Si los dos mejores jugadores de todos los tiempos —a título personal—, Cristiano Ronaldo y Lionel Messi, no ganarán el Mundial, entonces, ¿quién lo ganará?

 

LEE EL ARTÍCULO EN LA REVISTA DIGITAL

 

Para todos aquellos que fueron abducidos durante los últimos 12 años y que ya fueron puestos en libertad por sus captores alienígenas, les cuento rápido que Cristiano Ronaldo es un futbolista portugués que ha ganado casi todo en el planeta Tierra: Champions, Liga, Eurocopa, Mundial de Clubes, Balón de Oro, todo, excepto… el Mundial de Futbol.

También les cuento que existe un futbolista argentino que ha ganado casi todo, también, en el planeta Tierra: Champions, Liga, Copa América, Mundial de Clubes, Balón de Oro, todo, excepto… el Mundial de Futbol. Su nombre: Lionel Messi.

De 33 años, Cristiano Ronaldo jugará el que probablemente sea su último Mundial de Futbol o, al menos, el último en el que aspire a ganar la tan ansiada Copa del Mundo como titular y capitán de su selección.

De 30 años, y cumpliendo 31 en estos días (24 de junio), el llamado “Mesías” jugará el que seguramente será su penúltimo Mundial de Futbol, o al menos, el último en el que aspire a ganar la tan ansiada Copa del Mundo al cien por ciento de sus capacidades físicas y como titular indiscutible de la selección albiceleste.

Se ha dicho un millón de veces que para superar a Pelé o a Maradona, Cristiano y Messi tendrían que ganar un Mundial. Si esto fuera cierto, el escenario de Rusia 2018 no es el más favorable para que eso suceda de parte de alguno de estos dos fenómenos del balompié.

Ahora, ¿realmente para superar a Maradona y a Pelé hace falta ganar un Mundial? Mi respuesta es: ¡definitivamente no!

Comparar la velocidad, la fuerza, el dinamismo, la habilidad, la mentalidad, el desgaste y muchas otras características entre los futbolistas modernos y quienes jugaron hace décadas sería injusto por muchas razones, pero la principal es sencilla: el juego se llama igual pero no se juega igual. La exigencia es infinitamente mayor.

La estructura deportiva y económica que envuelve al futbol en nuestros días no permite que el jugador se relaje un solo día, un solo entrenamiento, una sola comida. Los futbolistas hoy son atletas de alto rendimiento que dependen por completo de sus habilidades natas o adquiridas y de su capacidad física; por lo tanto, no pueden darse el lujo de estar fuera de ritmo con el riesgo de que su competencia interna acabe con sus aspiraciones de un día para el otro. Antes veíamos y escuchábamos acerca de jugadores que tenían kilos de más, que eran fiesteros, que gustaban de fumar y al final, si demostraban su talento en la cancha y daban un buen espectáculo para la afición, los entrenadores y los directivos les perdonaban todo. Hoy no es así.

Cristiano Ronaldo y Lionel Messi son increíblemente estrictos en su forma de conducirse en la vida extrafutbolística, se mantienen alejados de escándalos que los comprometan con los patrocinadores que mes a mes y campaña a campaña les retacan los bolsillos de millones de euros. Por eso la exigencia es mayor, porque va de la mano de los contratos multimillonarios que les dan la fama y la fortuna que poseen.

Y en lo futbolístico han demostrado tener capacidades superiores en todos los ámbitos a las de los demás jugadores del planeta: rápidos, técnicos, con una visión de juego como pocos y, sobre todo, con la gran capacidad de resolver partidos importantes con una sola individualidad. Esa es la diferencia entre sus selecciones y las selecciones favoritas de ganar el título de campeón del mundo en Rusia.

Pero si los dos mejores jugadores de todos los tiempos —a título personal— no ganarán el Mundial, entonces, ¿quién lo ganará?

Mi pronóstico es: Alemania. ¿Por qué? Porque tanto Alemania y Brasil como Francia y España son equipos que se han concentrado en jugar así: como equipo, y es ahí donde el futbol ha cambiado.

Las individualidades pesan en los momentos importantes. Sí. Pero a la larga los equipos pesan más de lo que pueda hacer una sola persona dentro del campo de juego.

Será muy difícil volver a ver un gol como el famoso “Gol del Siglo” de Maradona en México 86, cuando prácticamente se lleva a medio equipo inglés para terminar de esquivar al portero y empujar la pelota al fondo de la portería. Será muy difícil porque la maña y la técnica también han cambiado y los defensas y los mediocampistas primero taclean o empujan o le bajan los shorts a quien intente hacer algo similar en contra de su equipo.

No olvidemos el significado del acróstico en inglés de la palabra equipo: TEAM (together everyone achieves more, “juntos todos consiguen más”).

¿Y México? México tiene todo para ganarle a Alemania. ¿Por qué partir de un supuesto mediocre de que Alemania nos va a golear, que a Corea le sacaremos el empate y a Suecia le ganaremos? Pensar así es no hacer equipo y eso se refleja en las mentalidades de los jugadores y los directivos que nos ponen justo ahí… como a la mitad.

México no ha terminado por encontrar un técnico con un sistema definido que le pueda dar el equilibrio entre las individualidades y el trabajo en conjunto, ni los jugadores han acabado de entender que ganarían más, lucirían más y tendrían más oportunidades en el extranjero si supieran lucir un futbol en equipo. Aquí cada quien se rasca con sus uñas y por eso no alcanza para más. México tiene una de las mejores camadas de jugadores desde aquella selección de Estados Unidos 94, pero la frivolidad y la búsqueda de la felicidad individual harán que una vez más nos quedemos en la orilla. Ojalá me muerda la lengua y para cuando esta lectura llegue a tus manos puedas mandarme un tweet diciéndome que me equivoqué, aunque honestamente lo dudo mucho.

No por nada la famosa frase del jugador inglés Gary Lineker: “El futbol es un deporte en el que juegan once contra once durante 90 minutos y al final siempre gana Alemania”. ¿Será casualidad o la propia historia del país germano los ha enseñado a salir adelante “haciendo equipo”?

¡Hasta lueguito!

 


 

* Productor de televisión, profesional del entretenimiento y fan de los deportes.

 

© Voy vengo 2016 Todos los derechos reservados - Política de Privacidad