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La celebración del Día de Muertos tiene un lugar especial en nuestro calendario como una de las grandes fiestas nacionales (quizá con el mismo grado de importancia que las de la Independencia y de la Virgen de Guadalupe).

La celebración del retorno a la tierra de los familiares y seres queridos fallecidos es de tal relevancia que ha sido declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO. En el texto de inscripción se señala: “Esas fiestas tienen lugar cada año a finales de octubre y principios de noviembre. Este periodo marca el final del ciclo anual del maíz, que es el cultivo predominante en el país. Para facilitar el retorno de las almas a la tierra, las familias esparcen pétalos de flores y colocan velas y ofrendas a lo largo del camino que va desde la casa al cementerio. Se preparan minuciosamente los manjares favoritos del difunto y se colocan alrededor del altar familiar y de la tumba, en medio de las flores y de objetos artesanales, como las famosas siluetas de papel. Estos preparativos se realizan con particular esmero, pues existe la creencia de que un difunto puede traer la prosperidad (por ejemplo, una abundante cosecha de maíz) o la desdicha (enfermedades, accidentes, dificultades financieras, etcétera), según le resulte o no satisfactorio el modo en que la familia haya cumplido con los ritos […] Las fiestas indígenas dedicadas a los muertos están profundamente arraigadas en la vida cultural de los pueblos indígenas de México. Esta fusión entre ritos religiosos prehispánicos y fiestas católicas permite el acercamiento de dos universos: el de las creencias indígenas y el de una visión del mundo introducida por los europeos en el siglo XVI”.

Quizá influidos por la mercadotecnia, amplios sectores de la población privilegian la tradición anglosajona de Halloween, cuyas raíces y elementos son muy distintos a nuestra celebración mexicana del Día de Muertos. Si en tu familia no tienen esta costumbre, te invitamos a vivirla este año. Basta con poner un altar en casa, con fotos de tus seres queridos fallecidos y algunos de sus objetos preferidos, adornar con flores de cempasúchil, veladoras y papel picado, y preparar algunos de los platillos o bebidas que más disfrutaron en vida. Nada complicado, ¿verdad? Por último, no dejes de subir las fotos de tu altar a la página de Facebook Voy&Vengo ADO. Nos dará mucho gusto que las compartas con nosotros.

 

Cordialmente,

 

Luis Arturo Pelayo

Director Editorial

 

 

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