Cuando una pareja se separa, en muchas ocasiones quedan sentimientos de tristeza, enojo, decepción, frustración y hasta de venganza. Sin embargo, llevar una relación sana como ex pareja será lo mejor que puedan hacer para el buen desarrollo de sus hijos.

 

 

Cuando una pareja se separa, se rompe la relación entre dos personas, pero en caso de que haya hijos de por medio, el vínculo siempre estará presente. Por ello es importante crear un frente común para lograr el mejor desarrollo de la familia, basado en buena comunicación, paciencia, empatía y amor. Se requiere poner el enfoque en los hijos y resolver de manera separada los asuntos pendientes con la pareja, siempre teniendo en cuenta el efecto negativo que recae en los hijos cuando la pareja vive en constante conflicto.

Las siguientes claves ayudan a realizar una crianza saludable de los hijos para padres que están separados.

 

Resuelvan los problemas juntos

Concéntrense en estrategias para resolver los conflictos que se vayan suscitando y busquen las soluciones en conjunto, de manera objetiva, procurando siempre la felicidad y el bienestar de sus hijos. Recuerden que los hijos se desarrollan y crecen mejor cuando reconocen un frente unido de sus padres. Construir una relación amigable con su ex ayudará a garantizar estabilidad y seguridad a los hijos y a mantenerse unidos a sus dos padres. Hay estudios que revelan que los hijos de progenitores divorciados que llevan una buena relación tienen menor incidencia de trastornos como ansiedad, depresión y déficit de atención.

 

Busquen formas para dialogar

Ya sea por correo electrónico, WhatsApp, mensajes de textos o llamadas, encuentren el mejor canal para comunicarse. Los ayudará a mantener las vías de comunicación abiertas todo el tiempo y avisar si uno de sus hijos está enfermo, si tuvo problemas en el colegio, si hizo algo maravilloso por lo que vale la pena felicitarlo, si notan cambios en su estado de ánimo, etcétera. Aunque no sientan el deseo de hablar con su ex, recuerden que siempre deben mantener al tanto al otro sobre el día a día de sus hijos y no cometer el error de comunicarse por medio de los niños. Esto sólo los confunde y los angustia.

 

Pongan reglas y síganlas

Aunque desde la separación los niños pasarán tiempo en casa de mamá y en casa de papá, traten de mantener las mismas rutinas, reglas y estructura con los hijos. Los horarios de comida, de dormir, de hacer tareas y actividades deben ser respetados. Eso ayudará a que los niños mantengan una sensación de seguridad y que tengan horarios y reglas predecibles. Cuando los hijos viven una vive consistente, es decir, igual tanto en casa de mamá como en casa de papá, serán más equilibrados y seguros de sí mismos.

 

No hablen mal del otro

Un error que suelen cometer muchos padres es hablar mal del otro con sus hijos, lo cual no sólo se debe evitar, sino que se deben crear reglas claras para que ni los hijos les falten el respeto a sus padres, ni éstos hablen mal el uno del otro. En lugar de ver lo malo del otro, traten de reconocer sus cualidades positivas y háganselas saber a sus hijos, para que ellos sepan que, a pesar de sus diferencias, sus papás pueden apreciar las virtudes del otro. Nunca metan a sus hijos a la mitad de sus discusiones o de sus problemas. Tampoco los usen como mensajeros, ya que esto sólo les provocará inseguridad e impotencia. En lugar de hablar mal de su ex con tus hijos, busquen la ayuda de un terapeuta, de amigos o de la familia y liberen todos los sentimientos negativos que alberguen.

 

Mantengan la normalidad en la familia

Aunque estén separados, es importante que sigan siendo una familia, en cuanto a los hijos se refiere. Busquen oportunidades para que los niños convivan con la familia extendida: abuelos, tíos y primos, para que no se sientan aislados. Asistan juntos a las actividades escolares, festivales, premiaciones, etcétera, y traten de evitar hablar mal de la familia de su ex pareja; recuerden que ellos son parientes de sus hijos. De esta manera los niños se sentirán más seguros, se podrán adaptar a los cambios del divorcio de manera más rápida y tendrán mejor autoestima. Lo anterior también los ayudará a sentir que no viven en un hogar roto.

 

No caigan en la trampa de la culpa

Los padres separados suelen caer en la trampa de la culpa por haber hecho pasar por el divorcio a sus hijos y por no poder estar de tiempo completo con ellos. Cuando los padres caen en la trampa de la culpa acaban siendo muy permisivos con los niños y les dan cosas materiales en exceso. Esto puede convertir a los hijos en niños egoístas, con poca empatía y con nula tolerancia a la frustración. Mejor compénsenlos con un ambiente familiar sano, amoroso y sin conflictos. Esto les proporcionará más beneficios que un nuevo juguete o un celular novedoso.

 

Reglas efectivas: hijos felices

Aunque los hijos vivan en casas distintas, existe un conjunto de reglas y expectativas que deben respetarse en ambos hogares para proporcionar a los pequeños una mejor estructura y seguridad:

  • No es necesario que todas las reglas sean iguales en ambas casas, pero los padres deben ser consistentes en temas como las tareas escolares, las tareas en casa, los horarios de dormir, el uso de aparatos electrónicos, los videojuegos y las actividades extraescolares.
  • Procuren poner castigos similares en caso de que sus hijos no cumplan con las reglas impuestas, ya sea en casa de mamá o en casa de papá. Si los pequeños tienen como castigo no jugar videojuegos durante un mes, se debe cumplir en ambas casas, sin importar en cuál se hayan portado mal.
  • Cuando se trate de la salud de los hijos, siempre mantengan al tanto a la ex pareja de las citas médicas, la toma de medicamentos, las enfermedades (aunque sean leves), los golpes o las lastimaduras, los cambios en comportamiento o el estado de ánimo, etcétera.

 


 

* Comunicóloga por la Universidad Iberoamericana. Divide su tiempo entre su pasión de escribir, su familia y su blog: www.tudosisdiaria.com. 

 

 

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