Desde hace algunos años, el Carnaval de Mazatlán es considerado uno de los mejores del mundo. Del 8 al 13 de febrero la “Perla del Pacífico” te espera para disfrutar el sol, la playa y la alegría de su fiesta.

 

 

El carnaval

Se dice que en Mazatlán el tiempo se mide por carnavales, porque la referencia popular más común en relación con acontecimientos importantes para la comunidad es el carnaval, que se identifica por algún dato, como el nombre de la reina, o por un suceso llamativo que se verificó en esos días de fiesta.

Durante los cinco días previos al miércoles de ceniza de cada año los mazatlecos celebran la que se considera su máxima fiesta: el carnaval. Es una tradición con más de 190 años de existencia probada documentalmente y que está cumpliendo 120 años de haberse transformado en una fiesta de confeti y serpentina, de haber adoptado la modalidad de los desfiles de carros adornados y de haber establecido la designación de soberanos.

Cada año se elige un tema específico para darle una expresión homogénea a los eventos del programa de carnaval. Este año el tema del carnaval es “Patasalada. El Circo de los Talentos”. La edición 120 del Carnaval Internacional de Mazatlán (en la modalidad del confeti y la serpentina, 1898-2018) se dedicará a enaltecer el orgullo mazatleco. El desarrollo de cada uno de las actividades del programa, que tendrán lugar del 8 al 13 febrero de 2018, girará alrededor de la exaltación de los extraordinarios talentos de la esencia porteña, en todos los ámbitos de su vida.

En estas fechas Mazatlán se transformará no sólo por los adornos que se instalarán en algunas de sus calles sino también por la evidente actitud de la gente predispuesta a la alegría.

 

La fiesta

El Carnaval de Mazatlán se distingue de los otros carnavales, nacional e internacionalmente, porque aquí la diversión tiene el ritmo de la “banda”: la música de la tambora regional que ha trascendido de Sinaloa al mundo.

Además, el programa de esta fiesta incluye actividades de carácter cultural (certamen de poesía, premio de literatura, bienal de pintura y muchos espectáculos de gran calidad artística), con los que la celebración se extiende a todos los sectores de la población y abarca toda la gama de gustos de los porteños y los turistas.

El estilo con el que se diseñan y se construyen los carros alegóricos es otra característica que diferencia al Carnaval de Mazatlán de los demás, por la elegancia de sus formas clásicas y sus acabados llamativos que se complementan con el vestuario de lujo de las participantes, especialmente el de las reinas y sus cortes.

Las modificaciones que ha sufrido el carnaval a lo largo de la historia no han alterado el carácter original de esta fiesta popular. Sólo cambió el escenario por razones de espacio, pues creció el número de habitantes del puerto, así como de sus visitantes. Ahora el escenario principal de la fiesta lo constituye el extenso malecón de poco más de 21 kilómetros de largo.

La avenida costera se cierra al paso de los vehículos para abrir un paréntesis en la vida cotidiana, una temporada de excepción en la que algunas reglas sociales se vuelven nulas, en la que situaciones que normalmente son mal vistas se toleran, en un ambiente de seguridad que da como resultado fiestas en sana paz.

En el carnaval se realizan dos desfiles, durante los cuales se exhiben poco más de 30 carros alegóricos diseñados con motivos alusivos al tema seleccionado. Desfilan 300 personas ataviadas con disfraces adecuados a las figuras decorativas de cada carro. Poco más de 20 comparsas, integradas por un contingente que suma alrededor de 1,500 personas, acompañan el recorrido a pie, llevando a cabo diversos bailes, coreografiados especialmente para ilustrar el contenido de cada plataforma alegórica. También ambientan el desfile hasta 20 grupos musicales, las típicas tamboras sinaloenses de viento y los grupos musicales que ocupan los templetes fijos.

 

La playa

Todas las noches del carnaval la avenida Olas Altas y Paseo Claussen se convierte en un gigantesco centro de reunión y baile junto al Océano Pacífico. Si el sonido de las olas reventando en las rocas y en la playa no se escucha durante esas noches es debido a los altos decibeles de la música y el bullicio. Kilómetro y medio de avenida es cerrado a la circulación de vehículos. A todo lo largo del paseo se encuentran distribuidos numerosos templetes sobre los cuales diversos grupos musicales ejecutan lo mejor de su repertorio.

La noche del sábado de carnaval se ofrece como atractivo adicional la ejecución del Mal Humor y el Combate Naval.

 

La gastronomía

Es bien sabido que en Mazatlán se come delicioso, pues el “Granero de México”, como es conocido por chefs y amantes de la comida, tiene una gran variedad de pescados y mariscos tan frescos que uno se puede dar el lujo de comerlos a pie de playa y casi crudos, como el aguachile de callo de hacha. Pero si uno anda de carnaval, después de divertirse puede ir a las “cenadurías” por los exquisitos y típicos sabores mazatlecos, como el asado o pollo a la plaza, los tacos dorados, las gorditas y las enchiladas.

La oferta de restaurantes en Mazatlán ha crecido mucho en los últimos años, por lo cual uno puede encontrar todo tipo de comida durante su visita. Y, claro, la cerveza bien fría no puede faltar en esta fiesta llena de gastronomía, folclor, tradición y música.

 

Datos curiosos

  • En 1898 el carnaval pasó de ser una celebración realizada espontáneamente por los habitantes del puerto bajo la modalidad “juegos de harina” a ser una fiesta gobernada por un comité civil, esto es, una “junta”, creada para este propósito. Este rasgo lo convierte en el carnaval más antiguo del país por su continuidad.
  • El martes 22 de febrero de 1898 se abrió paso, entre la multitud arremolinada en las calles de la Plazuela Machado, en lo que hoy constituye el Centro Histórico de la ciudad, la primera procesión de carros y bicicletas adornadas de esta tradición. Para introducir un aire de farsa al festejo, Gerardo de la Vega fue ungido rey de la locura y se realizó un concurso para premiar a los mejores vehículos decorados que participaron en el desfile. Éste fue el primer carnaval organizado por un comité. El juego de la harina llegó a su fin y marcó el inicio de la tradición moderna del confeti y las serpentinas en las carnestolendas mazatlecas.

 


 

* Editora en TourismoGourmet.com, medio digital especializado en turismo gastronómico y estilo de vida.

 

 

 

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