

 

 

10. El Rey León

Uno de los plagios más descarados y evidentes del cine por su similitud es el éxito de Disney, El Rey León, con la serie japonesa Kimba, el león blanco de Osamu Tezuka que se volvió muy popular durante los años sesenta. Al ser comparadas plano a plano, la copia se hace muy evidente, al grado de llamar al protagonista Simba y de tener personajes muy similares. De acuerdo con la Real Academia de la Lengua Española, plagiar consiste en copiar obras ajenas en lo sustancial y presentarlas como propias. A pesar de la notoria similitud, los creadores de Disney se posicionaron de manera tajante para decir que nadie en el equipo conocía la obra del japonés; en su defensa aseguraron haberse inspirado en la obra de William Shakespeare, Hamlet, y en Bambi para crear esta película, argumentos que no convencen a nadie que las haya comparado.

 

9. Tenangos piratas

La empresa trasnacional Nestlé enfrenta una demanda colectiva por la apropiación de la artesanía distintiva de Tenango de Doria y de otros municipios de Hidalgo. Un grupo de artesanos, durante una visita al supermercado, se percató de que sus dibujos estaban impresos en unas tazas con el logo del chocolate marca Abuelita. Posteriormente iniciaron una demanda legal contra la empresa por plagio. En su defensa, Nestlé aseguró que contrató a un artista del tatuaje y la ilustración para el proyecto que buscaba promover los motivos artísticos y tradicionales de la cultura mexicana. Este hecho ayudó a que despertara el gran debate sobre la falta de conciencia de diseñadores y artistas respecto de los creadores de arte popular, pues los bordados, los tejidos y otras técnicas tradicionales son patrimonio cultural. Por desgracia este caso no es aislado, pues recientemente se suscitaron nuevos incidentes de plagio: en su última colección la marca Mango copió los diseños para bordarlos en un suéter, al igual que la blogguer Yuya empleó esos diseños para decorar su línea de maquillaje.

 

8. Plagiar para Dios

Cuando el cuarteto más famoso de Liverpool se separó, en 1979, el ex Beatle George Harrison comenzó la producción de su primer álbum como solista en Abbey Road. En ese entonces Jesucristo estaba de moda, tenía poco de haberse lanzado el musical Jesucristo Superestrella y el tema era recurrente en los nuevos lanzamientos musicales del momento. Harrison quería dejar huella de su empedernida espiritualidad en ese álbum, por lo que trabajó junto con Billy Preston, quien fue productor de los Beatles, para que lo asesorara en música góspel. El resultado fue “My Sweet Lord!”, que le costó cinco millones de libras a Harrison porque era una copia de la canción “He’s so Fine”, del compositor Ronnie Macky, que fue un éxito en 1962, interpretada por las voces femeninas de The Chiffons.

 

7. Ausencia de originalidad a la Saramago

El escritor galardonado con el Premio Nobel de Literatura, José Saramago, fue acusado de plagio en 2009 por el mexicano Teófilo Huerta Moreno dada la similitud que existe entre su relato “¡Últimas noticias!” y la obra saramaguiana Las intermitencias de la muerte. Al denunciarlo, Huerta Moreno implicó a Sealtiel Alatriste, quien en ese momento desempeñaba el cargo de director de la editorial Alfaguara México, que publica las obras del Nobel portugués. Alatriste habría enviado a Saramago el relato de Huerta al comentar el interés de la editorial de publicar una obra que tratara el tema de la ausencia de muerte. Así, el mexicano asegura que Saramago se inspiró en su obra para crear la suya. El caso aún está abierto, a pesar de que Saramago declaró que no vio ni tocó con la punta de los dedos el cuento de Huerta. También dijo que no veía nada de extraordinario en que dos autores pudieran tratar el tema de la ausencia de muerte y que, por la naturaleza del tema las situaciones y las fórmulas con las que se expresan tengan alguna semejanza.

 

6. Avatar de otros

Una de las películas más taquilleras de la década pasada recibió una lluvia de demandas por plagio. Y es que, aunque Avatar de James Cameron tuvo mucho éxito, a sus espectadores nos hizo recordar otras historias. Desarrolla una adaptación de la trama anticolonialista de Pocahontas, la maquinaria nos recuerda a Terminator, y algunos aseguran que, de haber sido situada en el Oeste, se asemejaría a Danza con lobos. Cameron también fue demandado por un par de artistas que aseguraron que esta película había copiado los paisajes de sus pinturas como escenario, pero hasta ahora sus productores han revertido esas acusaciones legales. El mismo nombre de la película hace honor a las copias, y aunque en general no es un filme muy original, no se puede negar que logró pasar a la historia del cine.

 

5. Radiohead se arrastró

A principios de los años noventa del siglo XX la banda británica Radiohead debutó con el álbum Pablo Honey y con éste se lanzó como promesa de una de las mejores y más influyentes bandas de rock alternativo de esa década, pero no todo fue miel sobre hojuelas. Este disco incluye el sencillo “Creep”, una de las canciones más famosas que dio a conocer a esta banda. Se cuenta que durante las grabaciones de este sencillo el guitarrista Thom Yorke intentó sabotearla al tocar notas distorsionadas y pasadas de volumen, pues al parecer no estaba de acuerdo en grabar esa pista y quería que los productores la sacaran del proyecto. La razón de su comportamiento no tardó en salir a la luz, cuando la banda The Hollies demandó a Radiohead por plagiar su rola “The Air That I Breathe”, compuesta por Albert Hammond en 1972. La demanda fue ganada por The Hollies y Radiohead tuvo que incluirlos como coautores del éxito.

 

4. Tarantino, entre el homenaje y la copia

Amado por muchos e incomprendido por otros, es innegable que el director Quentin Tarantino tiene un estilo único, aunque también sus filmes tienen muchas referencias de otras películas. Se sabe que Tarantino no tiene formación, y que su cine es un tributo a los peores géneros del cine de bajo presupuesto conocido como “cine de explotación”. Constantemente ha declarado su gusto por homenajear a películas que lo inspiraron; sin embargo, las coloca en un collage cinematográfico con el que conforma un producto nuevo, lo cual ha sido muy controversial. Y es que no sólo Uma Thurman en Kill Bill (2003) nos recuerda a Bruce Lee en Juego letal (1978), sino que esta obra está plagada de referencias a otras cintas tanto occidentales como japonesas; situación que se repite en otros de sus títulos como Perros de reserva (1992), Pulp Fiction (1994), Jackie Brown (1997), Bastardos sin gloria (2009) y Django sin cadenas (2012). Pero eso no ha sido todo: al cineasta también le han caído demandas por plagiar guiones de películas que aún no se producen; fue el caso de los guionistas Colbin, padre e hijo, quienes aseguran que la historia de Django fue tomada de un libreto que registraron en la Liga de Escritores de América en 2004 llamado Freedom, este caso, entre otros que han empañado la lente de Tarantino.

 

3. Melodías de ayer y hoy

En 2013 la canción “Blurred Lines” encabezó las listas de éxitos y se colocó en boca de todos por la controversia de su videoclip sexista; pero la cosa no quedó ahí. Un jurado estadounidense declaró que los escritores de una de las canciones de pop más vendida de todos los tiempos la copiaron de otra anterior. El éxito de Robin Thicke y Pharrell Williams violó los derechos de autor del éxito de 1977 de Marvin Gaye, “Got to Give it Up”, y la decisión fue costosa. Gaye falleció en 1984 pero dejó a sus hijos los derechos sobre su música, por lo cual su familia recibió más de siete millones de dólares por daños y perjuicios. De acuerdo con Billboard, se vendieron cerca de 6.5 millones de copias de esta canción.

 

2. Carlos Fuentes

En 1995 se inició una disputa literaria cuando el mexicano Víctor Celorio acusó a Carlos Fuentes ante la Sociedad de Derechos de Autor por haber plagiado su novela El unicornio azul. En este caso también estuvo implicado Sealtiel Alatriste, pues Celorio envió la obra a un concurso de la editorial Alfaguara (en donde Alatriste era director) y parte de ella la encontró en la obra Diana o la cazadora solitaria firmada por Fuentes. En su página oficial Celorio detalló que escribió su novela en 1985 y que cuando leyó la obra de Fuentes se sintió agraviado y desconcertado pues pudo comparar rigurosamente las dos obras sin lugar a dudas de que había sido plagiada por Fuentes. Declaró que, a pesar de las amenazas de Alatriste y la grilla de Fuentes, continuó con una demanda sin precedentes en la historia de México. El demandante aseguró que aplicaron leyes equivocadas para juzgar el asunto, al emplear las de protección de marcas en lugar de las de derechos de autor, y concluyeron que, aunque efectivamente estaban presentes todas las similitudes, no se podía ser dueño de las palabras y por lo tanto no se podían registrar como propiedad de nadie.

 

1. Diseños mixes hechos en París

Durante la temporada primavera-verano 2015 se desató la indignación cuando la diseñadora Isabel Marant quiso patentar los textiles de la población de Tlahuitoltepec, Oaxaca. Con ayuda de las redes sociales la noticia no tardó en saberse y con ello la lluvia de quejas y sabotajes hacia la marca de ropa. Y es que en su colección se incluía una blusa completamente copiada del tradicional traje típico que se elabora en la región mixe, sin ninguna mención acerca de su verdadero origen. Y eso no fue todo: se corría el rumor de que la empresa Antik Batik había iniciado un proceso legal para reclamar la patente del diseño de los bordados, demandando a Marant. Y por si fuera poco pretendían que la comunidad oaxaqueña les pagara las regalías correspondientes por el uso del bordado: ¡qué tal! En otra ocasión la historia se repitió cuando la marca argentina Rapsodia plagió el trabajo tradicional de las bordadoras de San Antonino de Velasco. Definitivamente todos estos casos han sido una verdadera llamada de atención a las autoridades mexicanas para defender el patrimonio cultural de los artesanos y los textiles tradicionales.

 


 

* Periodista por el Tecnológico de Monterrey, escritora y feminista de vocación.

 

 

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