Si te sientes permanentemente cansado, débil o agotado, experimentas mareos o dolores de cabeza frecuentes, y tienes dificultades para concentrarte, puede ser que tengas anemia. No eches en saco roto las recomendaciones que te ofrecemos en este artículo y acude cuanto antes al médico para un diagnóstico certero.

 

La sangre que se encuentra en el cuerpo humano lleva oxígeno desde los pulmones al resto del organismo, entre otras de sus funciones. Se encuentra compuesta por los glóbulos rojos (que se encargan de transportar el oxígeno y retiran del cuerpo el dióxido de carbono, que es un producto de desecho), los glóbulos blancos (que ayudan a combatir las infecciones) y las plaquetas (que se unen unas a otras para sellar cortaduras pequeñas o rupturas de las paredes de los vasos sanguíneos y detener el sangrado, es decir para cicatrizar).

La anemia es la enfermedad que se produce cuando la sangre tiene menos glóbulos rojos de lo normal.

 

¿Cuáles son sus causas?

Existen tres causas principales de la anemia: 1) pérdida de sangre, 2) falta de producción de glóbulos rojos y 3) acelerada destrucción de los glóbulos rojos. Estas causas pueden ser consecuencia de varias enfermedades, problemas de salud u otros factores:

  • De origen nutricio.
  • Trastornos hereditarios (talasemia o esferositosis).
  • Infecciones (parasitosis).
  • Exposición a medicamentos o toxinas.
  • Destrucción prematura de los glóbulos rojos (lo cual puede ser provocado por problemas en el sistema inmunitario).
  • Enfermedades prolongadas (crónicas), como cáncer, colitis ulcerativa o artritis reumatoide.
  • Embarazo.
  • Problemas con la médula ósea, como linfoma, leucemia y mieloma múltiple.

 

¿Cuáles son sus síntomas?

Si la anemia es leve, es posible que no se tenga ningún síntoma. Si el problema se desarrolla lentamente, las primeras señales de la enfermedad son las siguientes:

  • Cambios en la conducta (irritabilidad o depresión).
  • Debilidad o fatiga.
  • Dolores de cabeza.
  • Problemas para concentrarse, para pensar o para aprender.

Si la anemia empeora, los síntomas pueden ser los que se enlistan a continuación:

  • Color azul en la esclerótica de los ojos.
  • Uñas quebradizas.
  • Mareo al ponerse de pie.
  • Color de piel pálido.
  • Dificultad para respirar (disnea).
  • Lengua inflamada y adolorida (glositis).
  • Pérdida de apetito (anorexia).
  • Mareo, vómito, diarrea.

 

¿Cómo se diagnostica?

Con un análisis de sangre, llamado biometría hemática (BH) o hemograma, el cual determina los niveles de eritrocitos, hemoglobina y hematocrito, principalmente, por lo cual un valor bajo de hemoglobina o de hematocrito es un signo de anemia. La biometría hemática determina la cantidad de glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas de la sangre. Los resultados anormales pueden ser un signo de anemia, de otro trastorno de la sangre, de una infección o de otra enfermedad.

Asimismo, esta prueba define el volumen corpuscular medio (VCM), esto es, el tamaño promedio de los glóbulos rojos. El VCM constituye una pista de la causa de la enfermedad. Por ejemplo, en la anemia por deficiencia de hierro por lo general los glóbulos rojos son más pequeños de lo normal.

Se debe considerar que los valores de referencia pueden variar un poco según el laboratorio donde se realiza la prueba; además, el intervalo normal de estos valores puede variar según la población, la edad o la etnia, por lo cual el médico es el único que puede interpretar adecuadamente los resultados de estas pruebas.

 

Tratamiento

El tratamiento se debe orientar hacia la causa de la anemia y puede incluir:

  • Transfusiones de sangre.
  • Corticoesteroides u otros medicamentos para inhibir el sistema inmunitario.
  • Eritropoyetina, un medicamento que ayuda a que la médula ósea produzca más células sanguíneas.
  • Alimentación adecuada y suplementos de hierro, vitamina B12, ácido fólico u otras vitaminas y minerales.

 

Anemias de origen nutricio

Se presentan por deficiencia de diferentes nutrimentos necesarios para la producción de las células sanguíneas; en primer lugar, por insuficiencia de hierro = anemia ferropénica (esencial para producir hemoglobina); en segundo lugar, por carencia de folatos (ácido fólico), y en tercer lugar, por deficiencia de vitamina B12 = anemia perniciosa; también, aunque en menor cantidad, por insuficiencia de vitamina B6 = anemia sideroblástica. También existe una pseudoanemia que se presenta en la desnutrición infantil y que se debe a una deficiencia de energía y de proteínas.

 

Implicaciones para la salud

  • En embarazo: mayor mortalidad y morbilidad para la madre y el bebé.
  • Deficiencia de hierro en los primeros seis meses de vida puede provocar retardo en el desarrollo mental, disminución de la capacidad auditiva y del desarrollo del lenguaje y menor rendimiento escolar.
  • Disminución de la capacidad para trabajar, para realizar ejercicio, así como para mantener la temperatura corporal en ambientes fríos.
  • Aumento a la susceptibilidad de infecciones.

 

Tratamiento nutricio

 

Suplementos

  • En el caso de deficiencia de hierro: sulfato ferroso (vía oral si se tolera o vía parenteral si no) y ácido ascórbico para optimizar su absorción.
  • En el caso de deficiencia de vitamina B12: administración oral de cianocobalamina. Si se trata de alteraciones por absorción o por falta de secreción del factor intrínseco, administración por vía parenteral.
  • En el caso de deficiencia de ácido fólico: administración oral de ácido fólico.

 

Fuentes de hierro

  • Alimentos de origen animal. Carnes de res, pollo y pescado; hígado, moronga y huevo.
  • Leguminosas. Frijol, lenteja, habas, garbanzos, alberjón, soya; se recomienda remojarlas, tirar el agua y hervir con otra agua.
  • Verduras. Calabacita, acelgas, espinaca, verdolagas, huauzontles, quelites, jitomate, chile poblano, hongos, romeritos, coles de Bruselas.
  • Cereales. Productos elaborados con harinas a base de granos enteros y adicionadas y cereales precocidos infantiles.
  • Otros. Frutas secas, cacahuates, semillas de girasol y nueces.

 

Fuentes de vitamina C (que favorecen la absorción del hierro)

  • Verduras (principalmente crudas). Chile poblano, col de Bruselas, zanahoria, calabaza, papa, pimiento rojo, coliflor, brócoli, tomate verde, chile seco, habas verdes, jitomate, huauzontle.
  • Frutas. Guayaba, piña, nanche, kiwi, zapote negro, mango, limón, mandarina, papaya, fresa, toronja, naranja, tejocote, plátano, melón.

 

Fuentes de vitamina B12 y de ácido fólico

  • Alimentos de origen animal. Huevo, carne de res y de aves, mariscos, leche y derivados.
  • Cereales fortificados.
  • Verduras. Vegetales de hoja verde: espinacas, coles, lechuga, espárragos.
  • Frutas. Melón, plátano, naranja, papaya.
  • Leguminosas. Lentejas, garbanzos, frijoles.

 


* Nutrióloga.

  

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