¿Sabías qué cuatro de cada 10 establecimientos micro y pequeños son emprendidos por mujeres, de acuerdo con el Censo económico 2014 del INEGI? Si estás pensando en sumarte a esta estadística, échale un ojo a las recomendaciones que te ofrecemos en este artículo.

 

 

La mujer de hoy combina el trabajo, la escuela, los hijos y la casa, entre otras actividades que absorben su día, por lo que hallar nuevas formas de empleo que le permitan ser dueña de su tiempo y tener una mejor calidad de vida, es vital. Y si además tiene como objetivo emprender su propio negocio, debe estar consciente de que no será un camino fácil y que no existe una fórmula mágica que le garantice el éxito. En conmemoración del Día Internacional de la Mujer te damos algunos puntos clave que te ayudarán a sacar a la emprendedora que llevas dentro.

 

Encuentra tu motivación

Piensa cuáles son las razones que te motivan a emprender, ya que esto te ayudará a iniciar y a encaminar tu proyecto.

 

Escoge una nueva idea y analízala

Busca una idea y moldéala. Define el tipo de servicio o producto que ofrecerás a tus clientes y detecta sus necesidades. Analiza las debilidades y las fortalezas de tu negocio. Define qué aspectos puedes mejorar y qué puntos te darían ventaja. Piensa en los obstáculos que puedes encontrar en el camino y cómo superarlos.

 

Elabora un plan de negocios

Una vez que definiste qué quieres hacer, es momento de pasar a la siguiente etapa: ¿cómo lo vas a hacer? Puedes diseñar un modelo de negocio que te permita desarrollar propuestas interesantes. Recuerda que sin un modelo definido es muy fácil que pierdas tu objetivo. Algunas preguntas que pueden ayudarte son: ¿qué tan realista es tu idea?, ¿es viable técnicamente y desde un punto de vista económico?, ¿estás en condiciones de llevar adelante tu proyecto?

 

Piensa en las finanzas

En este punto ya debes tener claro todos los aspectos de tu proyecto; tendrás que definir con precisión cuáles son los costos que implica y de dónde saldrá el dinero que necesitas para arrancar tu empresa y mantenerla funcionando hasta que tenga ingresos constantes.

 

Arriésgate de una vez

Si ya cuentas con la idea, el plan y los recursos, ¿qué esperas para iniciar? Puedes comenzar poco a poco, sin tener que dejar tu empleo formal al primer intento. Recuerda que el sueldo que recibes puede ser una fuente de dinero adicional para tu proyecto. Y si sientes que algún detalle está incompleto, no te preocupes, puedes arrancar y corregir las fallas sobre la marcha.

 

¿Y cómo manejo las finanzas?

Al ser emprendedora es importante hacer un buen manejo de tus finanzas personales y comerciales, para lo cual te recomendamos lo siguiente:

  • No mezcles las finanzas personales con las de tu negocio, ya que al hacerlo pueden pasar dos cosas. La primera: que termines patrocinando tu empresa, sacando de tu bolsillo cada vez que requiera algo y no tenga flujo de efectivo. La segunda: que tu empresa termine pagando tus gastos personales y familiares. Una buena forma de mantenerlas separadas es abrir dos cuentas en el banco y comprometerte a manejarlas de manera independiente.
  • Realiza un presupuesto mensual de los ingresos y los gastos de tu negocio, así como lo haces con tus finanzas personales. Esto te permitirá optimizar tus recursos, disminuir gastos y costos y aumentar tus ganancias.
  • Prepárate para imprevistos. Para hacerlo, contrata seguros tanto para tu vida personal como para tu negocio, pues cualquiera de los dos que se vea afectado puede dañar al otro.
  • Invierte en ti, pues la capacitación y la actualización continua harán crecer tus habilidades. Busca cursos, talleres y diplomados sobre el giro de tu negocio y sobre educación financiera, ya que ésta es indispensable para manejar adecuadamente las finanzas personales y comerciales, conocer el funcionamiento de los productos financieros para empresas y sacarles el mayor provecho posible.

Muchos emprendedores se dan por vencidos antes del primero año, generalmente porque al inicio se enfrentan a la incertidumbre, a las críticas y a los mensajes de desmotivación. Por eso siempre debes tener en mente la meta que quieres alcanzar: un proyecto bien pensado desborda seguridad.

Es cierto que ser emprendedora no es fácil, pero como todo aquello que vale la pena, hacer lo que amas vale el esfuerzo, y si emprender es tu camino, ¡no esperes más para iniciarlo!

 

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