Ningún guardarropa masculino está completo sin un par de khakis, ya que éstos son una prenda tan sencilla como polifacética a la que se le pueden dar usos ilimitados. Tan universales como los jeans, estos pantalones también son una prenda con una larga historia.

 

 

Como muchas piezas del atuendo masculino contemporáneo, los khakis tienen su origen en el uniforme militar de los destacamentos británicos; de ahí su nombre, que significa “polvoso” en hindú y que se refiere a su color. Se cree que entraron al armario de los hombres civiles después de la Segunda Guerra Mundial. Al principio fueron considerados como los perfectos pantalones de verano por la ligereza de la gabardina con la que se confeccionaban, pero por su versatilidad estilística pronto fueron elaborados con telas más gruesas para usarlos también en el otoño y el invierno.

Técnicamente, un par de khakis constituyen una “prenda comodín”, es decir, que se les puede acompañar casi con cualquier cosa: desde el más elegante blazer, pasando por las ultramasculinas chaquetas de cuero, hasta llegar a una simple camiseta y una chamarra de mezclilla. Sin lugar a dudas, los khakis son una pieza clave del atuendo masculino clásico y contemporáneo, dependiendo de cómo decida llevarlos su dueño.

 

La versión corregida y aumentada

Pues bien, como suele suceder en lo que se refiere a estilo y moda, los conceptos más sencillos trascienden en el tiempo. Así pues, los khakis han transitado hasta el tercer milenio manteniendo esa cualidad de “mil usos” que los ha vuelto tan populares. No obstante, como el mundo no ha dejado de cambiar, estos pantalones también han sufrido una metamorfosis, básicamente en su corte. Su versión clásica era de un fit holgado y un corte amplio que presentaba dos o tres pliegues en el frente. Luego la moda millennial se apoderó de la escena y llegaron los modelos ultraceñidos que estilizaban la silueta pero que le restaban la comodidad por la que este pantalón se hizo tan famoso. Claro que lo anterior no le pareció lo mejor a una gran cantidad de hombres, a quienes los modelos ceñidos no les favorecieron. Entonces los khakis diversificaron su corte para complacer las expectativas y los gustos de diferentes generaciones.

Finalmente, la firma que adoptó esta prenda como su producto fundamental y su bandera, Docker's, encontró el equilibrio entre la holgura del modelo clásico y la estrechez de las nuevas tendencias: a este pantalón perfectamente balanceado lo bautizó como Alpha Kakhi.

Como su nombre lo lleva implícito, el modelo alpha es el arquetipo, la versión más perfecta, de este pantalón. Ni holgada ni estrecha, esta versión corregida y aumentada dio como resultado un pantalón de un corte recto que dibuja la silueta, pero sin constreñirla, que cuenta con suficiente espacio en la parte de la cadera para llevar tranquilamente las manos en los bolsillos y que le sienta bien a la gran mayoría de los hombres, sin importar cuál sea su complexión. A partir del prototipo del Alpha Khaki, Docker’s desarrolló una línea completa de pantalones en los que incluye tejidos de alta tecnología, resistentes a las manchas y a las arrugas.

 

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