México no sólo brilla por sus bellos paisajes y sus riquezas naturales, sus colores, sus bordados, su cultura y su gastronomía. También brilla por su gente. Aprovechando que estamos en el mes patrio, recordamos a los personajes de hoy y de siempre que, gracias a su creatividad, talento, trabajo y dedicación, han puesto el nombre de México en alto.

 

 

  1. Isaac Hernández

El mejor bailarín de ballet de mundo es mexicano. Isaac Hernández hizo historia al obtener el galardón más importante de la danza. El pasado 6 de junio fue reconocido con el Premio Benois de la Danza (Prix Benois de la Danse) como mejor bailarín en el Teatro Bolshoi de Moscú, en Rusia. El joven de 28 años es originario de Jalisco y pasó a la historia porque ningún mexicano había recibido esta condecoración antes. Durante el discurso de premiación agradeció al público mexicano que siempre lo ha acompañado en sus presentaciones. Actualmente es el principal bailarín del English National Ballet y fue nominado por su desempeño en la versión del clásico Don Quijote que dirigió Mikhail Baryshnikov y por La Sylphide de Frank Anderson. En su cuenta de Twitter Isaac Hernández publicó una fotografía sosteniendo su premio que acompañó con el texto: “Todo es posible”, en honor a su propio esfuerzo, a su trabajo y a su dedicación, así como al apoyo de su familia.

 

  1. Alejandro González Iñarritu

El ganador de cinco premios Oscar, Alejandro González Iñárritu, es considerado uno de los mejores cineastas de la actualidad. Desde muy joven viajó por Europa y África, lo cual marcó el estilo de sus producciones. Fue el locutor estrella de la estación WFM en la década de 1980, puesto que dejó para dedicarse a la dirección de comerciales y, posteriormente, dar el salto para producir en la pantalla grande. Sus seis largometrajes han sido aclamados por la crítica a nivel internacional; ha sido reconocido por el Festival de Cannes como mejor director (2006) por su cinta Babel y fue ganador de varias nominaciones de los Globos de Oro, los Premios Bafta y otros festivales de cine. También conocido como el Negro, forma parte de la triada cultural “Los Amigos del Cine” por su gran amistad con los talentosos y sobresalientes cineastas Guillermo del Toro y Alfonso Cuarón, quienes también han compartido su talento con el mundo. 

 

  1. Horacio Franco

El flautista más importante de México es Horacio Daniel Franco: es solista, profesor y director de orquesta. Es una persona que destaca por su asombroso talento, su estilo sin igual, su libertad de pensamiento, su sencillez y su humildad. Franco eligió la flauta de pico a los 11 años de edad y estuvo a punto de no estudiar música por falta de recursos. Se formó en el Conservatorio Nacional de Música; después él fundó la carrera, porque no existía la formación profesional en flauta de pico. Con sus ingresos y un premio que obtuvo de la Enciclopedia Británica reunió los fondos para estudiar en Holanda a los 17 años. A sus 50 años de edad es una persona que jamás prejuzga un escenario y que ha tocado igual en una secundaria de Iztapalapa que en la sala de la Filarmónica de Berlín, o en el Carnegie Hall de Nueva York. Asegura que lo que le interesa es “llegarle” a la gente. Ofrece en promedio 150 conciertos al año y le gusta llevar su música a jóvenes de bajos recursos, hablarles y motivarlos para que se acerquen a la música.

 

  1. Guillermo González Camarena

Hablar de Guillermo González Camarena es hablar de la historia de los medios de comunicación y de la ingeniería en México. Este inventor dejó ver su genialidad cuando a los 15 años construyó su primera cámara de televisión con piezas de radios descompuestos. Cuando terminó, pensó que lo realmente genial sería que su televisión se viera a color. Y así fue como nació la idea de su gran aportación. En 1939 Guillermo presentó al mundo la televisión a color en la sala de su casa. A los 23 años solicitó la patente de su “sistema tricromático de secuencia de campos” para el que usaba los colores rojo, verde y azul con los que logró la captación y la reproducción de las imágenes. Su nombre y su patente resonaron en todo el mundo. Recibió muchas propuestas por parte de inversionistas estadunidenses para comprársela, pero él rechazó todas pues prefería la pobreza a que su patente se fuera al extranjero. A partir de ese punto de su vida su carrera se vio en ascenso; destacó en radio y televisión por sus importantes aportaciones a la producción de los medios de comunicación. Luego de desarrollar su mayor invento, de dar a conocerlo al mundo, mejorarlo y disfrutar la fama, González Camarena falleció en un accidente automovilístico a los 48 años de edad. En señal de duelo las transmisiones de televisión se interrumpieron durante todo un día.

 

  1. Mario Moreno “Cantinflas”

Mario Moreno nació en el barrio bravo de Tepito; fue boxeador, bailarín, mesero y hasta se enroló en el ejército, de donde lo expulsaron por haber mentido sobre su edad para enlistarse. Entonces nació el personaje Cantinflas, a principios de la década de 1930, como actor cómico en teatros ambulantes de la Ciudad de México, conocidos como carpas. En 1936 rodó su primera película; durante su carrera grabó unos 50 filmes en distintas locaciones tanto en México como en Estados Unidos. A más de 100 años de su natalicio es recordado por varias generaciones como un símbolo de referencia del humor latinoamericano. Fue reconocido por los Globos de Oro por sus actuaciones, así como homenajeado con una estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood. Su humor simple, creativo y “blanco” traspasó las fronteras mexicanas y sus bromas fueron muy apreciadas en toda América Latina y en Europa. Se afirma que incluso Charles Chaplin llegó a decir que Cantinflas era “el más grande comediante del mundo”. Falleció el 20 de abril de 1993. Durante 14 horas continuas más de 250,000 personas desfilaron ante su ataúd para despedirlo.

 

  1. José Clemente Orozco

El universo conspiró para que cerca de su casa estuviera la imprenta en la que trabajaba José Guadalupe Posada. Tomó sus primeras lecciones de pintura observando a Posada trabajar cuando regresaba de la escuela y se detenía a verlo pintar. Esto lo impulsó a tomar clases nocturnas de dibujo en la Academia de Bellas Artes de San Carlos. Desde muy joven estudió en la Escuela Nacional de Agricultura, en San Jacinto, y logró hacerse de sus primeros ahorros dibujando mapas topográficos. Tras abandonar la carrera de agronomía se consagró de lleno a la pintura. En 1922 se unió a Diego Rivera y a David Alfaro Siqueiros en el movimiento muralista mexicano, procurando poner en práctica el “arte de la calle” que defendían para ponerlo al servicio de una ideología de izquierda. Orozco finalmente dedicó su obra a retratar la condición humana de manera apolítica, pues se interesaba más por los valores universales, con una óptica precolombina e indígena. En sus obras expresa su interés por el hombre en su relación con la tierra, la religión y la guerra, así como con la libertad, las ideologías y el papel del Estado. Pintó murales en México y en el extranjero y en vida gozó de la dicha del reconocimiento a su trabajo. Sus restos se encuentran sepultados en la Rotonda de las Personas Ilustres, en el Panteón de Dolores, en la Ciudad de México.

 

  1. Octavio Paz

El escritor mexicano más reconocido en la historia ha sido el Premio Nobel de Literatura 1990, Octavio Paz. Fue poeta, ensayista y diplomático; conformó la tríada de escritores, junto con Pablo Neruda y César Vallejo, que lideraron la renovación de la lírica hispanoamericana del siglo XX, tras el declive del modernismo. Es considerado uno de los más grandes escritores de su tiempo y uno de los más importantes poetas hispanos de la historia. En la década de 1960 se desempeñó en el servicio exterior como embajador en París y en la India, hasta 1968, cuando renunció en protesta contra la política represiva del gobierno de Gustavo Díaz Ordaz. Con su obra El laberinto de la soledad se dio a conocer en el ámbito internacional. Su obra ha sido traducida a más de 32 idiomas.  

 

  1. Frida Kalho

Enigmática, genial, herida y única, Magdalena Carmen Frida Kahlo Calderón es la pintora mexicana más famosa de la historia. Su vida estuvo marcada por las dificultades físicas: a los seis años contrajo poliomielitis, lo que ocasionó una deformidad en sus piernas que le impedía caminar. En 1925 sufrió un grave accidente: el choque del autobús en el que viajaba contra un tranvía que cambiaría su vida y que más tarde superaría a través de sus obras. Fue justo durante esa convalecencia, con el cuerpo fracturado, cuando empezó a pintar sus obras surrealistas. Fue la tercera esposa del muralista del realismo socialista Diego Rivera y por su talento atrajo las miradas internacionales hacia su trabajo, el cual fue muy solicitado. Como pareja, Frida y Diego fueron muy productivos artísticamente; en el plano sentimental vivieron un amor apasionado y tormentoso. Frida siempre dará de qué hablar: su historia de vida fue tan fascinante como su arte, y la conocemos desde la intimidad de sus trazos.

 

  1. Porfirio Díaz

El más grande dictador de México, Porfirio Díaz, fue un hombre que a pesar de haberse aferrado al poder durante cinco lustros generó la modernización de México a finales del siglo XIX. Fue el principal impulsor de la construcción de infraestructura ferroviaria, líneas telefónicas y telegráficas, así como de la atracción del capital extranjero para invertir en la minería y en la extracción petrolera, industria que a la postre sería nacionalizada por Lázaro Cárdenas, en 1938. En aspectos económicos, Díaz ha sido el único presidente mexicano en lograr la paridad entre el peso y el dólar. Se asegura que en el ámbito internacional era percibido como “el Salvador de México”, y aunque durante su administración brilló la estabilidad económica, la estabilidad social estaba por los suelos. Su obsesión por el poder, su fascinación por Francia y la gran brecha social que derivó en marginación y pobreza fueron los principales motivos por los que la historia percibió a este personaje con pinta de villano. Sin embargo, a pesar de sus aciertos y sus desaciertos administrativos, es innegable que Porfirio Díaz fue un hombre que contribuyó a poner el nombre de México en alto.

 

  1. Sor Juana Inés de la Cruz

A más de 323 años de su muerte, la poetisa novohispana Juana Inés de Asbaje y Ramírez de Santillana, conocida también como la Décima Musa, sigue siendo una de las figuras más destacadas de la literatura mexicana. Fue una niña prodigio y autodidacta que aprendió a leer y escribir a los tres años de edad, y antes de cumplir ocho quiso entrar a la Universidad de México. En 1665 ingresó como cortesana de la virreina de la Nueva España, Leonor Carreto. Dos años más tarde, entró al convento de las Carmelitas Descalzas y, posteriormente, a la orden de las jerónimas en el convento de Santa Paula. Su obra comprende poesías líricas, dramáticas, alegóricas, sacras, festivas y populares. Falleció el 17 de abril de 1695 a causa de una epidemia de tifus, mientras ayudaba a sus compañeras enfermas. Sor Juana Inés de la Cruz fue sepultada en el coro bajo de la iglesia del templo de San Jerónimo, donde actualmente se asienta la Universidad Claustro de Sor Juana, en la Ciudad de México. Por su insuperable talento y su legado literario su obra sigue vigente y es una referencia de la poesía del barroco.

 


 

* Periodista por el Instituto Tecnológico de Monterrey, escritora y feminista por vocación.

 

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