Arraigo, cultura y trabajo caracterizan a los menonitas, etnia que migró desde Europa para quedarse en las bellas tierras norteñas de Chihuahua durante las primeras décadas del siglo XX.

 

 

Los menonitas, como etnia religiosa, tienen su origen en el siglo XVI, provenientes de Holanda y Alemania, cuando en 1521 surgió del “anabaptismo”, grupo de cristianos que cuestionó la identificación de la iglesia y la sociedad durante la Edad Media. Siguiendo las indicaciones del Nuevo Testamento, los anabaptistas subrayaron que la fe cristiana no se podía imponer a nadie, sino que debía ser recibida con gratitud y libertad por cada persona. Este convencimiento los llevó a rechazar el bautismo de los recién nacidos, pues pensaban que este sacramento era válido solamente si la persona que ha hecho una profesión libre de su fe estaba convencida de recibirlo.

Lo anterior era algo inaceptable para las iglesias establecidas de entonces, por lo que este grupo siempre fue perseguido por su fe. En consecuencia, en 1530 emigraron a Prusia, donde vivieron durante 250 años, hasta que Catalina la Grande de Rusia los invitó a establecerse en el sur de su país, en lo que hoy es Ucrania. En 1789 este grupo comenzó a tener diferencias con el gobierno ruso por negarse a participar en la milicia, dada su ideología pacifista, así que de nuevo buscó una opción para mudarse. En 1874 un nutrido grupo de menonitas emigró para América y se estableció en Canadá durante 50 años, hasta que comenzó la Primera Guerra Mundial y se les volvió a pedir que se integraran al servicio militar, pero por su índole pacifista se negaron de nuevo a hacerlo.

Después de enviar varios delegados en busca de tierras a países como Uruguay, Argentina y Brasil, en este último conocieron al embajador mexicano, quien los invitó a visitar lo que sería su futuro hogar. En 1921 conversaron con Álvaro Obregón, quien les ofreció en venta algunos terrenos en Durango y Chihuahua.

Los menonitas llegaron a México en 1922 y se afincaron en aquellas tierras, donde hoy en día existe una comunidad de 80,000 de los 120,000 menonitas que hay en México.

 

Conservadores y progresistas

Es importante subrayar que hay dos tipos de menonitas: los conservadores, que no usan automóviles ni luz eléctrica, apegados a un modo de vida muy austero, y los progresistas, que emplean de manera modesta ciertas comodidades para producir y progresar más en sus actividades económicas, así como en sus estudios, pues incluso hay veces que recurren al intercambio académico con otros países.

Todos los menonitas son anabaptistas, es decir, consideran a Dios como un Ser Supremo y siguen las costumbres católicas como la Semana Santa, la Pascua, la comunión y la misa, entre otras, aunque, como mencionantes antes, tienen la libertad de elegir la fe que profesarán y de preservar sus costumbres para no caer en tentaciones banales y suntuosas.

La filosofía menonita se basa en los siguientes lineamientos:

  • Simplicidad
  • Paz
  • Comunidad

Los menonitas progresistas tienen la libertad de elegir trabajar fuera o dentro de la comunidad, por lo cual algunos se quedan en su seno mientras otros buscan mejoras educativas con el objetivo de aspirar a otro tipo de empleos.

Por su parte, los menonitas conservadores se apegan invariablemente al modo de vida austero, en el que suelen contraer matrimonio con alguien de su misma religión, (esto es, el anabaptismo); contrariamente a lo que hacen los progresistas, quienes no tienen problema en emparentar con personas que no comulguen con esa religión.

 

Actividades económicas

La agricultura y, en especial, la elaboración de productos lácteos, son sus principales actividades, aunque a partir de 1980, con el uso de la electricidad, la industria metal-mecánica comenzó a ser otro de sus fuertes, pues actualmente la comunidad menonita genera 15,000 empleos para personas que no pertenecen a la etnia.

Los quesos, así como otros productos como la mantequilla, la leche y algunas conservas, son parte de la cultura menonita heredada de sus orígenes holandeses.

 

Gastronomía

Su cocina se basa en lácteos, harinas blancas y carnes frías, sabores muy europeos, pues sus platillos han pasado de generación en generación. La mayoría de estos platillos son adaptaciones de las cocinas de los países donde han vivido los menonitas, con recetas como el “wrenakje” de Ucrania, empanadas de requesón cocidas en agua, cubiertas de crema y acompañadas de una salchicha, o bien, las enchiladas con queso menonita, las cuales no tienen un sabor picante.

 

Ubicación

En Chihuahua se localiza el municipio de Cuauhtémoc, donde se encuentra una comunidad de 35,000 menonitas; es decir, el corazón de esta etnia en México. A este lugar se puede llegar en automóvil o en autobús desde la ciudad de Chihuahua, en un trayecto que sólo dura dos horas. Al arribar a Cuauhtémoc se debe tomar en cuenta que los campos menonitas se hallan a unos 10 kilómetros de distancia, así que, como no hay transporte público, uno tiene que tomar un taxi para llegar a sitios de interés como el Museo y Centro Cultural Menonita. En esta casa típica menonita convertida en museo se muestra la forma de vida, la vestimenta, el acervo histórico y cultural que nos narran el peregrinar de la comunidad y la salvaguarda de sus costumbres y sus creencias.

 

Turismo

Los turistas que lleguen a Cuauhtémoc pueden adentrarse a la cultura de los menonitas al realizar diversas actividades, como visitar una de sus queserías tradicionales, siempre abiertas al público, con el objetivo de conocer el proceso de elaboración de sus productos lácteos; subir al mirador desde donde se aprecian las tres colonias de la etnia asentadas en este municipio; caminar por el corredor comercial, donde se vende todo tipo de productos y artículos de esta etnia, y hasta hospedarse en algún hotel de los que se encuentran entre los campos menonitas para vivir una experiencia completa.

 


 

* Editora en TourismoGourmet.com, medio digital especializado en turismo gastronómico y estilo de vida.

 

© Voy vengo 2016 Todos los derechos reservados - Política de Privacidad