Lucía Legorreta*

Twitter: @thinktad

 

 

En esta época del año, en que celebramos las fiestas navideñas, la mayor parte del tiempo se comparte con la gente más cercana y más querida, especialmente con los papás y los hermanos. Pero, ¿realmente sabemos qué significa la familia?

 

Sin duda, el término familia es uno de los más conocidos y, paradójicamente, uno sobre los que menos se reflexiona. A la familia se le considera la “base de la sociedad”, porque al investigar sus raíces se comprueba que es la única institución que ha surgido de manera espontánea, en comparación de otras instituciones que han sido creadas por el hombre para cumplir con una finalidad específica (gobiernos, empresas, iglesias o instituciones educativas, entre otras).

La familia surge por sí sola. Esto no es una casualidad; es más la consecuencia de una realidad biológica en la que los integrantes menores necesitan de sus padres para crecer y convertirse en adultos, para ser cuidados y educados hasta que puedan valerse por sí mismos.

Pero no todas las familias son iguales: en la mayoría hay papá, mamá e hijos; en otras sólo una de estas figuras con los hijos; las hay con abuelos o tíos que viven en la misma casa. Puede haber hijos adoptados, hijos de algún miembro de la pareja, o bien parejas sin hijos.

El tiempo las ha ido transformando y cada familia se organiza de manera diferente, de acuerdo con las edades de sus miembros y con sus situaciones particulares. En este sentido, el estudio “Sueños y aspiraciones de los mexicanos”, publicado por la revista Nexos en febrero de 2011 es muy revelador, pues uno de los asuntos fundamentales fue la percepción de los encuestados acerca de la familia. Las primeras líneas son interesantes: “Sin sueño colectivo, sin faro que alumbre un camino, sin confianza en los gobernantes y los compatriotas que caminan a su lado, los mexicanos encuentran consuelo y esperanza en su familia […] La familia se encuentra idealizada como el refugio donde los mexicanos sí pueden confiar unos en otros; es el conjunto donde sí se comparten valores, sí se encuentra el apoyo”.

El mismo estudio afirma que esta imagen de la familia impide a los ciudadanos percibirse como parte de una colectividad superior a su entorno inmediato (la comunidad, la ciudad, la patria) y al mismo tiempo ponerse de acuerdo para alcanzar metas en conjunto (para 81 de cada 100 mexicanos, antes que el país está su familia).

¿Por qué entonces, escuchamos o decimos con frecuencia que la familia está en crisis? ¿Por qué al hablar de familia nos referimos sólo a los problemas que la aquejan: violencia, infidelidad, divorcio, adicciones, delincuencia, falta de comunicación, entre otros, que hacen pensar que este núcleo social se está fracturando? ¿No sería más adecuado recordar lo que aporta la familia?

La familia tiene fortalezas significativas que la distinguen como una institución natural y ancestral, entre ellas:

- Promueve el derecho a la vida: primer derecho universal de un ser humano sobre todos los demás.

- Garantiza el derecho a la educación: aprender, superarse y ser alguien productivo para la sociedad.

- Se acepta a cada uno como es, sea cual sea su carácter, su temperamento o su condición física.

- Se aprende a amar: la primera experiencia de todo ser humano de amar y relacionarse con los demás la aprende dentro de su familia.

- Se transmiten creencias, tradiciones, hábitos y costumbres.

- Es la escuela de los valores.

- Es un espacio de apoyo, confianza y solidaridad.

- Se aprende a vivir en paz y en armonía.

Después de muchos años de estudio podemos afirmar que no hay nada que nos haga suponer la desaparición de la familia, por más que se diga que está en crisis. De hecho, la historia confirma lo contrario: los lazos familiares se han revitalizado y transformado, y de ninguna manera han desaparecido.

Si continuamos viendo a la familia con un enfoque centrado en sus problemas, la percepción será incompleta, pues los problemas son parte de su propia naturaleza. Por otro lado, si entendemos sus fortalezas quizá podamos explicar no sólo por qué ha existido hasta el presente, sino también por qué es parte esencial de nuestras vidas.

NOTAS

 

* Consejera de TAD (Think, Action & Development), Centro de Análisis y Propuesta Estratégica, especialista en temas de familia, liderazgo, y mujer y empresa.

© Voy vengo 2016 Todos los derechos reservados - Política de Privacidad