Alejandro González Novelo*

En los tiempos actuales, con la necesidad de trabajar tanto para los papás como para las mamás, se han modificado las formas de relacionarse con los hijos. Hay aspectos que no debes ignorar si quieres permanecer cercano a tus hijos y ganar su confianza, comenzando por “educar con autoridad”. ¿Sabes en qué consiste esto?

Hoy en día es difícil ser un buen padre o una buena madre, a pesar de que esta tarea siempre ha tenido cierta complejidad. Además, es más escaso el tiempo del que disponen los padres para dedicarlo a sus hijos, y éstos cada vez están más interesados en la tecnología y en los videojuegos que, por una parte, pueden ayudar al desarrollo de algunas habilidades cognitivas, pero por otra, pueden generar problemas de socialización, convivencia y una predisposición a la adicción al juego.

Pese a lo anterior, en la actualidad se puede ser mejor padre o madre. Sólo se necesita desearlo, ser conscientes de esa tarea y constantes para alcanzar la meta. Siempre es tiempo para cambiar y nuestros hijos se lo merecen.

Para lograr ese objetivo, los padres deben ser conscientes de que no hay educación sin autoridad, pues sin esta última los hijos se sienten sin guía, y tarde o temprano, uno de ellos la usurpará, sin tener la preparación adecuada. No hay que olvidar que esa facultad le corresponde sólo a los padres. El que éstos no ejerzan dicha autoridad de manera adecuada perjudica el proceso de formación de niños y jóvenes, quienes no sabrán cómo ser padres cuando les toque su turno.

Así pues, los hijos necesitan una guía —sus padres— que los oriente y dirija su camino hacia la responsabilidad y el éxito. Esta guía es indispensable para el pleno desarrollo psicológico, espiritual e intelectual de las personas, y si los adolescentes no la encuentran en casa, saldrán a buscarla a otro lado.

Es necesario aclarar que la autoridad de los padres debe ser ejercida con cariño, amor, firmeza, elogios, estímulos, paciencia y con un gran sentido de responsabilidad. En pocas palabras, debe ser una autoridad ejercida con asertividad; de lo contrario, caería en el autoritarismo o en la permisividad.

Los hijos necesitan normas, criterios y modelos muy claros para aprender. No contar con padres dotados de autoridad firme puede conducir a los jóvenes a conductas que van desde la agresividad hasta la delincuencia.

La autoridad asertiva fija los derechos y las obligaciones mutuas de padres e hijos. Ambos perciben de manera clara los límites de esos derechos y los alcances de esas obligaciones.

Uno de los principales problemas de los padres en la educación de sus hijos es no saber comunicarles cuáles son sus responsabilidades y sus derechos, lo cual genera niños con muchos derechos, pero con escasas obligaciones, lo cual se vuelve especialmente conflictivo cuando los hijos son adolescentes.

A continuación presentamos algunos consejos prácticos para mejorar la autoridad por medio de la comunicación:

- Habla claro. Cuando pidas algo, hazlo de manera concreta y evita reglas generales. Por ejemplo, diles “Llega a las 10 de la noche”, en lugar de “Llega temprano”.

- Respalda tus palabras con hechos. No prometas algo que no vas a cumplir, ni amenaces con castigos que nunca impondrás. 

- Establece las reglas del juego. Tus hijos deben tener bien claro lo que esperas de ellos, lo que está permitido y lo que está prohibido, así como las consecuencias de infringir las reglas.

- Utiliza palabras respetuosas. Habla con tus hijos empleando frases que demuestren cariño y aceptación, aun cuando cometan una falta. Ellos necesitan saber que los amas, a pesar de que hayan cometido un error.

- Reconoce los buenos actos de tus hijos. Ellos necesitan un elogio cuando hacen bien las cosas y no sólo regaños cuando fallan.

* Director de la Escuela de Psicología de la Universidad Anáhuac Mayab.

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