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Todo el mundo ha tenido, al menos una vez en su vida, una chaqueta de cuero negro en el armario. ¿Conoces la historia de esta prenda distintiva de los héroes? Aquí te la presentamos.

Desde los modelos más sencillos, pasando por los grandes clásicos —como es el caso de la biker jacket— hasta las sofisticadas creaciones de diseñador, nadie puede resistirse a la tentación de lucir una prenda de vestir que es el equivalente a una segunda piel. El cuero es sensorial: su tacto, su aroma y la forma en que envuelve el cuerpo exalta los sentidos. Por eso todos los fetiches sexuales están elaborados con este material. Suficientemente fresco en el calor, abrigador en el frío y siempre protector, el cuero, junto con las pieles, fue uno de los primeros materiales que cubrió al cuerpo humano. Debido a lo anterior existen muchas historias ligadas a las prendas elaboradas con este material.

El hombre que viste de cuero es equivalente al cazador primitivo que ha conquistado a las bestias y se cubre con su piel como luciendo su trofeo. Por eso, en el contexto del atuendo del hombre, es un símbolo de poder físico y sexual. En el ámbito femenino su significado es distinto; pero de eso hablaremos en otra ocasión.

Nace una leyenda

Mucho antes de que las chaquetas de cuero y otras prendas fueran asociadas con la moda contracultural juvenil en la década de los cincuenta del siglo XIX, los hombres audaces que fundaron el Viejo Oeste usaban todo tipo de prendas de cuero imitando la manufactura de los indios norteamericanos, quienes eran maestros en el curtido de la piel. Claro que los “caras pálidas” le imprimieron su estilo a la ropa que usaban y así, junto a los primeros jeans, realizados nada menos que por Levi Strauss, surgió el look de los cowboys junto con esa connotación de “machos” que se sumó a la noción del cazador, siempre viva en el inconsciente colectivo, para crear la primera imagen del héroe vestido de cuero.

Desde ahí nos trasladamos hasta el siglo XX, durante la Primera Guerra Mundial, cuando algunos soldados de élite vestían con piezas de cuero, como la famosa bomber jacket, o los mensajeros para los cuales fueron creadas las biker jackets. Después, durante la posguerra, los jóvenes hicieron propias estas chaquetas que llevaban junto con pantalones de mezclilla y una t- shirt blanca, tal como lo muestra el legendario James Dean en sus múltiples cintas. Desde entonces todas las prendas de cuero se volvieron el uniforme de las estrellas de rock, lo cual generó un aura mística y fascinante en torno de estas prendas.

De la rebeldía a la alta costura

Como es inevitable, los diseñadores de moda no podían resistirse a hacer sus propias versiones de las prendas de este paradigma que es el hombre vestido de cuero. Más aún, fue la moda la encargada de masificar los outfits de piel inventando sustitutos sintéticos de este material que normalmente es costoso, especialmente si se trata de las pieles preciosas como las que se obtienen de animales como el becerro o el venado. La moda también se hizo cargo de producir pieles con texturas exóticas como la de lagarto, la de avestruz y la de otros animales.

En resumen, las piezas de piel tienen una presencia tan fuerte, que son capaces de cambiar toda la intención del atuendo, por lo cual, cuando decidas usarlas, debes dejar que lleven la voz cantante y permitir que el resto de tu atuendo se subordine a ella. También debes estar consciente de que, por todos los significados que tienen, no puedes usarlas en cualquier ámbito. Por ejemplo, no es recomendable vestir una chamarra de cuero en el entorno laboral a menos que seas una estrella de cine o un cantante de rock que, por cierto, son otro tipo de héroes.

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