Claudia Shizuru

 

Las mascotas, como los seres humanos, también padecen diferentes discapacidades, que pueden ser originadas desde la gestación, por cuestiones genéticas o causadas por algún accidente. Sin embargo, siempre es posible superar las barreras de la discapacidad con amor y paciencia.

Aunque podría pensarse que un animal discapacitado no logrará adaptarse a una vida normal, un perro cuidado por nosotros tiene muchas posibilidades de sobrevivir y llevar una vida casi normal. Desgraciadamente un perro en situación de calle o abandono no podrá lograrlo fácilmente.

Nuestro temor es que ayudar a un animal en estas condiciones puede ser un trabajo muy difícil, cansado y oneroso. Pero no es así; por increíble que parezca, un animal se adapta perfectamente a su condición y no se lamenta como nosotros: sólo confía en su instinto de supervivencia. Además, por fortuna la medicina veterinaria ha desarrollado tratamientos, equipo y accesorios para estos casos, que poco a poco han reducido sus costos y son fáciles de conseguir.

Las discapacidades más comunes

Tripié y bipié. Esta condición consiste en que el perro posee sólo tres o dos patas. La mayoría de estos casos se deben un deficiente desarrollo durante la gestación, muchas veces propiciado por la falta de espacio en el saco embrionario, por lo cual las extremidades no llegan a desarrollarse por completo. Otra causa pueden ser los accidentes, la mayoría de las veces atropellamientos, cuando el miembro es destrozado y debe amputarse.

Parálisis o invalidez parcial o total. La parálisis puede presentarse en la parte posterior o anterior del cuerpo, en ambas patas, por causas genéticas. La mayoría de las veces, los perros que han vivido sin aparentes problemas de movilidad, cuando llegan a la vejez, comienzan a presentar problemas de parálisis, debido a que sus vértebras llegan a moverse y a apretarse, lo cual impide la movilidad de sus extremidades. Otra causa común de invalidez, en razas de talla grande, es la displasia, la cual afecta las articulaciones que conectan la cadera con las patas.

Ceguera. Puede ser de nacimiento, debido a un problema de desarrollo en la córnea o en el cristalino; pero también puede ser consecuencia de accidentes, abuso y maltrato, ya que por un golpe muy fuerte el ojo puede a salirse de su órbita. (Si no hay desprendimiento, el ojo puede ser operado y devuelto a su lugar, y con la aplicación sistemática de ciertos medicamentos puede llegar a funcionar al 70 u 80 por ciento.) Por otra parte, durante la edad avanzada del perro comienzan a presentarse algunos problemas de visión, el más común de los cuales es la catarata, o nube ocular, que tratada y operada a tiempo puede desaparecer casi en su totalidad.

Sordera. Este problema se presenta con frecuencia en razas como el dálmata y el bóxer, como consecuencia de algunos problemas genéticos. La mayoría de las veces la sordera es provocada por un daño en el huesillo del tímpano, el cual, por milímetros de separación, no llega a vibrar cada vez que se produce un sonido.

Equipos utilizados para ayudar a los animales discapacitados

Prótesis. La ciencia ha avanzado mucho, y así como existen nuevas opciones de prótesis para seres humanos, también se están desarrollando aparatos ortopédicos muy parecidos para los perros, cuyos materiales pueden ser acero y metal, aunque últimamente se están haciendo pruebas con materiales plásticos, muchísimo más flexibles, duraderos, económicos y fáciles de cambiar.

Carros y carretillas. Similares a sillas de ruedas para seres humanos, estos aditamentos son diseñados con correas y halters que pueden ajustarse según el tamaño del perro y su condición de discapacidad, es decir, si es delantera o trasera.

Collar antichoque. Este collar es muy parecido al collar isabelino que se utiliza cuando un perro es intervenido quirúrgicamente y se quiere evitar que lama su herida. Es como una dona que se coloca a la altura del pecho o el cuello y que ayuda a un perro ciego a medir la distancia de los objetos para evitar chocar con ellos.

Lazarillo. Increíblemente, el instinto del perro de ayudar a un compañero ha logrado que un animal ciego pueda ser guiado por otro. A veces dos perros que conviven juntos lo hacen debido a su naturaleza, pero en algunos países ya se están desarrollando técnicas de entrenamiento para que un can asista a otro.

Férula ortopédica. Muy parecida a las prótesis, esta férula ayuda a un perro que tiene poca o nula movilidad a que apoye su peso en sus extremidades. Es un soporte similar al que a los seres humanos nos proporciona una muleta.

Pechera. La pechera para discapacitados es muy similar a la utilizada para el entrenamiento, pero en ésta el soporte va debajo del perro, para cargarlo sin molestarlo ni dañar su columna. En general se utiliza para mover o transportar al animal fácilmente.

Carriola. En caso de paraplejía, una carriola, diseñada al tamaño y la forma del perro, puede ayudar a trasladarlo de un lado a otro. Suele llevar una especie de asiento o un aditamento en la parte superior (similar a un tendedero) para que el perro se mantenga erguido y sus órganos internos sufran menos daño, al no tener más movilidad que en el cuello y la cabeza.

Cangurera. Para perros de talla pequeña, es igual a la que utilizamos para cargar a nuestros bebé, sólo que el diseño es especial para la anatomía del perro. También existen unas cangureras similares a las que utilizan las mujeres indígenas de México para cargar a sus bebés (rebozo).

Además de lo anterior, existen muchas terapias —acupuntura, hidroterapia, fisioterapia— que, combinadas con medicamentos prescritos por el veterinario, ayudarán a que nuestro perro discapacitado tenga una vida plena y feliz.

A continuación compartimos dos hermosas historias en las que un niño y un perro padecen discapacidades y se ayudan mutuamente para superarlas con el propósito de llevar una vida normal.

Owen y Haatchi

Haatchi, un pastor Anatolia de menos de un año, fue abandonado. Sufrió un accidente en las vías del tren: su cola fue dañada y su pata trasera sufrió daños severos. Cinco días después del accidente fue rescatado. Desafortunadamente, por la infección en las heridas, tuvieron que amputarle la cola y la pata. Por su parte, Owen Hawkins, un niño de ocho años, quien padecía el síndrome Schwartz-Jampel —que propicia el desarrollo inapropiado de los músculos—, conoció a Haatchi y estableció con él una relación de amor y apoyo: Owen padecía ansiedad y miedo frente a los extraños, pero poco a poco Haatchi lo ayudó a superar su condición antisocial. En correspondencia, Owen ayudó a Haatchi a perder el miedo a los seres humanos y a desenvolverse como un perro normal. En 2013 el Kennel Club de Inglaterra concedió a Owen y a Haatchi el Premio Mejores Amigos en la Vida.

Julia y Walter

Walter es un perro que nació sordo, debido a lo cual fue abandonado en un refugio. Pese a esa discapacidad fue adoptado por una familia cuya hija también padecía sordera. La mamá de Julia se dio cuenta que este era el cachorro perfecto para su hija, porque cuando la niña era bebé la olía en el cuello para reconocerla, y cuando ella cargó al cachorro hizo exactamente lo mismo. Julia le ha enseñado varias órdenes a Walter, con señas que utiliza para comunicarse con sus padres. Por su lado, Walter ha aprendido a hacer ciertos movimientos que le permiten comunicarle a Julia qué quiere y qué necesita. El amor y la convivencia entre ellos han logrado romper la barrera del lenguaje.

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