Entre los problemas de salud más comunes en la actualidad encontramos los trastornos del sueño, que están relacionados con alteraciones en los patrones de sueño y que causan dificultades para dormir o para mantenerse despierto durante el día. El Día Mundial del Sueño se celebra cada año, el tercer viernes de marzo, por lo cual aprovechemos esta oportunidad para echar un vistazo a este tipo de perturbaciones, en las cuales se presenta un componente de tipo psicológico.

 

 

Los trastornos del sueño son uno de los problemas de salud más frecuentes porque afectan la calidad de vida de las personas y, además, desempeñan un papel fundamental en el desarrollo de enfermedades cardiovasculares, una de las primeras causas de muerte en México. De acuerdo con la Revista Médica de la Universidad Veracruzana existen más de 100 diferentes trastornos del sueño, siendo los más comunes el insomnio, la apnea del sueño y la narcolepsia.

Algunos de estos trastornos tienen su origen en factores biológicos, mientras que otros son resultado de desórdenes psicológicos o de un estilo de vida que interfiere con el ciclo de sueño-vigilia.

Según expertos de la Clínica del Sueño del Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias (INER), 95 por ciento de los casos de insomnio está asociado con trastornos de ansiedad y depresión.

 

Insomnio

El insomnio es la incapacidad de conciliar el sueño y permanecer dormido toda la noche. Todos necesitamos ciertas horas de sueño para sentirnos descansados, aunque lo normal es dormir entre siete y nueve horas. Mucha gente duerme menos de esta cantidad de tiempo y en algunos casos es posible que no se presenten alteraciones en su calidad de vida, pero con el tiempo puede manifestarse deterioro de la salud, falta de concentración, fatiga, disminución del rendimiento y alteraciones en el estado de ánimo, como irritabilidad o depresión, porque es necesario un buen descanso para el funcionamiento diario. Las dificultades para dormir se presentan con frecuencia en casos de depresión, mientras que los casos en los que se despierta durante la noche están asociados a la ansiedad.

En México, el insomnio afecta a 18.8 por ciento de la población, con mayor proporción en la mujeres, y aunque todos en algún momento de nuestra vida hemos padecido insomnio como resultado de alguna preocupación, o debido a una situación estresante, podemos asegurar que sólo nos encontramos con un problema de insomnio crónico cuando éste se prolonga durante más de tres meses y sucede al menos tres noches a la semana. El insomnio no se desarrolla de la noche a la mañana, sino que gradualmente comienza a afectar nuestro funcionamiento cotidiano, siendo la persistencia de pensamientos repetitivos sobre la imposibilidad de dormir una de las cosas que contribuyen a su existencia. Cuando no poder dormir se convierte en el centro de las preocupaciones de una persona, es muy común que al anochecer aumente su aprehensión por no poder conciliar el sueño a medida que se acerca la hora de acostarse. Después de padecer una mala noche, la persona con insomnio crónico no sólo se preocupa por el tiempo que no durmió, sino que comienza a pensar en la siguiente noche, y así sucesivamente, hasta que el insomnio se convierte en un presagio de otra noche sin dormir.

Según expertos de la Clínica del Sueño del Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias (INER), 95 por ciento de los casos de insomnio está asociado con trastornos de ansiedad y depresión, mientras que el restante 5 por ciento puede tener alguna causa médica, como enfermedades respiratorias o asma.

¿Cómo podemos combatir el insomnio? Primero es necesario cambiar los factores que están contribuyendo a mantenerlo. Por ejemplo, los hábitos inadecuados, como el uso de dispositivos electrónicos, los cuales disminuyen las horas de sueño y alteran la calidad del mismo. Cuando estamos expuestos a una fuente de luz poco antes de dormir (teléfono, televisión, iPad) el estado de alerta de nuestro organismo se estimula y, por lo tanto, altera el sueño.

 

Apnea del sueño

La apnea del sueño es el trastorno respiratorio más común durante el cual la persona que lo sufre hace una pausa en su respiración durante el sueño. Suele durar poco y luego la persona recupera su respiración normal con un ronquido fuerte. En este trastorno respiratorio existe una obstrucción en las vías respiratorias que impide que el aire pase. Para muchas personas, la primera señal de que tienen apnea del sueño son las quejas de sus parejas porque roncan. Este trastorno se presenta con mayor frecuencia en hombres que en mujeres, y normalmente en personas con sobrepeso. Si no se trata correctamente puede tener graves consecuencias porque en los periodos de falta de aire en el cerebro pueden resultar dañadas las neuronas asociadas al sueño y aumentar la probabilidad de sufrir un ataque cardiaco. Además, en las personas que padecen apnea del sueño las probabilidades de desarrollar diabetes y tener altos niveles de colesterol se incrementan de forma significativa.

 

Narcolepsia

La narcolepsia es otro trastorno del sueño durante el que se siente somnolencia constante a lo largo del día, pero en algún momento específico el sueño se presenta de manera brusca y espontánea y la persona puede quedarse dormida en cualquier parte, ya sea hablando, trabajando, manejando o comiendo. Aunque la persona no pierde la conciencia puede notar cómo se le cierran los párpados, sus brazos se “caen” y su cabeza se ladea. Las personas que sufren narcolepsia pueden tener accidentes, caídas o pasar por situaciones incómodas, por lo que es fundamental que tengan un horario de sueño regular y que proscriban el consumo de alcohol o de fármacos depresores del sistema nervioso central. Además, se recomienda el ejercicio físico, aumentar el número de horas de sueño nocturno y realizar siestas cortas programadas durante el día.

 

Independientemente del tipo de problema de sueño que se padezca, se recomienda visitar a un especialista y seguir las recomendaciones indicadas. Además, puede resultar de utilidad llevar a cabo algunas de las siguientes estrategias: no hacer ejercicio por la noche o antes de dormir, mantener horarios regulares para dormir siempre a una misma hora, utilizar la recámara sólo para dormir y no para ver la televisión ni realizar otras actividades, cenar ligeramente y evitar siestas ligeras durante el día.

 


 

* Maestra en psicología clínica por la Universidad Iberoamericana.

 

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