Ángeles Díaz Vélez*

 

¿Te has sentido decepcionado de la medicina convencional porque sus costosos medicamentos sólo disfrazan los síntomas de tus padecimientos sin ofrecerte una solución definitiva? Quizá sea el momento de buscar nuevas alternativas.

 

 

La medicina alternativa es una técnica muy actual y muy antigua a la vez. Tiene que ver con todos aquellos compuestos y terapias que no son utilizados en la medicina convencional o alópata. Cada vez más centros de salud de renombre y médicos experimentados y prestigiados están utilizando aceite de pescado para disminuir el nivel de triglicéridos en la sangre, yoga para manejar el estrés y la ansiedad, y para tratar rehabilitaciones musculares y óseas, acupuntura para controlar el dolor en la fibromialgia, entre otros remedios. (Hay una gran cantidad de padecimientos y enfermedades que tienen que ver con el exceso o la deficiencia de nutrimentos.)

A estas “prácticas cuestionables” que actualmente migran a centros académicos y a grandes hospitales se les conoce como medicina integrativa.

Dicha medicina integrativa ha revolucionado la medicina actual, uno de cuyos principales objetivos es tratar al paciente como un todo —cuerpo, mente y espíritu— y no sólo a la enfermedad. Lo anterior lo hace utilizando la tecnología médica más avanzada junto con lo mejor de las prácticas no tradicionales, como el uso de suplementos y la aplicación de terapias.

El objetivo de este artículo es dar a conocer qué funciona y qué no funciona de estas prácticas alternativas, tomando en cuenta que existen estudios académicos muy serios y bien sustentados sobre productos y terapias —como los realizados durante años de investigación por la Clínica Mayo y por la Escuela de Medicina de Harvard, entre otros centros— que han medido la eficiencia e incluso la peligrosidad de algunos de estos productos.

En Estados Unidos, Suiza y Canadá, cuatro de cada 10 adultos utiliza la medicina alternativa. Y se ha descubierto que este tipo de medicina es requerida por personas de diversos estratos sociales, económicos y culturales. Su uso es mucho más frecuente en mujeres que en hombres y quienes más recurren a estos productos son personas que poseen altos niveles de educación y de ingresos.


Terapias actuales más comunes

Tipo de terapia

Porcentaje (niños y adultos) que la utiliza

1) Productos o suplementos naturales

18.8

2) Respiración guiada y profunda

12.7

3) Meditación

9.8

4) Quiropráctica y osteopática

8.6

5) Masaje y/o acupuntura

8.3

6) Yoga

6.1

7) Basadas en dietas específicas

3.8

8 ) Relajación y energía guiada

2.9

 

La finalidad de los consejeros de salud que utilizamos la medicina integrativa es mantener el bienestar de nuestros pacientes, diseñando junto con ellos estrategias para mantener su salud en vez de abocarnos sólo a tratar la enfermedad. Pero independientemente de lo que el médico, el nutriólogo o el terapeuta puedan prescribir, la responsabilidad por la salud es de cada persona.

¿Comes sanamente y cubres tus requerimientos nutritivos? ¿Realizas suficiente ejercicio? ¿Tomas medidas para reducir el estrés y la ansiedad? ¿Sigues los pasos necesarios para ayudar a tu sistema inmune a enfrentar las enfermedades? Mantenerte sano no es difícil, sólo es cuestión de que te decidas a hacerlo.

Lo primero es empezar por evaluar con honestidad si diariamente tomamos decisiones en relación con el cuidado de nuestra salud y de nuestro bienestar. Estas decisiones deben basarse en resultados de largo plazo, y no en determinaciones que sólo funcionen en el momento e impliquen un riesgo para nuestra salud.

Hay que mantener un objetivo de salud para todo el maratón, y no sólo para un sprint. Primero hay que encontrar un balance sano en nuestro estilo de vida, en los ámbitos familiar, laboral, social, etcétera. No debemos permitir que ninguno de estos ámbitos impida mantener una buena salud. Segundo, hay que definir pequeñas metas que permitan monitorear el progreso al realizar cambios en el estilo de vida; sin dichas metas no se puede medir el cumplimiento de los objetivos. Prémiate cuando alcances una meta. Tercero, no te des por vencido si en algún momento tropiezas; aprende de tu esfuerzo y realiza los ajustes necesarios para retomar tus objetivos.

Por último, hay cuatro factores que harán una gran diferencia en tu estado de salud y que serán determinantes en tu vida: 1) no fumar, 2) hacer ejercicio (cardiovascular y aeróbico) por lo menos 200 minutos por semana y descansar, 3) una alimentación equilibrada y 4) el adecuado manejo de las emociones.

 


* Nutrióloga. Contacto: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.; (55) 5631-3167, 5272-2045 y 04455 2888-9150.

 

 

 

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